Yo no sé ustedes, pero este año ha sido para mí muy intenso, demasiado difícil y fuera de lo común. Será la crisis, serán los astros, será el país, será el Año del Buey, pero ha sido duro, muy duro. Sin embargo estoy hecha de una madera que se niega a rajarse a pesar de los altibajos, no hay más.
Y sucede que una mañana después de haber sorteado venturosamente uno más de esos obstáculos que se atraviesan en el camino, llegué con un amigo a un lugar inesperado. Íbamos caminando por Polanco cuando descubrí la famosa chocolatería QUE BO! de José Ramón Castillo, un chef mexicano que sorprende con sus creaciones originales en chocolate. Sus productos están hechos a mano, asegura que no contienen azúcar, ni leche, están hechos con cacao orgánico de la región del Soconusco de Chiapas, lugar de dónde nació esta planta para que la conociera el mundo.
Cada pieza de chocolate es una pequeña joya, desde el diseño del molde, pasando por las pinceladas de color, hasta su relleno singular. Hay sabores sorprendentes como: Toronja, Cacahuate, Vinagre Balsámico, Tamarindo, Guanábana, Maracuyá, Chicle Motita de Plátano, Galleta, Piña Colada, Sandía, Flor de Jamaica, Mezcal, Tazcalate, Romero y Mole. Ah, sí para los puristas también tiene chocolate con 70 % de cacao.
Yo siempre me preguntaba porqué razón si en México surgió el cacao, no encontrara chocolates de calidad para consumir en forma de bombón; sólo encontramos productos con alto contenido de azúcar y mucha leche. En México lo que es tradición es el chocolate para beber, y por fortuna cada vez hay más productos con menos cantidad de azúcar, como las marcas La Soledad, de Oaxaca; o Uruapan, de Michoacán, que son chocolates amargos y recios. No piensen en Abuelas ni otras marcas porque esos son pura azúcar. El mejor chocolate que yo he tomado para beber ha sido en el Parque Nacional de Uruapan, en unos recipientes hechos con cocos y por supuesto como debe ser tomado el chocolate, de la manera más indígena: sin leche, sólo agua.
Bueno, pues ahora por fin tenemos a este chef que nos deleita con rellenos novedosos y nos ofrece chocolate endulzado con dextrosa. Mi pieza favorita es el relleno de Romero, su sabor fuerte y resinoso combina muy bien con el cacao; y de nuevo tuve que quedarme con las ganas de probar el de Mole, es la segunda vez que entro en ese lugar y no encuentro ese sabor, dicen que se acaban muy rápido. A mi amigo le gustó mucho el de Jamaica, para mi gusto se me hizo demasiado ácida la combinación. Yo sólo pediría que fueran ligeramente más amargos los chocolates, pero eso es cuestión muy personal.
José Ramón Castillo en una entrevista en la revista elgourmet.com tiene una metáfora encantadora para su labor con el chocolate, fíjense: “La técnica en el uso del chocolate es como la mujer, hay que mimarla, tenerle paciencia, ser delicado y siempre demostrarle toda la pasión para tener los mejores resultados”. ¿Qué les parece?
Por lo pronto yo bien mimada, estoy comiéndome uno de Tazcalate, mientras escribo esto.
Que Bo!
Chocolatería Mexicana Evolutiva
Polanco Julio Verne 104 B
http://www.quebo.com.mx/







cesitar un menú de este tipo.









Esto que parece un helado de marca trasnacional no es tal, no se crean la apariencia, yo reciclo además de frascos, también envases. Este contiene mi helado de Rapadura, que me dió la receta 
Volviendo al refrigerador ahi guardo mermelada de zarzamora que estoy consumiendo actualmente y una conserva de xoconostles en almíbar que hice el domingo después de ir a Teotihuacan y conseguirlos.
Tuve que sacar el frasco de los limones estilo marroquí en conserva para sacarle fotos, este lo hice desde hace más de un año y se conserva perfectamente. A éstos los preserva la sal. Son facilísimos de hacer y su sabor es estupendo. Sirven muy bien para acompañar el cordero.



Se pelan y pican en rajas o rectángulos las berenjenas. Se pone el aceite en un recipiente que no sea de aluminio y se deja calentar, se frien ahí los ajos sin que queden dorados, luego se agrega el vinagre y la berenjena, por último la albahaca, la sal y se mueven constantemente. Se dejan hasta que esten cocidas.
Aquí listo para disfrutar la berenjena con una baguete, mayonesa, lechuga y jitomates deshidratados en el horno.
Bueno, ahora sí que me cansé haciendo esta entrada, sacando mis frascos de lugar y llevándolos a la luz para que salieran mejor las fotos. La verdad es que lo mío lo mío es comerme todo esto.








Desde una azotea de un populoso barrio en plena ciudad de México, declaro formalmente inaugurada la recolección de jitomates hidropónicos. 




















Se puede hacer una cama con hojas de lechuga y encima colocar la ensalada. En este caso yo corté unas rebanadas de jitomate, porque no tenía lechuga. Esa es toda la simpleza de esta ensalada. Ah, y si pueden no cultiven cariñitos de un instante, así que chiste.









