"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

lunes, marzo 01, 2010

Los antojitos callejeros o la infidelidad gastronómica

¿Qué secreto guarda la comida callejera? ¿Cuál es el sazón que imprime? ¿Es la calle o es la pericia y sabiduría del vendedor lo que hace una comida sea mejor en cierto lugar que en la propia casa?

Cuando privilegiamos comer en la calle, no por necesidad ni porque en nuestro trabajo sólo nos dan una hora para hacerlo, sino que lo hacemos por placer, por vicio, por flojera o simplemente por antojo. Esto sucede porque estamos privilegiando la oportunidad de probar otros sazones, otra forma de concebir al mundo. Porque cada platillo que preparamos no me sale igual a ti que a mí. Y porque siempre crece mejor el pasto en la jardín del vecino. Es una especie de infidelidad gastronómica comer grasa fuera de casa y más cuando sabemos que hay Hígados encebollados o Calabazas rellenas.

La teoría que yo tengo de que comemos más rico en la calle es porque todas las garnachas, toda la variedad de antojitos hechos con masa de Maíz, llámense Sopes, Tamales, Tostadas, Tlacoyos, Tacos de canasta, de Pastor, de Bistec, de Carnitas, de Suadero, de Longaniza, Gorditas de Chicharrón, etcétera, necesitan ser aderezadas con esas partículas contaminantes suspendidas en el medio ambiente de esta metrópoli. De esas que nos dicen las noticias que se encuentran en alto porcentaje en ciertas zonas de la ciudad, según para dónde sople el viento.

Eso lo veo con los Sopes que yo preparo en mi casa y los que venden en el Mercado de la Guerrero. A pesar de hacerlos bien infladitos, con su respectiva muralla a base de pellizcos para contener el frijol aguado que lleva encima, el queso y la salsa; la verdad es que no me sabe igual en mi casa que en el Mercado. Creo que el meollo principal es la salsa. Sí, ese es el factor preponderante para una buena comida callejera, la salsa es determinante para enaltecer o sepultar uno de estos antojitos.

Hay otro antojo que tampoco me sabe igual si yo lo preparo que si lo compro. ¿A quién no le gusta un esquite callejero? Nunca me quedará como le queda al señor del carrito. No sé si será la dosis de fauna microbiana la que la calle le imprime acertadamente en el sabor de la olla de los elotes. Además de que cada vez que recibe el dinero, se limpia las manos en un trapo que es su comodín que lo ayuda para todo: desde ese que describo hasta para apoyarse y clavar el palo al elote y que sirva de base para comerlo. El secreto debe estar en recibir el dinero y con la misma mano preparar el elote o servir los esquites. Ahí está el misterio del verdadero sazón de la calle.

Cómo será de codiciado tener el sazón de la calle que ya una empresa alimentaria presume atrapar ese sazón callejero en unos cubitos sabroseadores o condimentos preparados, para que me entiendan mejor. Parece que quedó atrás el sabor casero que era tan importante para enaltecer un guisado. Recuerdo el sonsonete de unos panecitos que presumían de tener el sabor casero.
Bueno, si ya llegaron hasta al final de este largo chisme, tienen como recompensa una receta que me he quemado las pestañas e hinchado mi mano para tratar de atraparla. Porque no solamente me la paso olisqueado y probando garnachas y tacos callejeros. También intento reproducir los alimentos que me gustan de la calle, en particular de un restaurante bien fresón que ofrece en sus desayunos unos deliciosos pastelitos de elote. Para que vean que paciencia tengo, pero a veces las masas madres me rebasan el entendimiento.

Así que no dejen que el sazón callejero les gane y háganla ustedes con sus propios recursos en su casa. Finalmente está facilísima. Es como hacerse un licuado. No lleva harina, eso hace que sean como pequeños flanes, pero más rico que un flan.

Panquecitos de elote
6 Elotes
1 lata de leche condensada
3 huevos
1 pizca de sal
1 cucharadita de royal
1 barrita de 90 gramos de mantequilla derretida

Todo esto se agrega a la licuadora y luego se vacía directamente en moldes engrasados de panqué (cup cakes) o en un molde individual, se hornea unos 20 minutos o cuando queden dorados de la orilla. Los panquecitos deben quedar húmedos, como un flan por dentro. Esto se percibe una vez que se enfría y saben deliciosos, con todo el sabor del elote tierno.

18 comentarios:

Pilar - Lechuza dijo...

