"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

domingo, mayo 05, 2013

Nopal en penca, una olla vegetal

El erotismo es la pasión más intensa

y la gastronomía la más extensa.

Ni los niños ni los viejos

pueden practicar la primera;

en cambio la segunda

abarca la infancia y la vejez.

Octavio Paz

De repente la vida se llena de espinas, abrojos, ahuates, en el sentido metafórico y literal. No queda más que sacudirse, ayudarse de algo con que retirarlas y continuar la marcha.

Sucede que tenía una espina clavada en forma de inquietud gastronómica: en varios libros de recetas y visitas a Querétaro había visto una gruesa y vieja penca de nopal usada como recipiente para cocinar en ella. Es decir era una penca de nopal rellena de pleonasmo. Sí, porque estaba rellena de nopales más tiernos, sazonada con ajo, cebolla, longaniza y chiles. En otra entrada puse una foto de este prodigio, píquenle aquí para poderla ver.

Hay muchos guisados que uno los ve y no tiene la intensión de reproducirlos, no sé en qué consiste esa aceptación; uno va y obedientemente compra un guiso, producto y lo disfruta, no mete las manos, no se mete en broncas y tan tranquilo. En cambio con este guisado yo llevaba ya muchos años de querer conseguir una penca gruesa de nopal y cocinar esta receta, ay de mí, no sabía lo que me esperaba.

IMG_0019

Bueno, pues el deseo se incremento en una reciente visita a Peña de Bernal, Querétaro. Otra vez volví a ver las grandes pencas de nopal rellenas de nopalitos con longaniza y queso, o con hongos. Luego pasé a Ezequiel Montes, al tiangüis a buscar alguna penca. Todos los vendedores de nopal a quién pregunté me miraban con curiosidad y asombro por querer conseguir una penca gruesa y vieja. “Eso sólo se consigue por encargo, señito. Aquí nadie trae de ésas”. Sólo hasta que fui a visitar a mi hermana hace unos días y me fijé que sus nopales ya estaban grandes, llenos de tunas en flor.

IMG_0180

Entonces corté una penca, escogí la más grande y que tuviera menos espinas, según yo. Ah, pero como soy una novata en esos menesteres de cortar y limpiar nopales toda me espiné al tropezar con mi ropa las tunas que crecían más abajo. Mis rodillas y una de las muñecas terminaron como alfiletero. Lo más pesado de todo esto fue quitar las espinas al nopal con los cuchillos chatos de mi hermana. Harta de estar espinada y soportar las burlas por quedar así, finalmente decidí traerme la penca hasta mi casa y preparar la receta acá. Aquí se puede ver que tuve que hacer incisiones al nopal para sacar las espinas que estaban bastante profundas. ¡Pesó casi un kilo la penca!

IMG_0228        IMG_0233

Luego, habría que abrirlo con un cuchilllo (bien filoso) de modo que esta penca sea una “olla vegetal” en que hervirán los nopalitos. Se abre por la parte más gruesa, a manera de bolsa y se meten los nopalitos tiernos crudos sazonados con cebolla, sal, ajo. También le puse algo de longaniza y jitomates en rajas.

En el recetario Chical, gastronomía queretana de Agustín Escobar Ledezma, Conaculta Fonca 2005, documentan la explicación que hace el señor Pablo Trejo sobre la preparación del nopal en penca: “Después se enciende una fogata que se rodea con piedras grandes, se coloca la olla vegetal recargada sobre una de las piedras, cerca del fuego. Poco a poco la acción ígnea va cociendo la penca y su contenido. Cuando ya están hirviendo se sacan del fuego para hacer unas pequeñas perforaciones a la olla, con una varita, de ahí sale la baba que el nopal segrega, se coloca un rato sobre la lumbre y se extrae, están listos para ser degustados. Si se prefiere se agregan carnitas de puerco en el momento que empiezan a hervir.”

Pero yo no hice esto, tengo que confesar que el “camino de espinas” atropellado y errante continuó hasta la preparación. No leí esto sino hasta que ya lo había guisado, abrí demasiado la penca del nopal y mucho del relleno se me cayó sobre las brazas. Yo no lo hice a la leña, lo hice al carbón. Sin embargo, el sabor estuvo perfecto, la longaniza cocinada ahí adentro le dió un sabor único. Lo acompañé con una buena salsa de xoconostles y tortillas a mano. La penca se desecha, esa no se come.

Después de toda esta hazaña me di cuenta que por comodidad se pierden recetas, se dejan de lado técnicas antiguas y que están llenas de sabor. Reconozco la comodidad que representa ir al mercado y comprar nopalitos tiernos ya pelados y listos para guisar. Agradezco a toda esa gente que se toma el trabajo de entregarnos un nopal limpio y sin espinas. Sobre todo, espero no perder esa pasión gastronómica que me hace aventurarme a lograr una receta, aunque a veces me tarde tanto en publicar una entrada.

IMG_0242

domingo, marzo 24, 2013

Arroz con Denominación de Origen

 

IMG_0023

Llega la primavera y es época de siembras, es por eso que nos invitaron a una tradicional bendición de la semilla en la arrocera de Jojutla del estado de Morelos.

En este molino de Jojutla convergen los ríos y afluentes: Apatlaco, Chalma, Yautepec, Cuautla y Las fuentes de San Gaspar; con estas aguas es sembrado el arroz La Perseverancia de Jojutla. Esta es una de las cuatro arroceras que existen en el estado de Morelos. También están los comercializadores y productores en Puente de Ixtla: con el arroz Soberano, en Emiliano Zapata: Flor India de Morelos y en Cuautla: Buenavista. Todos estos arroces son muy buenos, son cosechados de manera artesanal, secados al sol, rinden el doble, su grano es gordo, largo, de consistencia firme, separándose muy bien entre sí los granos una vez cocidos. No en balde estas marcas de granos son las que recibieron la Denominación de Origen que otorga la Secretaría de Economía, a través del Instituto Mexicano de Propiedad Industrial, (IMPI). La fama al arroz de Morelos le viene desde el año de 1900, que ganó una constancia y medalla elaborada en bronce por ser el Mejor Arroz del Mundo en la Exposición Universal Internacional de París.

   IMG_0007IMG_0002

Empacadora

IMG_0016 

En este patio enorme se pone a secar el arroz

  IMG_0011

una secadora eléctrica

IMG_0030

Esta es una antigua Mesa de Paddy para descascarar el arroz

IMG_0040  IMG_0037 IMG_0039

pulidoras de arroz

IMG_0043     IMG_0044

Seleccionadora de color de arroz

Con todas estas virtudes el arroz certificado de Morelos está amenazado de diversa manera. La primera, la competencia que tiene en precio ante todo ese arroz espantoso importado de China, Filipinas, Estados Unidos y demás lugares. Es decir, el 70% del arroz que consumimos en México es importado y de ínfima calidad. Si ya se les olvidó todos los corajes que hacía yo con el arroz desde el año del 2008, ahí están varias entradas documentados en este blog que están leyendo. Yo dejé de comer arroz por años, hasta el año pasado que me lo recomendó un buen amigo de aquí de Morelos, uno de los promotores por conseguir esa Denominación de Origen.

IMG_0147 (2)

Esta foto pertenece a la exposición LOS HOMBRES DEL ARROZ, es de Eduardo del Conde.

La segunda causa tiene que ver con el espacio en donde se siembra el arroz. Todos esos campos de siembra como Temixco, Xochitepec, Zapata, Cuautla, Yautepec, se ha cambiado el uso de suelo, han llegado inmobiliarias a construir casas, (y feas, de pilón), además del desabasto del agua. Es así que poco a poco se ha ido perdiendo ese patrimonio inmaterial que forma parte de la tradición de un paisaje cultural. Cada vez van ganando espacio a ese horizonte verde que comparte con la caña de azúcar en la rotación de cultivo.

