"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

miércoles, julio 25, 2007

El LIMBO oloroso de mi hogar

Hay olores que se quedan impregnados en las paredes de mi cocina por varios días.
Hay olores intensos que caminan, corren y suben escaleras. Allí se quedan agazapados, quietos, escondidos. Después de varias horas se acostumbran en la memoria olfativa y sólo hasta que salgo de la casa y regreso me reciben como un golpe a la nariz. Pero este ha sido el más intenso y viril de todos, es un olor macho que se mueve lento. Describiéndolo, apenas alcanzaría a decir que es un olor a tierra, madera y humo. Mis hijas me reclamaban, ¡qué olor! ¡huele a gusano! ¿Y qué esperaban que les dijera? Tuve que fingir que no olía, que mi fino olfato estaba de vacaciones en ese momento, negarlo todo. En vano prendí velas, hice comidas con mucho ajo, horneé pan y compré gardenias con el fin de esconder ese aroma. Resistente a todo esto se la pasó colgado de la escalera por una semana. ¿Exagero? Les juro que no.

La verdad es que nunca los vuelvo a comprar vivos, siempre han llegado a esta casa ya cocidos, frititos en frascos. Además de la salvaje cocción que hubo que darles: vivos y sobre el comal, ni modo, vinieron a mi mente un montón de lecturas gore durante el sacrificio. En ese momento ignoraba la futura penitencia que tendría que pagar por hacerlo yo misma.

Definitivamente lo mío no es llegar con un animal vivo para después matarlo y comérmelo en tacos. No me imagino como granjera, ni como matacuaz del rastro. En este caso las almas de los gusanos se quedaron vagando en el LIMBO OLOROSO de mi hogar.(Así, con mayúsculas porque yo sí creo en el LIMBO, pinches curas).

¿Qué de qué estoy hablando? De quién más, de unos sabrosos y olorosos chinicuiles, gusanitos de maguey, pues. Es que ese sabor, es majestuoso, delicioso, no sé cuantas veces en este blog he ponderado su sabor, pero definitivamente es un gusto difícil de arrancar: ¡¡ saben a México!!



También hice una salsita verde con chinicuiles

5 comentarios:

Pillo dijo...

Ay Carmen eres re extrema pa eso de las comidas, nunca he comido gusanos pero no si si me gustaria, a esa salista verde si le entraba, se veìa muy buena....por cierto mi oficina està en Las Lomas..te queda muy lejos?''

oxidente dijo...

Acabo de comer (atascar es la palabra más adecuada) cochinita pibil, codzitos, papadzules y salbutes en un rincón olvidado que está en la parte punk de Sta Fe. Con todo, veo esos gusanos y se me antojaron.

La bioloka ke kiere ir a ver a Al Gore dijo...

AAAAAAAAAAAJAAAAAAA!!!
¡¡YA DECÍA YO QUE NO INVENTABA ESE OLOR!!

LA CASA OLÍA A GUSANO, NI MODO, ES UN OLOR QUE NADIE SE PUEDE IMAGINAR HASTA QUE EN VERDAD HUELE UN GUSANO. fuchi, PERO QUE RICO SABEN TOSTADITOS Y EN ESA SALSA.

pd A TODOS TUS LECTORES: el cumpleaños se acerca, ¿ya pensaron que le regalarán a mi mami? jaja. (el gusano ya lo aparté yo)

chilangelina dijo...

Si, no mates cosas: solo cocinalas.
Y un dia dame.

Anónimo dijo...

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