Carmen, tienes toda la razón del mundo. Aquí tenemos poca costumbre de comer en la calle, hay pocos puestos de comida callejera pero los que hay tienen unas cosas divinas!!Nunca en casa sale igual que fuera.
un biquiño

tazy dijo...

justo hoy me comí una gordita (del estilo df) y un tlacoyo, ambos con suadero.

yom yom, amo el suadero, porque es callejero

Lola dijo...

Carmen, tendrias que hacer una cata a ciegas..... probar uno y otro sin mirar y sin saber su procedencia...entonces creo que estas preparada para rehacer de nuevl el post, verdad?
saludos, me gustan tus pancitos y mucho!

Marisa dijo...

Se me antoja tan deliciosa infidelidad... ¡Jugosos panecillos... te quedaron de vicio!!!
Biquiños.

190.arch dijo...

Hace mucho que no como garnachas... chale.
Oye, esos pancitos tuyos de maíz, saldrán buenos el maíz amarillo feo de acá?
Es que no hay maíz blanco... : (

Un besazo!

BRENDA dijo...

Me encanta la comida callejeraaaaaa!!!
En mi época de estudiante, y a veces ahora en el trabajo. Y sí tienes razón: no sabe igual en casa.

Gracias por la receta y ahora unas dudas:

-El elote es crudo o cocido?

-Se muele. Se cuela antes de vaciarlo a los moldes? por aquello de los pellejitos del elote.

-Se hornean como 20 mins a 180 grados?


Gracias como siempre

Un abrazo grande, grande

Asilo Arkham dijo...

Por eso no puedo estar bello. Ya rompí la dieta por leer esta entrada.

Carmen, en cuanto a tu teoría de que la contaminación es el mejor condimento, mmmh... Recuerdo una clase de química en los pocos meses que estuve en la universidad. En dicha clase, el maestro nos enseñó una fórmula para medir el grado de atracción que hay entre dos estructuras moleculares, dependiendo de su electronegatividad. Y entonces, aquí viene lo bueno:

Resultó que, por naturaleza, nuestra sangre es mucho más afín con el monóxido de carbono que con el oxigeno. (Si estoy en un error, que alguien me corriga por favor, hace muchos años que vi eso). Así que, a lo mejor, tienes razón en eso de los contaminantes. Como diría el Ecoloco: "¡Arriba la mugre!"

Asilo Arkham dijo...

Carmen, yo otra vez. No sé si ya pudiste conseguir la pelicula de Mebius y los Ultrabrothers (2006)porque acabo de encontrar en You Tube toda la pélicula de Great Decisive Batlle! Super Ultra 8 Brothers (2008), dividida en doce partes.

Aquí te dejo el link:
http://www.youtube.com/watch?v=q_wS9BbecUA

Cuando termine cada video, le das click al siguiente, hasta llegar al doce. Ojo, si de repente, después de reporducir varias partes, te da lata diciendo que hay un error, simplemente salte de You Tube un rato y luego regresa a la última parte que habías visto. No sé por qué, pero así me pasó a mí.

En esta película, el protagonista es Tiga, pero salen siete más; entre ellos, los dos primeros ultramanes y Ultraseven. A alucinarnos, pues.

Carmen dijo...

Pilar: Supongo que han de ser atractivísimos esos puestos, no sé si tanto como tú comida, pero de que se está mejor allá afuera se está mejor, ja.

Un abrazo

Tazy: Milagro verte por acá, te salió un verso bonito:
amo el suadero
porque es callejero
jaja.

Lola: Naaah, qué, yo gano, no hay pierde, un taco de suadero de los Cocuyos y un taco de suadero (yo nunca he hecho, pa´que si los venden hechos)mío seguro que identifico el sazón.

Marisa: Bienvenida seas a este lado del mundo infiel.

Cruela: Temo decirte con tristeza, sí lo sé pero no hay de otra, qué ni se te ocurra hacerlos porque te sabrán horribles con ese maíz bastardo que encuentras por allá.

Brenda: ¿Dónde estás para que te pueda dar un coscorrón? Casi me da el ataque con esa pregunta, chamaca? Por supuesto que nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, se cuelan los elotes si se van a hacer en panqué, en pastel, en torta ya sea dulce o salada, nuuuuncaaa, le quitas toda la fibra, el sabor, el alimento, la esencia, el prana, el espiritú, ayyyy todo, ¿pellejitos del elote?, ¿Qué es eso?

Y claro, los elotes van crudos, no pueden hacerse tampoco con elotes de lata. Y se hornan así, pero siempre debes estar atenta, cada horno es distinto.

Mario: Qué cosas me has contado tú, super interesante, la mugre que entra por la boca es requetesabrosa tú, y requete engordadora también.

