Tuvo alergia al polvo común y al polvo de madera cuando adolescente. ¿Vacuna para la gripe o contra la alergia? Ni pensarlo siquiera.
Creció sana y fuerte, como esos frutos que se desarrollan sin cultivo, salvaje y primitiva. Si por alguna razón llegaba a tener algún dolor, alguna infección, todo era tratado con medicina homeopática. Se podría decir que su carne era pura, sencilla, 100% orgánica, lista para salir a la venta en cualquier tiendita de esas que están en las esquinas verdes, o en la sección de los supermercados popis. Su cabello era brillante, su piel elástica, suavecita, invitaba a degustarla a la primer mordida.
Pero esta vida es perfectamente estúpida, justo cuando estaba para ser probada por los más exigentes paladares; le cayó el chahuistle que ya venía asomándose en generaciones posteriores. Recibió el peor de los pesticidas, doce sesiones de quimioterapia y otras roñas por un tiempo. Imposible vender esa carne contaminada con metales pesados, tanto cuidado, tanta salud tirada a la calle. La última alternativa era ofertarla burlando los controles alimentarios existentes. ¿En este país, cuándo? No sería la primera vez que se ofrezcan unos muslos bien gorditos como carnita para tacos al pastor.

más carnita aquí y aquí y acá que está bien terrorífica
4 comentarios:
no mames..que buena foto...me encantó...y como escribiste tambien...chale con lo de la quimio...
Ahhh, cómo se me antojo desde aquí unos suculentos tacos al pastor. Pero de carnita contaminada
Orale
mmmmmm, se me antojo una mordidita de esas!!!
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