"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

sábado, mayo 05, 2007

Solidaridad entre mujeres

Ayer en una reunión con amigos confesé cuanto tiempo me pasé pegada a una chichi. También hablé sobre la falta de experiencia cuando di pecho por primera vez. Pezones invertidos e hija floja para jalarlos, yo no sabía que había que estimularlos en el embarazo, eso sí , la consulta mes con mes con el ginecólogo no podía faltar, pero los médicos ni te dicen lo importante y si te dicen lo que ya sabes. Comencé por darle fórmula láctea a la chamaquita porque no se llenaba y yo con las tetas como melones por primera vez en mi vida. Cabe decir que a mi hija le daban unos cólicos con retortijones con esa fórmula, se encogía como arañita peluda, así me la pasé como 3 semanas horribles hasta que una amiga me regaló un libro: Por favor amamante a su bebe, no sé si se consiga todavía. Este fue el primer y único libro de autoayuda que no se me cayó de las manos.

El libro hablaba de los cuidados que había que tener durante el embarazo y durante toda la lactancia. Tambíen hablaba de lo importante que era la solidaridad para pertenecer en la liga de la leche. Qué no es un sindicato ni tienes que andar vestida de lechera, es tener un poco de conciencia y generosidad para compartir lo que en ese momento a ti te sobra y posiblemente a otro ser humano le haga falta. Amé ese libro y sus consejos, las fórmulas las aventé a la basura y comencé a darle de comer a mi hija en todo momento que lo demandara, mandando al diablo las recomendaciones que daba el pediatra. El resultado fue que el estímulo hizo que aumentara la cantidad de leche, y la chamaquita quedara satisfecha ahora sí por cuatro horas. No era necesario nada de atoles, ni polvos de la madre Matiana para incrementar la leche.

Ya lo dice el género animal al que pertenecemos, somos mamíferos, y ese es el mejor alimento, ni quien lo ponga en duda. Gracias a esa generosidad por compartir la leche, mi sobrina sobrevivió al nacer ochomesina. Mi amiga que traía a su bebé anoche me contaba que compartía su leche con sus sobrinos y luego les dejaba sus bolsitas de lechita en el congelador para cuando ya no estuviera. Eso si es cariño fraterno, no mamaditas.

No hay comentarios.: