"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

martes, diciembre 19, 2006

La Central de Abasto

El piso vibra, se oye el silbido que viene detrás, ¡AAGUAAS! no logro saber que es lo que lleva pero se siente que el movimiento me arrastrará si no me quito, tengo que esquivarlo con cuidado, pasa a unos centímetros de mí, sigue en su carrera endiablada. Claro, son los diableros. Unos con bultos pequeños, otros con grandes, otros enormes, todos con prisa, todos aprovechan las subidas y bajadas que hay en los pasillos de esta pequeña ciudad dentro de otra ciudad: La Central de Abasto. El comercio sin los diableros no podría llevarse a cabo. Ellos transportan cajas, cajitas, molotes, molletes, mogollones, son los mecapaleros del siglo XXI, cargadores modernizados con ruedas.

Son apenas las cuatro de la mañana, pero la actividad parece como si fuera el medio día, tanto movimiento de vendedores, cargadores, gente comprando, los puestos de tacos están llenos, me gustan los del pasillo F, de la sección de abarrotes. La tortilla te la sirven con bistec, chorizo o campechano, ya después, uno se atiende libremente en las palanganas para pizcar los nada despreciables acompañamientos: hay alubias, nopales, puré de papa, arroz, huevos cocidos, pico de gallo, guacamole, salsa de chile manzano y cebolla, y otras tres salsas todas suculentas. Yo, aunque no lo crean, tímidamente despierto a la tripa que se encuentra bien dormida, pido siempre un campechano ( bistec y longaniza, uno para empezar, para que no se enfríe) le pongo limón, dos cucharadotas de salsa de chile puya la bocameemmpiezaasalivaaar, mmmh mi paladar es líquido en esos momentos, un puré de papas machacado improvisadamente con una botella de fanta vacía pero que cumple los propósitos de cualquier aplastador, nopales, sin faltar su hojita de pápalo quelite. También le pongo su dosis de salmonela con pepinos y rábanos, con eso de que tengo la conciencia de comer comida cruda, con PRANA. Luego para bajárselo preparan unas aguas re-buenas. La que yo bebo lleva: jugo de naranja con guayaba, piña, pingüica, alfalfa y limón. Con tres tacos y un litro de esa aguita quedo todo el día con cara de víveme y tócame.

Luego ir por el pasillo A-B, a comprar mi arroba de harina, camarón seco, canela, chiles secos, mis semillas: nueces, almendras, piñones, nuez de la india. Orejones de pera, durazno, albaricoques, cranberrys, higos, acitrones, aceitunas. El precio que se encuentra en este lugar es tres veces más bajo que en cualquier otro lado. Apenas estoy describiendo la sección de abarrotes, y un sólo pasillo. Falta el pasillo de los lácteos y salchichonería. La sección de frutas y verduras que también es otra Calcuta en la Central, sobre todo ir a la sección que venden el pescado y marisco, sin faltar darse una vuelta por La Subasta.
La primera vez que conocí la Central tenía pocos años de haberse inaugurado, y la verdad, parecía aeropuerto. Ahora camino con paso de conocedora por todos lados y en algunos hasta me conocen. La cantidad de dinero que se mueve en estos lugares es inversamente proporcional al producto que circula.
Si no la conocen, se han perdido de una ciudad infatigable y profusa.


P.S. ME VOY DE PROTAGONISTA DE MI PROPIA ROAD-MOVIE, VOY FELIZ A LA TIERRA DE MIS ANCESTROS.

POR FAVOR NO HAGAN NADA DE HISTORIAS GROTESCAS, TRÁGICAS, AZOTADAS Y CON MALOS MODOS ESTAS NAVIDADES Y FIN DE AÑO, DEMUESTREN LA CANIJA EDUCACION EN LA MESA, COMAN RICO, TRANQUIS, SI TIENEN HAMBRE PUES AHI ABREN EL REFRI DE LOS ANTOJOS PASADOS, PICAN CUALQUIER MES Y YA, SE ACERCAN UN POCO A MI. LEAN MI DIARIO AHORA QUE NO ESTOY.

3 comentarios:

alonso ruvalcaba dijo...

cuál es la cara de víveme y tócame?

Sieg-Freiheit dijo...

Chica, que la pases muy bien

Carmen dijo...

La cara de víveme y tócame es la misma de: Ya me ves pues soy así.