Y muchas muchas gracias por el tip, qué sería de mí sin tu ilustración. Gracias.

Asilo Arkham dijo...

¡Ah, jijo! Yo otra vez. Fe de erratas:

En battle se me fue mal una tecla y escribí batlle.

Y... bueno... la otra palabra era corrija *^^*

BRENDA dijo...

Aquí estoy para recibir mi coscorrón.
Mea culpa de no conocer de esto. Voy aprendiendo, perdóname, no te enojes conmigo. Gracias por tu respuesta.
Te mando un abrazo contentador.

Carmen dijo...

Cómo me voy a enojar contigo Brenda, me enoja que quieras desperdiciar los elotes colándolos.

No necesitas contentarme con nada, me daría gusto que hicieras esta receta. Gracias por tu comentario.

Andromeda dijo...

¡Qué maravilla de blog! Voy a hacer esos panquecitos a la brevedad. A mí también me gusta la comida callejera y coincido con lo de la salsa. La mía (me gusta verde) siempre sabe igual y he probado otras muy buenas que no tengo idea de cómo hacer.
Saludos.

pity dijo...

yo voto por la comida callejera, al menos cuando viajo por alla o en tailandia que es tan popular tambien, riquisimos tus panquecitos, me apunto la receta, besitos

OLGUIS dijo...

vaya se ven deliciosos y faciles de hacer.
Saludos
Olguis.

Byte64 dijo...

Querida Carmen,
si me preguntan por donde preferiría comer, mi franca respuesta sería tacos de carnitas en el mercado o esquites asados en frente a la iglesia de San Juan Bautista o un agua fresca en el expendió de jugos Canadá en el centro o sea que yo podría vivir de comida callejera, claro, si no me mata algun virus o bacteria :-D
La ultima vez en que fui a México me toco una comida en El Tajín, pero la verdad es que yo me hubiera salido a los diez minutos a comer tacos de chicharrón o de buche. Al contrario me hubiera quedado todo el dia a comer chiles rellenos o huauzontles en El Sabor del Tiempo o desayunar chilaquiles verdes en el Bondi.
El antojo a la comida callejera en mi caso es también por la variedad, si me lo hago en la casa, a lo mejor puedo intentar hacer unos pocos platillos, pero cuando te metes a un mercado puedes aprovechar de todo, dar probaditas aquí y allá, escoger lo que te gustó mas, comprar una bolsita de cocoles que trajo la marchantita, todo eso a mi me encanta o, mas bien dicho, es quizás una de las razones ultimas de mi amor por México, a pesar de todo los desmanes que pasan en ese país.
Lo cual no me impide saborear de vez en cuando una sopa de tortilla en el Morral, porque me encanta como hacen la sopa azteca ahí o los molletes en el Sangrons :-D

Entonces en mi caso no es por infidelidad a mi cocina sino por antojo, glotonería, curiosidad, pero casi nunca por mera hambre :-)

Oiga usted, pero esos panquecitos no llevan nada nada nada de azucar?
Fíjese usted que a mi me encantan esos del Péndulo, cuando te los traen con rompope encima!

Carmen dijo...

Pity, Andrómeda y Olguis: Gracias por pasar, les aseguro que la receta es sencillisíma y deliciosa.

Tlaz: Me encanta ver como te salen imágenes y recuerdos cuando motivo tus antojos, te vienen lugares que me encantaría recorrer y juntos el apetito de dos glotones ha de ser como si fueramos a comernos al mundo. En donde no me animo es ir al Morral, nada de lo que he comido ahí me ha soprendido, ni porque hacen tortillas a mano, una vez comí un chile en nogada y casi casi quería llorar al ver lo mal preparado que estaba, eso sí carísimo.

No lleva azúcar los pastelitos porque con la leche condensada es más que suficiente, ni harina, es por eso que el sabor del elote es más intenso.

Un saludo

NORA dijo...

Carmen, pues hoy me toco leer de a monton todo lo que me he perdido. Todo mundo sabe que lo de la calle o del mercado sabe mas rico que los antojitos que uno hace en la casa, es un misterio que aun no ha sido develado, o sí? mira que ahora vendan el sabor de la calle en cuadritos jajaja Donde quedó el sabor casero? Falta que inventen el sabor de la calle de todo lo que describes con sin igual fruición!
Yo quiero pensar que como decía mi mamá, y su teoria era: todo lo que uno no cocina, nos sabe mas sabroso. Claro, guardando las proporciones, porque hay cada caso...

Pero en fin, a ver cuando nos vamos las dos de infieles gastronomicas

Un abrazo!