"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

jueves, septiembre 27, 2007

Respetando la receta

¿Por qué será que la mayoría de nosotros trabajamos mejor bajo presión? o ¿Por qué esperamos siempre el último día para todo?

El último día para pagar esa cuenta que se vence, el último día para ir a comprar el regalo, el último día para entregar un trabajo, el último día para entregar el cuento a esa convocatoria que cerrará.

Y a aprender a disfrutar esa tensión de saber que la creatividad tiene un límite de tiempo. Así me pasó ayer. Horas después de haber entregado el cuento las manos me temblaban y mi estado ansiedad no tenía límite. Era una especie de euforia caricaturesca. Tal vez en honor al nombre que use de seudónimo. No se los digo porque es secreto, pero imagínenlo nomás.

Pero hay algo, una pequeña parte de mí que no funciona del todo así. ¿Por qué será que cuando se trata de comida esta personalidad indómita que corre como caballo salvaje en desbandada se desplaza en otra dirección?

Me vuelvo una mujer disciplinada, me voy abasteciendo cuidadosamente de lo necesario para preparar una comida especial, con mucha anticipación, teniendo el cuidado suficiente porque que la mayoría de los ingredientes son productos perecederos. Reflexiono sobre la combinación de los alimentos, su presentación, su cocción. Soy otra Carmen.

No entiendo, sólo en ese tenor mi organización trabaja al 100%, me las puedo dar de muy eficiente ¿qué tal?

Pero quisiera ser así al menos en la narrativa. La base, los cimientos, la estructura, el conflicto, el giro, el desenlace del cuento los dejo envueltos en un chilaquil de historia y luego estoy chillando porque no me sale algo digno. La receta de los grandes cuentistas la dejo olvidada en el más oscuro rincón, y quiero desarrollarme empíricamente. Haciendo malabarismos en la barda de púas del vecino. Aquí ni mi agudo olfato, ni mi crítico paladar funciona. “Ah que la chingada, me tengo que ir por el camino pavimentado, encorsetada, de tacones y con traje sastre”

Duele el equilibrio, duele la encorsetada, duelen los manuales, duelen las recetas y lo peor es que no hay otra manera.

4 comentarios:

Diana dijo...

vivir al filo de la navaja es emocionante. pero es demasiado estrés!. desgraciadamente yo no puedo ser así, yo soy todo el tiempo como tú cuando cocinas, nací con una pendejo software organizacional injertado en el cerebro. aunque no quiera, sé lo que tengo que hacer, cuándo, por qué, a qué hora, cómo... y lo que es más odioso: lo hago.
con los cuentos... los cuentos nacen dentro de tí, te los puedes leer en la cabeza, lo único que hay que esperar es el momento justo para liberarlos. escribir por encargo es casi imposible.
y qué cuento escribiste carmen???... nos lo vas a leer???. soy curiosísima!!!

Pillo dijo...

Odio procastinar y siempr elo hago..entiendo perfecto despues se me sube la culpa y todo termina en un merequetengue q ni te cuento...pero tienes toda la razón hay cosas para las que uno es perfecto...en fin que viva la diversidad de habilidades aunque nos entripe....oye dinos despues q paso con la convocatoria....

chilangelina dijo...

Oye, yo no me imagino al alquimista haciendo las cosas al madrazo, bajo la presion del deadline... habiendote leido un poco, solo te puedo imaginar cocinando de la manera en que te describes, no de otra...

Por favor, informacion sobre el cuento...

Carmen dijo...

Un concurso de cuento para niños, no puedo dar más información. Lo siento, más adelante cuando sepa los resultados la tendran. Lo siento