IMG_0128

Esta foto pertenece a la exposición LOS HOMBRES DEL ARROZ, es de Eduardo del Conde

De veintidós molinos que existían en el estado de Morelos, únicamente subsisten  los cuatro productores y comercializadores que menciono.  Y sí, este arroz cuesta el doble de todos esos arroces que comemos en las fondas. Pero insisto, también rinde más, entonces se compensa el gasto de la compra. Es preciso que consumamos arroz del país con el sello de Denominación de Origen, busquen estas marcas. Yo no recibo ningún peso por esta recomendación, simplemente estoy a favor de consumir productos de calidad y que mejor si al hacerlo está implícito el reconocimiento de todos los mexicanos que hacen la labor de siembra, fertilización, pajareo, cosecha, empaque y venta del arroz. Además de apoyar para que ese paisaje cultural se preserve en el estado de Morelos.

cuerna.jun09 126

¿Se acuerdan de esta entrada?  Mi interpretación a todo el trabajo que cuesta llevar el arroz a la mesa

martes, marzo 05, 2013

De viaje por Oaxaca y otro año más

1 Mercado de Juchitán Oaxaca, febrero cinco de la tarde, el sol cae a plomo y una leve brisa refresca el calor seco que caracteriza la zona del Istmo. Me siento ansiosa por conocerlo y ver de cerca tantas cosas nuevas para mí. El colorido del mercado es admirable, tanto en la vestimenta de las mujeres como las flores, alimentos y demás productos que se ofrecen. Un grupo numeroso de mujeres venden en los puestos callejeros. Algunas ofrecen camarones, pescado seco, otras grandes tortillas de maíz tostadas, otras tortillas frescas, panes de maíz, cacahuates, jitomates, tamales y otros productos que no alcanzo a distinguir. Pregunto curiosa y con respeto por el uso de esos productos y alimentos que no conozco ni sé el nombre, sólo recibo miradas arrogantes, respuestas indescifrables y malos modos. Son pocas las mujeres que me responden con cordialidad: “Estos son totopos istmeños” “ Esa hierba es zorrapa” “Esas flores las usamos para el Bu´pu” “Esas flores las llevamos a los muertos”. La mayoría de estas mujeres son cabezas de familia y supongo que la competencia diaria entre ellas es dura, tal vez a eso se deba su actitud, muchas de las respuestas no logré entenderlas por habérmelas dicho en su idioma - el zapoteco; o tal vez será que están hartas de preguntas y de que la mayoría de la gente no les compra, pero allá en el Istmo no vi la cantidad de turistas como abundan en la ciudad de Oaxaca. Tomé pocas fotos para evitar molestarlas y cuando lo hice fue después de comprarles algo y con su permiso. Cómo me hubiera gustado haber llegado de la mano de alguna persona que me introdujera a la comida juchiteca para evitar el desencanto.

Por fortuna se me ocurrió ir de viaje con un libro que pesa 2. 853 kilogramos, y gracias a ese libro y a mi empecinamiento gastronómico pude interpretar y consultar esas cosas que no accedieron muchas de las mujeres juchitecas a explicarme. El enorme libro del que hablo es de Diana Kennedy, Oaxaca al gusto. Es un libro extraordinario con fotos hermosas que acompañan cada una de las recetas, además de una narración introductoria como acostumbra a hacer siempre en sus libros mi querida Diana. Así que por este libro supe que era el Gueta binguis, el Bo´pu, que por ningún motivo me perdiera de comer las garnachas juchitecas y los tamales de cambray.

IMG_0050


IMG_0044


IMG_0045
IMG_0031

IMG_0048


IMG_0034


IMG_0037


IMG_0043


IMG_0054

2 Después de visitar en el Istmo regresamos a la ciudad de Oaxaca, a seguir comiendo y conociendo los nuevos restaurantes que me habían recomendado y que yo a su vez he sugerido a varios amigos, como Claudia. Pero, sinceramente en una lista de seis restaurantes visitados, sólo me quedo con dos para volver ahi.

