"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

lunes, marzo 09, 2009

Golosas y gozosas figuras retóricas

Comer, morder, lamer, chupar, besar y mamar son verbos que van unidos en una semejanza sensorial, con nuestra lengua, con la boca y con el olfato. Quien es un apasionado comelón también lo es como amante, pero ojo, esto no es una regla escrita. Lo menciono porque quien se apasiona y disfruta la comida también se entusiasma y busca tener mejor sexo. Claro que para gozar de un buen encuentro ensabanáble no es recomendable hacerlo después de comer un gran platón de pozole.

Las analogías entre sexo y comida son muchísimas, sólo se agotan de acuerdo a la capacidad de ingenio y rapidez mental de cada uno de nosotros. Un lenguaje del sexo en la comida es deliciosamente trasgresor y vital en cualquier idioma del mundo. Cuántas papayas buscan sus camotes, sus plátanos, sus zanahorias. Longanizas, salchichas, salchichones, pepinos, huevos y chiles resultan ser alimentos sonrojantes al pedir en un mercado por su carga de doble sentido. Comidas tan comunes pueden tener un significado que va más allá al decir: pollito con papas. Que decir de alimentos como las almejas, ostras y demás moluscos marinos que ya de por sí son un opulento homenaje erótico con todos esos pliegues, carnosidades y humedad salada que las habitan. Están también los aguacates cuyo significado en nahuatl es testículo; o los higos, tan generosos en semillas y similares a ese par tan querido.

El filósofo francés Gaston Bachelard tuvo la audacia de decir que cuando uno es feliz el mundo se vuelve comestible, yo por eso tengo un apetito goloso y más con aquellos que se relacionan con los dulces: como el pirulí, bombón, bizcochos, chocolatito, pastelito.

El despliegue imaginativo se incrementa y sube de intensidad cuando se trata de hacer cosas más elaboradas con los ingredientes, algo así como: vamos a ensartar la brocheta, bajar a tomar agua o bajar por los refrescos, mojar el biscocho, lamer la cazuela, echarse un caldo, mamey con leche. ¡Puuf!, perdonen. ¿Ya les dio hambre? Si se trata de refranes abundan las referencias con el pan : ¿A quién le dan pan que llore?, No solo de pan vive el hombre, Contigo pan y cebolla, o aquél que tiene interpretaciones en contra de los monógamos: Mojar el pan siempre en el mismo puchero.

Sea como sea uno no puede dejar de sonreír y más cuando alguien nos dice: TE VOY A DEVORAR, TE VOY A COMER, TE VOY A SACAR TODO EL JUGO. TENGO GANAS DE UN CHOCOLATITO BIEN CALIENTE.


7 comentarios:

Anónimo dijo...

que horror, tanta cachondería y yo sin desayunar

Juan Carlos Medrano dijo...

¡Te voy a sacar todo el jugo!
¡...!
JaJaJa!!!!

¿...? / :-)

Alea Reygo dijo...

Yeah!!!!

Venecia de Septiembre dijo...

"Cuando uno es felìz, elmundo se vuelve comestible"... lovoy a poner en grande!

alinitaxula dijo...

ejeje me encanto el post y la foto ni se diga ejejje
besitos

ángel dijo...

Muy bueno, como aperitivo, plato fuerte o postre. Para abrir el apetito y despertar los sentidos.


Saludos, Carmen.

Gaviota_mx dijo...

Quisiera ser frijoles, para embarrarme en tu tlacoyo...o algo asi jajaja.

Estoy de acuerdo, siempre he asociado comida con sexo. Tampoco puedo concentrarme en las artes amatorias si tengo hambre. Creo firmemente que los que son muy quisquillosos para la comida, lo son también en la cama.

Chido el post! Un abrazo