"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

viernes, septiembre 12, 2008

Mis encontronazos con los bichos

Hay dicotomías en mi relación con ese lindo mundo pequeño que se arrastra, vuela, hace túneles o se come las hojas de mis suculentas. Una relación de amor-odio bien espesa y desconcertante. Ya hasta me dijeron que soy bien antropocéntrica. No importa, mi estómago está libre de doctrinas y adjetivos dudosos. Los insectos simplemente hacen lo suyo, lo que saben hacer desde el principio de los tiempos, pueden venir y llenar de roña en un día a esas plantas que son mi consuelo y orgullo. Y yo tengo la conciencia que mi entomofagia es inversamente proporcional al daño que le causan a mis plantas.

Dónde iba yo a imaginar ese domingo, cuando inocentemente visitaba por primera vez el mercado de Texcoco, que me iba a encontrar con el ahuautle, un ancestral ingrediente que seguramente era llevado a la mesa del rey poeta Nezahualcoyotl. La última vez que lo comí fue cuando era una niña de seis años en casa de mi abuela, ella los compraba en Xochimilco, otro lugar con lago. Y no recuerdo su sabor, ni su olor. Yo, que me dedico a documentar olores y sabores a lo largo de mi vida no tenía ya ningún recuerdo almacenado. Por eso cuando los tosté me sorprendió no tener el más leve dejo en la memoria olfativa: olían a pescado, más bien a camarón. Le llaman estúpidamente caviar mexicano, y digo estúpidamente porque es una comparación que está muy lejos para aproximarse una con la otra. ¿Por qué para enaltecer algún platillo típicamente mexicano aproximándolo a otro internacional? Seguramente porque así consideran que impulsan su consumo. Qué fastidio me da. El caviar es la hueva de un pez y el ahuautle es la hueva de una chinche. Lo único en común es que son eso, huevecillos. Ahora que recuerdo también le dicen a los escamoles "el caviar mexicano". Bueno, dejando a un lado mis molestias personales, debo decir que el ahuautle es un platillo prehispánico, sí, es la hueva de un chinche lacustre, el insecto adulto le llaman axayácatl. Supongo que tenía años de no verlo porque ya casi no hay lagos circundando esta ciudad. La mujer que me lo vendió me dijo el nombre del lugar dónde lo traían, pero como no lo escribí lo olvidé. También vendía unos charales muy frescos cocinados en hoja de mixiote (envoltorio novedoso porque siempre los había visto cocidos en hoja de maíz) y los traían del mismo lugar.

Busqué en mis libros de recetas como hacer esos huevecillos y sólo encontré la referencia de prepararlos con huevo, hacer pequeñas tortitas y freírlos. Me resistía porque como tal método de cocción y el uso del huevo ya no sería tan prehispánico. Yo quería hacerlos de un modo más aproximadamente posible a esa época, pero como soy una novata con este ingrediente finalmente hice las tortitas y las acompañe con una salsa de chile guajillo con jitomate y nopales. El sabor es inolvidable, tiene una referencia completamente marina, saben a camarón pero más sabrosos, los libros que consulté daban estas advertencias en cuanto al sabor…ah, pero nada me dijeron de la digestión. Sólo decían que había que comer poco porque era un producto con mucha proteína y producía dolor de cabeza. Pues comí poco, sólo una tortita y no me dio dolor de cabeza, lo sí es que caen muuuuy pesadas. Y como sucede siempre en estos casos el consejo llegó tarde. Mariana me dijo que una amiga los consume en gorditas de maíz rellenas con ahuautle y salsa verde. Eso me pareció lo más sensato para la próxima vez que los prepare. Utilizaré cuando mucho dos cucharadas de este alimento, pues como dije es altamente lleno de proteínas y sabor. Hace más de 24 horas que comí esto y todavía siento su sabor agarrado a mi paladar. Eso sí, me ha dado un montón de energía comerme estos insectos. La verdad es que no deben perdérselo.


Más encuentros comiendo insectos aquí, allá, y acullá

16 comentarios:

Xerófilo dijo...

Hola mi estimada antropocéntrica.

Qué bonita figura esa, la de que tu "estómago esté libre de adjetivos dudosos". Eso me da licencia para escribir sin tapujos.

"Tapujos" también es un término padre.