El primero fue, La Teca, epítome de juchiteca. Cocina del Istmo, con una carta pequeña y nada pretenciosa, como las que tienen esos lugares que mejor me guardo el nombre. Por fortuna fuimos los únicos comensales esas tarde, probamos el famoso Estofado de bodas, comida imprescindible en las fiestas de mayordomías para el santo patrón. Su base es carne de res con muchas especias, levemente picoso y dulce, delicioso. También probé el platillo juchiteco que incluía unas garnachas juchitecas (de todos los antojitos con maíz que he probado a lo largo de mi vida, este ha sido mi favorito), molotes de plátano, pollo garnachero, un acompañamiento de col, como si fuera chucrut y también un chile pasilla oaxaqueño relleno de picadillo. El lugar es alegre, pequeño, cuidan el detalle, recuerdo muy bien que el baño estaba aromatizado con jazmines frescos. Un lugar para regresar.

IMG_0019

IMG_0025

El otro lugar para volver varias veces es el restaurante Itanoni, un lugar exclusivo para dignificar al maíz nativo de las diferentes regiones de Oaxaca. Los dueños de este lugar ponderan el uso del maíz como se usaba antiguamente: un maíz especial para atole, otro maíz para pozoles,  otra maíz para tortillas, para tamales, pinole, tostadas o tlayudas. Es el templo del maíz. “Nuestra especialidad, dicen, es que usted conozca los sabores puros y únicos que cada maíz tiene. Los alimentos que proba­rá, son del maíz que cultivamos, cosecha­mos y preparamos, respetando el carácter único y la nobleza de cada mazorca”
En la carta se encuentran chilaquiles con chile pasilla, tacos con hoja santa y frijoles, tostadas, pozole, atoles y tascalate. El lugar cierra temprano, así que es mejor visitarlo para el desayuno, solamente hay que tener paciencia con el servicio porque no es de lo mejor. Da gusto encontrar un lugar así y por el compromiso que demuestra en estos tiempos en que está tan en riesgo las semillas nativas frente a los granos transgénicos. No saqué fotos porque está prohibido, tienen una bonita página, por si quieren consultarla y enterarse más del concepto que manejan http://www.itanoni.com/

3 Se han cumplido ya siete años con esta bítacora de sabores. Aclaro que nunca he pretendido tener un blog de recetas, desde un inicio lo abrí con la intensión de compartir una pasión gastronómica en mi país, hablar de cualquier cosa que se relacione con los alimentos y el acto de comer. Me disculpo con los pocos lectores que todavía se asoman por este lugar por ya no ser tan constante en mis entradas. Pero es que… ya se me acabaron los cuentos y no me interesa centrarme nada más en subir recetas. Siempre quiero que haya algo más de mí al compartir y decir cómo se hace un taco. Cuando doy una receta es porque de verdad quiero conservarla, difundirla y que la tengan mis hijas cuando yo no esté. El recuerdo de una cocinera siempre es tan efímero como sus platillos y si no dejó un recetario la añoranza por su pérdida será mayor. Por eso comparto, por eso escribo, por eso sigo aquí. Agradezco la compañía de todos estos años, su calidez, su amistad, sus comentarios y también a todas esas personas que pasan de repente por aquí, calladitas sin dejar huella pero que siempre me leen.

IMG_0013

Les dejo una jícara de tejate para brindar por estos años, gracias

jueves, enero 31, 2013

Cumpliendo el compromiso tamalero

 

Niños, levanten la mano ¿quién quiere tamales?

IMG_0422

–Yoooo

IMG_0423

¡Yo!

IMG_0425

¡Nosotros también!

IMG_0427

¡No nos dejen colgados, queremos nuestros tamales del día de la Candelaria!

