"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

viernes, agosto 08, 2008

08-08-08

Tengo ante mí, la posibilidad de ser diferente, tomar otro rumbo. No camino por la misma calle, esta ciudad tiene sus recovecos desconcertantes, me vuelvo una sinvergüenza, sé muy bien que no quiero aparentar ser otra que ésta que soy, entro a un lugar: Dónde nadie me conoce, a nadie le intereso, ni me importa el menú.

Recuerdo, recuerdo tantas y tantas mesas, tantas palabras y besos, tanto yo, yo, yo, el que era antes y del que es ahora, (…el espejo no miente, te veo tan diferente…) Recuerdo al Buki: Si no te hubieras ido sería tan feliz, una y otra vez repetido en la rockola de La Castellana y en la locomotora de mi corazón. Sin embargo se fue, se fue. Luego otra vez: desde las cervezas del Salón Corona, la comida en el Al Andaluz, hasta el Festival de Oaxaca en el Nicos: Una tlayuda con chorizo y quesillo, un mole amarillito, un mole negro con suprema de pavo, un chupetón en el cuello. Recuerdo tanto y para que sirve recordar, sin mi hormona de la exitocina, el apego ya no funciona más.

¿Qué las mujeres somos insuperables en cuanto a la memoria emocional? ¿De veras? ¿Te acuerdas de ésto, de aquello y de más allá? ¿Y de que luego pasó, que nunca, pero siempre sí y no fuiste…? Ahh, ¿No te acuerdas? Hay que comer almendras y granos integrales para que recuerdes. La anemia cerebral existe. Pero… ¿para qué sirve recordar cosas inútiles y quemadas? Siempre quedará el recurso del trabajo como estrategia insuperable, la fórmula instantánea de cómo olvidar pues siempre hay mil cosas más que hacer.

El trabajo es la coartada, amiga. Excelente coartada.

En ese lugar: Dónde nadie me conoce, me ofrecen ese día un menú especial, para tener el sentimiento correcto, en el momento correcto y saber expresarlo. Inteligencia emocional creo que se llama el platillo. También hay locura y soledad, que siempre están juntas en un mismo guisado, hacen un buen maridaje si las acompañas con ese vino caliente, un poco de clavo, canela, la mitad de la piel de un limón y azúcar.
Ya lo echaste a perder, te hubieras esperado.

La curiosidad se asoma por la ventana, te mira y le eres incompresible. ¿Existen los seres fáciles de pensamiento?

5 comentarios:

Blas Torillo dijo...

La memoria a veces, querida Carmen, está hecha de trozos de imágenes, de sabores perdidos, de caricias puestas al garete...

Y el amor que parece que se va, sólo está de paseo por otras tierras.

Ya regresará. Lo sabes.

Besos.

zugazagoitia dijo...

La reflexión sobre la memoria me deja pensando mis relaciones con las mujeres.

¿Entonces para que me llamen tengo que hacerles la prueba de la exitocina?
Gallarda como siempre

zugazagoitia dijo...

Se me olvidó decirte que te prefiero mil veces complicada, tengo espiritú de martir y no me gusta ver tele.

Bruno Ferreira dijo...

El número ocho representa, para los chinos y otras tantas culturas, el movimiento cíclico del universo. Otras consideraciones apuntan a que el ocho es el arquetipo de nuestro cuerpo. Nuestro sistema cardiovascular tiene, curiosamente la forma de dicho número. Nuestros fluídos van y vienen; igual que nuestros pensamientos, igual que nuestros recuerdos, nuestras desgracias, y nuestros sueños. Nada nuestro se perderá, somos polvo de estrellas. Un abrazo enorme para tí, Carmen, de ida y vuelta, como este significativo y mágico número.

Ana dijo...

Carmen, complicada estás hoy, te leo, te releo y me vienen al pensamiento sentimientos pasados pero no perdidos, cuando algo toca el alma, la memoria lo retiene. Me tienes buscando esa hormona que no se cómo controlar.
Eres maravillosa escribiendo.
Te pienso.
Ana