Coincido, lo del caviar es puro mugre malinchismo. Por otro lado, no es tan de extrañar que los huevos de las chinches tengan sabor a camarón. Ambos son artrópodos y por lo que parece, la chinche se relaciona con el agua. Lo que no me late es que sean de difícil digestión por el alto contenido de proteína.

Se me hace más como que pudieran tener alguna sustancia que, al ser comida en exceso, cause primero pesadez, y luego dolor de cabeza. Es decir, un sistema de defensa químico para evitar la depredación

Lo que sí es que las tortitas se ven bien antojosas. Me recuerdan las que hace mi abuela usando camarón, en la misma combinación que tú usaste.

Yo una vez le llevé "Tismiche" del Papaloapan (son larvas de peces y crustáceos). Sustituyó al camarón con "Tismiche", y le quedaron bien sabrosas. ¿Conoces el Tismiche?

Saludos

RRS

Carmen dijo...

Sip, conozco el tismiche es rete harto escaso, sólo por allá lo he comido, y también conozco la manjúa de camarón que es las larvas milimétricas de camarón. Todo ello frito, pero si lo agregas como aderezo a salsas es mucho más sabroso.
Los adjetivos dudosos me hacen mella en mi espíritu más no en mi panza. Saludos

Carmen dijo...

¿No te gustó más las cabriolas que hice al decir rete harto? Es rete harto bonito.

Esos bichitos todavía se resisten quimicamente para ser digeridos en mi interior.

Xerófilo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nenis dijo...

las tortitas se ven deli..yo las hago pero con camaron...con estas cositas raras que tu comes...pues??? la verdad no creo animarme a hacerlas jajajaja uno de mis hijos es fan de los insectos, ...creo que el si las comeria jajajajaja..

la tarta de membrillo, me imagine que era igual..tu estas emocionada con los de Zacatecas, pero amiga uste no ha probado los de por aca..se dan pero si chulos de bonitos y de un sabor excelente!!

*Marianita* dijo...

pos a mí las protochinches no me cayeron pesadas, estuvieron re sabrosas.
y propongo que "Nenis" nos mande una prueba de sus aseveraciones. ¡COMER PARA CREER!

Akaotome dijo...

jajajaja yo también hubiera desoído el consejo, me hubiera comido hasta cuatro tortitas...jajaja bueno, dos...

Pillo dijo...

chale, nomas de ver el plato con nopales se me hizo agua la boca, asi escondidos no me da cosa comerme la hueva de una chinche, disculpa Carmen pero hay cosas que todavia no supero...

Ben dijo...

Y hablando de caviar mexicano, algunos chefs de por acá le han dado ese adjetivo al huitlacoche también. Yo nunca he probado el ahuautle, pero si alguna vez me llego a topar con el seguiré tus consejos.

Saludos.

chilangelina dijo...

Mira, aunque digas que ya no vengo, sí te leo. Este post -como los otros- lo leí en el "gugul rider" lo primero que pensé es: ¿tronarán cuando los muerdes? Ese es mi único resquemor, por eso siempre que como chapulines busco que estén chiquitos o previamente aplastados.

Lo de la mucha proteína y la energía suena re bien; deme dos para llevar y uno para ir comiendo.

Victor dijo...

No se si para este momento en que escribo todavía existan esos "charales" que mencionaste. Me interesa mucho saber de dónde vienen, ojalá pudieras orientarme, mi curiosidad es netamente ecológica no gastronómica.

Ciertamente los críos de muchos animales pueden convertirse en una delicia culinaria pero es tanta la cantidad de mexicanos que le entramos a lo mismo y la mala leche y necesidad que hay en el que los captura que tendemos a acabarnos esos recursos.

Mira que me he comido unas picadas con tomate y manjúa, deliciosas, pero la culpabilidad me ha llevado a no intentarlo hacer de nuevo, porque cuando las pedí de camarón, imaginé que era camarón adulto. En fin, tampoco quiero parecer el super-heroe conservacionista por que no lo soy.

Ojalá puedas darme indicaciones al menos de dónde compraste los huevos de chinche, sin tapujos si como una tortita o dos de las que hiciste.

Carmen dijo...