Pero los queremos rellenos de flores

–Sí, de flores de colorín

IMG_0371

 

Y con un molito que no piqueee

Ahí está niños, sus tamales de flores de colorín

IMG_0433

 

Flores para consumir, flores que son fibra para ofrecer a nuestro intestino, flores para los vivos y los muertos. In xochitl, in cuicatl, que quiere decir: flor y canto.  Era lo que nuestros antepasados, los antiguos mexicanos entendían como un instante y una eternidad, llegar ahí donde se trasciende la efímera existencia humana. Correspondiendo al sonido musical y la belleza, la fragancia y por supuesto,-ellos también lo sabían-, al alimento que la flor por sí sola puede ser.

El colorín es un árbol perteneciente a la familia de las leguminosas ( Erythrina americana) que se le conoce de muchos nombres en el país: gasparitos, pichojos, poró, pemuche, patol, espaditas, zompantles (hilera de cabezas). Esta es la temporada de colorines y de tamales.

Tenía la inquietud de hacer estos tamales, son típicos de la región morelense de Tepoztlán. Hace un año publiqué las tortas de colorín y ahora voy con estos delicados tamalitos, fragantes y tiernos.

¿Qué necesito?

5 tazas de flores de colorín limpias

5 chiles pasillas

2 dientes de ajo asados

1/2 cebolla pequeña

2 cucharadas de aceite

1 kilo de masa de maíz nixtamalizada

200 gr. de manteca de puerco

1 cucharada de polvo de hornear

sal al gusto

¿Cómo lo hago?

Lo primero que necesito es limpiar los colorines. Se desprende la parte que viene unida al tallo, sólo un pequeño corte, porque eso también lo utilizaremos. nada más se desechan los estambres para evitar que amargue. Los colorines pequeñitos, esos los pongo completos.

IMG_0375

Ya limpios se ponen a hervir con 2 tazas de agua por 3 minutos. Se cuelan, se desecha el agua y se reservan.

El chile se hierve con 2 tazas de agua por 15 minutos. Luego se desvena,  y se muelen en la licuadora con el ajo, la cebolla y una taza de agua. En una cacerola se agrega el aceite y sobre este se cuela la pasta de chile y sal al gusto. Se deja sazonar y si queda muy espeso se le agrega otro poco de agua. Ya que está cocida se agregan los colorines escurridos. Se cocinan en la salsa unos 7 minutos, evitando que se resequen demasiado. Con esto se rellenan los tamales.

Las hojas de maíz se ponen a remojar.

La masa se bate con un poco de agua, manteca, sal y polvos de hornear. Batir hasta conseguir una consistencia uniforme y una pasta suave.

En cada hoja de maíz, previamente remojada y escurrida, se coloca una cantidad suficiente de masa y una cucharada del mole con los colorines. Después se envuelven y se doblan. Yo los amarré con una tira de la misma hoja de maíz y luego se ponen a cocer en una vaporera por espacio de una hora.

IMG_0438

El que para tamal nace

vive ajeno de congojas

le dan manteca fiada

y del cielo le caen las hojas

IMG_0440

 

IMG_0444

Ahora sí tamalito

habrá que medirte el agua

 

