"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

miércoles, junio 13, 2007

Añoranzas inútiles

¿Qué se hizo de los cafés íntimos, con vida propia, tan acogedores que inviten a la inspiración? Y ya no pregunto por los bares y cantinas porque el mismo destino desolador han tenido. La crisis nos alcanza, la modernidad nos aplasta y se cambian pequeños establecimientos por poderosas franquicias. Como las cadenas de café llámense: Punta del Cielo, que parecen todo menos una cafetería; Finca Santa Veracruz, cafecito mal hecho; Café de la Selva, el menos malo de estos; y por supuesto no podía faltar la cadena trasnacional Starsucks que no se distingue por ser una empresa caritativa con los agricultores. Hace poco gracias a la presión constante de ONG internacionales, Starbucks tuvo que ceder para aceptar las denominaciones de origen del café etiope. Sin embargo el café en esos lugares es carísimo, los pastelitos que parecen bastante apetitosos muchas veces resulta que no están tan frescos y la altura de sus precios no se justifica en la calidad de los ingredientes.

De repente (que suele ser extraordinario) cuando tengo antojo de algún liquido caliente entro en esos lugares y compro un chai, sí, ese the negro con leche y especias que me enseñó a hacer hace más de quince años un maestro hindú. Lo tomaba a las cuatro y media de la mañana y a esa hora comenzaba mi rutina de panadera. Los que no somos consumidores de café esta alternativa nos agrada, pero me parece excesivo el costo por un chai a 35 o 25 pesos cuando menos, y muchas veces lo hacen pasado de azúcar.

Tengo un grupo de amigos que nos reunimos una vez por semana para corregir nuestros escritos en un café de la colonia Alamos. El lugar es ruidoso, las sillas son incomodísimas pero ya aprendí que no me debo quejar, porque hace una semana cambiamos de sede y el nuevo lugar resultó peor, además de que el chai estaba carísimo.

La foto que ilustra esta entrada pertenece a El Bar Long del hotel Raffles en Singapore, que fue frecuentado en la primera mitad del siglo 20 por grandes literatos incluyendo como clientes habituales a Joseph Conrad y Rudyard Kipling. El hotel, está celebrando su ciento veinte aniversario, es adorado por su relajado estilo old-fashion. ¿Un bar con ciento veinte años en México? sólo La Opera y ya no es tan apropiado para la tertulia.

Por si alguien de ustedes tiene intenciones de arar en el mar de los negocios arriesgados y establecer un café como los que añoro, dejo esta receta de chai, o si simplemente no tienen ganas de pagar por un chai y prefieren hacerlo para los amigos en casa. Esta receta va con dedicatoria especial para Ana Luisa que le encantó tomarlo en mi casa.

A litro y medio de agua le agregan dos clavos, una cucharadita de cardamomo molida y un trozo de canela como de siete centímetros. Cuando esto hierva le pone zacate de the limón. (La cantidad de zacate es más difícil de determinar, podría decir que se le ponen bastantes ramitas y si es fresco es mejor)

Cuando se pone el the limón no tiene que hervir demasiado, se apaga y se agregan seis bolsitas de the negro, se deja reposar siete minutos. Después de esto se saca el the negro y el zacate limón, se pone una taza de leche clavel y se endulza al gusto.
Nota: hay quien le pone jengibre, un pedazo pequeño puede ir bien, pero yo prefiero no hacerlo.

6 comentarios:

Sieg-Freiheit dijo...

utas... siempre me pierdo de un buen de cosas :s

he estado algo alejada


ojalá estés bien


saludos :D

Ana Luisa R. dijo...

Carmencita, mil gracias por la receta y por la dedicatoria!!!! Qué manera de antojarlo!!

Juguemos a que un día vamos a ese café, las dos con unos vestidos hermosisisisísimos, y entramos y nos cuchicheamos, -mira, mira, ahí está el Conrad, deja que nos salude, sentémonos muy circunspectas.-Nos sentamos y pedimos un te chai carisisisisimo que no nos importa porque está delicioso. -Mmm, pero qué rico está!!, casi tan bueno como el que probé en tu casa Carmen!-

Jajajaja.
Un beso grande.

chilangelina dijo...

Carmen, mil gracias por la receta. A mi me encanta el Chai, tampoco soy cafetera.
Lo que si es que en esta ciudad los Starubcks en los que ocasionalmente me paro tienen muy buena reposteria y uns muffins de cuento...
Pero igual el lugar es caro y feo.
Eso si, tenemos tambien varios cafecitos esquineros, sobre todo en el este de LA, que seguramente te gustarian...

Jesús dijo...

Justo me comentaba un amigo de papá lo distinto que era beber café en La Parroquia de Morelia. Por tres pesos que costaba el café, decía, se podía uno quedar toda la tarde. Los meseros eran sus conocidos y hasta podían fiarte. No había ninguna presión para que te fueras a otro lado, ahí se discutían temas filosóficos, proyectos de novelas, poemarios, y demás etcéteras en los que somos doctorantes. Sobre todo, no había toda esa clase de artificios sin otra intención que atraer el comercio.
En fin...comparto la añoranza.

Pillo dijo...

Carmen no se donde coños coseguir lso ingredientes para hacerlo y tanto que me gusta el Chai porque no soy cafetera tampoco...si sabes donde consigo el cardom ese acá en GDL me dices...a mi lo que me gusta del Starbucks son los pastelitos en si el lugar es carisimo

Anónimo dijo...

Carmen, muchas gracias por la receta, yo también preparo mi propio chai, pero nunca lo había probado con hierba limón y eso que tengo una planta en mi jardín.

Pillo: el cardamomo lo consigues en el walmart de Chapala (por increíble que parezca ahí tienen muchas más especies de lo que puedes encontrar que en cualquier otro de Guadalajara)