Victor, como ves te respondo, pero no dejaste datos. Espero que leas esta respuesta.
Claro que siguen en venta en el mercado de Texcoco, habría que darse una vuelta, lo venden las mujeres que se ponen en la entrada que no tienen puestos fijos.
La manjúa no siempre es de peces que se desarrollan en edad adulta, por ejemplo esos camaroncitos miniatura que venden en Oaxaca y Puerto Escondido así es su tamaño normal.
Y sí, si vuelves a leer el post ya tendrás una idea de lo que pienso sobre nuestra actitud depredadora como seres humanos. Y nos seguimos reproduciendo, en fin, en el pecado llevamos la penitencia, mira nada más a tu alrededor.

Un saludo.

Victor dijo...

Carmen, indudablemente hay una desinformación/falta de cultura en esto de los camaroncitos miniatura, pues a la fecha no hay descrita una especie así en nuestras costas que sea producto de una pesquería. En otras palabras la gente dice que es enano y que no llegan a crecer más, pero es pura mentira.

Lo digo con conocimiento de causa pues soy investigador en el área pesquera, y si viene a mi mente el recuerdo del camarón "enano" en Puerto Escondido, también lo hay por acá en Veracruz y en muchos otros lados donde la necesidad supera la razón y conciencia del pescador.

Bien con esa indicación de Texcoco podré indagar más en una ida por esos lares y en pláticas con colegas de por allá.

Mil gracias y saludos.

Carmen dijo...

Mira Victor, me interesa contactar contigo, al menos tener tu correo electrónico. Yo misma me he pregutado si es verdad o mentira este "decir" popular.
Yo no fuí a pescarlos, yo sólo escucho lo que la gente del lugar me dice, además de los vendedores. Pero con esa etiqueta que te pones de "INVESTIGADOR", siento que te pones en un pedestal inaccesible para nosotros los mortales.

Acabo de hacer unas comparaciones interesantes con los ahuautles y en cuanto tenga tiempo quiero subirlo a mi blog. Te parecerá informal y poco profesional tal vez mi estilo, pero creo que es una forma válida y honesta de preservar experiencias gastronómicas del país. Imagínate, si me he topado con gente joven que en su vida habían oido hablar del pinole, imagínate de gente que conozca el ahuatle.

Eso es todo lo que tengo que decir.

Acá andamos, gracias por pasar por aquí.

Victor dijo...

Con todo gusto Carmen, mi correo es vznoble@gmail.com. Para nada me quiero poner en una situación inaccesible y mucho menos altanera, solamente lo mencioné para que mi comentario tuviese un peso específico y no dijeran "ese wey está loco", claro que no me dí cuenta que con eso también pudiesen pensar "que-ma-mucho el sol", en fin, no se le puede dar gusto a toda la gente.

En fin, ahí estoy para lo que se te o se les ofrezca a los demás.

Saludos.

Victor dijo...

En cuanto a tu comentario de los jóvenes, si es muy penoso que muchas cosas ya se han perdido y rescatar no solo tradiciones sino recetas y alimentos prehispánicos es una tarea de titanes. El pinole es para dejar con cara de "what" a cualquier jóven de ahora, no solo que no lo conocen, no lo han probado, ni siquiera relacionan el término "chiflar y comer pinole al mismo tiempo". No se diga la "bebida" (como le llaman en Tabasco a la mezcla de pinole y chocolate) o el Tazcalate (muy bueno por cierto para bajar la fiebre al igual que la pimienta verde).

Hace algunos ayeres recuerdo haber comido unas salamandras (ajolotes) en chileatole allá en uno de esos lagos (casi charcos) olvidados de Tlaxcala. Lo cierto es que haciendo remembranza de ese día, recuerdo que la pesca fue abundante para un sitio tan pequeño. Fue una sorpresa saber que esos bichos tan feos supieran tan bien y era el tiempo en que no estaban declarados en peligro de extinción.

Supongo que de algún lugar similar en Texcoco sacan esos "charales" que debe ser alguna variedad nativa de Chirostoma (género del pescado blanco), obvio que todas son especies dulceacuícolas. Porque que debo aclarar que si bien nos vende "charales" en los supermercados o en los mercados de las colonias, esas son anchovetitas o sardinitas marinas (por cierto, también capturadas en una edad muy corta y sin tiempo de haberse podido reproducir).

Ya tendré tiempo para platicarles de otras cosas marinas que son de muy buen gusto y bastante raras.