miércoles, enero 09, 2013

Yo voy a seguir comiendo

Siempre que comienza un año, entre abrazos y buenos deseos, brindis, despedidas de una era maya y el inicio de un nuevo baktún; resulta que me embarga además un terrible remordimiento: comí demasiado. Me encuentro entre los participantes que cumplieron sin dificultad el famoso maratón Guadalupe-Reyes. ¿Ustedes se encuentran en las mismas?
Pero no hablaré de propósitos, ni hablemos de dietas que seguramente no cumpliremos. Sólo nos queda aceptarnos y conocernos. En mi caso conozco mi gula, mi pasión por cocinar y por descubrir sabores nuevos. Sé perfectamente que no me voy a dedicar a sólo comer ensaladas, evitar grasas y excesos de azúcar. Tampoco dejaré de hacer panes, pasteles y por supuesto al salir de paseo no me voy a contener consumir los antojitos locales o los platillos típicos. No señor, nada de eso. Cocinaré, comeré, hornearé panes y postres. Cuando haya la oportunidad de pasear y comerme esas sabrosas Tlayudas con Tasajo de Oaxaca, claro que lo haré. Lo que sí ya no sé qué hacer con mi papada y mis cachetes. Ya no tengo la voluntad de hacer una rutina semanal que de verdad cumpla cabalmente. Algo me impide ser la mujer salvaje y vigorosa que antes era. Se va mermando la energía.
Al menos lo compenso un poco con la comida austera que preparo diariamente para Gonzalo, pero siempre se cuela por ahí algo más que saca de la rutina, me hace engordar y ayuda un poco a publicar algo en este blog.
saboreartentusiasma.blogspot.com
Hace muchos años, cuando era niña, en la casa de mi madre ella preparaba este platillo. Lo hacía pocas veces, sólo cuando conseguía un queso de bola holandés. En ese entonces se compraba solamente en la fayuca; es decir con gente que traía cosas importadas, sin pagar impuestos. No era como ahora que los quesos y las mantequillas danesas las venden en cualquier supermercado. Estos productos entraban por la zona libre de aduana de Chetumal, Quintana Roo; supongo que por eso se hizo un platillo que se consume en el sureste del país. Mi madre como buena campechana lo sabía hacer.
He visto muchas formas de presentarlo y sobre todo de ahuecarlo. Hay quien lo parte a la mitad o le hace un hoyo enorme. En casa mi madre tenía el cuidado de hacerle un pequeño corte en la parte superior, un cuadrito y luego guardaba esa tapa. No le quitaba ni el celofán ni la cera roja que lo cubre. Una vez abierto todos los hermanos íbamos ahuecándolo y sacábamos el queso con una cuchara. Así duraba varios días y el queso iba haciendo más seco y duro. Dejábamos únicamente el cascarón del queso. Luego había que echarle porras a mi mamá para que nos lo hiciera relleno, pues a ella no le gustaba cocinar. Nos lo servía con arroz blanco, yo recuerdo que era un platillo delicioso, con el queso derritiéndose sobre la carne. He visto que lo sirven con caldos o en sopa, a mi me gusta seco, con una pequeña salsa de jitomate si así se prefiere al momento de servir.
Así que en diciembre conseguí un queso de bola tamaño mini, eso me gustó mucho porque no era demasiada la cantidad de queso que me obligaba a mi sola a consumirlo. Lo rellené y disfrutamos mucho mi hija y yo. Aprendió a cocinar este platillo yucateco-campechano-quintanarroense que nos preparaba mi mamá.
Queso de Bola relleno
IMG_0286
¿Qué necesito?
1 queso de bola, Edam (en mi caso conseguí uno mini 850 gr.)
800 gr. de jitomate
1 poro
2 ajos picados
2 cucharadas de aceite
500 gr. De carne de res y cerdo molida, con una sola pasada.
1 taza de almendra picada y pelada
1/2 taza de uva pasa
1 taza de aceituna picada
¼ taza de alcaparras
Hierbas de olor
Una tela de manta de cielo para envolver el queso
Para la salsa:
800 gr. de jitomate asado y pelado sin semillas
3 ajos asados
1 chile serrano asado
Tomillo al gusto
Pimienta al gusto
Sal al gusto
¿Cómo lo hago?
Compre el queso, le hace un pequeño corte en la parte de arriba a modo de sacar una pequeña tapa. Guárdela y no la pierda como me pasó a mí. Dedíquese a irlo ahuecando a lo largo de varios días, consumiéndolo en lo que usted guste. No le quite la cera ni tampoco el papel de celofán en que viene envuelto. Tenga cuidado de no romper el queso en el fondo. Debe quedar un pequeño cascarón pero con un ligero espesor de queso alrededor.
Pique el poro en rodajas, déjelo sofreír con el aceite, el ajo. Incorpore el jitomate picado y sazone. Una vez cocido el jitomate agregue los demás ingredientes y la carne molida. Yo no le pongo sal porque la aceituna y las alcaparras le aportan la necesaria. Deje secar completamente, que no quede rastro de humedad en la carne (si le parece que le falta sal, rectifique en este momento) y deje enfriar.
Quite el papel y la cera que cubre el queso, si está demasiada pegada la cera habrá que rasparla con un cuchillo y agua caliente hasta que se retire totalmente.
IMG_0288   IMG_0289IMG_0293
Rellene el cascarón de queso de bola y cúbralo con una tela de manta de cielo,(yo la rocié con antiadherente para evitar que se pegue al queso) amarre y póngalo a baño María en el horno 180° por 1 hora.
Ponga en la licuadora los jitomates asados, el chile, tomillo, pimienta y el ajo. Cocínelos en una olla hasta que se obtenga una salsa espesa y rica para acompañarla sobre el queso relleno en cada porción individual.
Saque del horno el queso, retire la tela que lo cubre, corte con cuidado de no quemarse. La forma íntegra del queso depende mucho de qué tanto tiempo haya sido ahuecado y luego relleno. A veces si está muy tierno se derrite con mayor facilidad. 
saboreartentusiasma.blogspot.com

martes, diciembre 25, 2012

Delicioso y sencillo

Últimamente cocino de lo más sencillo y austero, no hago nada espectacular. Si esperan que esta entrada venga acompañada de una receta extravagante y lujosa para lucirse en las fiestas de fin de año, mejor pasen de leer lo que viene. Esta ha sido una de las principales causas por las que he tenido desatendido este lugar y he publicado a cuenta gotas. La comida que preparo se aleja de la sorpresa y descansa en la sencillez (a pocos les interesa visitar un blog con cosas así).

Y es así que se acabó el año, se acabó un ciclo y comienza otro. Pero no quiero dejar de agradecer el cariño y su compañía que siempre llena de entusiasmo e impulsa a seguir a pesar de los problemas personales, las fallas de mi computadora o la escasa imaginación para acompañar mis textos. Deseo con el alma que todo esto cambie.

Esta receta va muy bien para un almuerzo familiar. A mí me recuerda los viajes cuando visitábamos a la familia de Gonzalo y siempre había esa fruta omnipresente en la comida veracruzana y del sureste de México: PLÁTANO MACHO. Musa paradisiaca, utilizada por Linneo. Que el nombre viene de una tradición cristiano-islámica según la cual el plátano era la fruta prohibida del paraíso.

No conozco a nadie que no le guste el plátano macho. Este platillo me encanta porque es perfecto para acompañar los huevos fritos, una carne asada, unos chilaquiles, un café negro, o simplemente solos. Es delicioso y sencillo; virtudes que se agradecen. Es muy parecido a esta otra receta que publiqué hace ya tiempo, en este caso es más sano porque no va frito.

¿Qué necesito?

1 kilo de plátano macho maduro ( puede ser un poco verde, pero como me gusta más dulce lo prefiero maduro)

2 tazas de frijoles refritos

4 cucharadas de mantequilla

Queso fresco rallado

¿Cómo lo hago?

Los plátanos se cuecen con agua hasta que estén suaves, se escurren, se pelan, se machacan y se les agrega la mantequilla. Se forma una pasta suave con ellos y con la mitad ella se cubre una bandeja de horno o el fondo de un refractario engrasado.

 IMG_0107

Después se coloca la capa de frijoles y otra del queso rallado. Se cubre con la otra mitad de la pasta de plátano y se mete al horno a 180° C por media hora. Se puede poner cubrir sólo una pequeña capa o cubrir completamente. Les muestro las dos versiones.

   IMG_0110          IMG_0112

Podrán ver que una parte le puse queso y la otra no tiene por cuestiones de dietas austeras para Gonzalo

IMG_0115

IMG_0157

Felices fiestas. Sean felices.