"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

domingo, octubre 19, 2008

¡Vivan las tortillas!




En una taquería de la colonia Industrial





La señora Ma. de los Angeles haciendo tortillas en Tatatila, Ver. Dos veces a la semana hace este ritual, poner el nixtamal, llevarlo a moler y luego tener lista la leña para hacer las tortillas.



La señora Celia, viene todos los días, excepto el martes y domingo desde Gualupita, Edo. de Mex. pone su puesto ambulante de quesadillas en las calles de Ayuntamiento y Revillagigedo en el centro de esta ciudad.







Mi hermosa madre, haciendo las tortillas a mano para que luego se conviertan en panuchos.


"El nacionalismo a través de la familiar cultura doméstica de la cocina"

Sin ellas ninguna revolución sería posible


jueves, octubre 16, 2008

La diferencia la hace un limón


Hay momentos en la vida, tan buenos… Yo no sé

Escribir una bitácora como ésta en internet es un asunto de emotividad, tiempo disponible y mucho pero mucho descaro. Cuando se conjugan esas tres cosas siempre sale un post. Bueno o malo, interesante, desmadroso o reflexivo. Claro, todo este choro mareador que hago de preámbulo es sólo para decir algo terriblemente exento de modestia y recato: Ah, qué rico me sale cada vez el ceviche de pescado. Es que, caray, cuando se trata de alimentarme, me vuelvo tan obsesiva con los ingredientes, busco las mejores combinaciones, bueno, hasta con las personas que lo comerán, porque desperdiciar tanto talento ante un mal comensal no me gusta. A veces un platillo en especial no es para ciertos individuos. Pero, ¡bendita sea la diversidad, en gustos se rompen géneros y se pierden amigos, sí señor! Así que si el ceviche no es lo suyo, ni pierdan tiempo, váyanse a leer a César Vallejo y déjenme en mi post cevichero.

Los dos años anteriores toda la temporada de calor lo comía casi a diario. En mi casa y en cualquier restaurante que lo tuvieran en la carta. Este año quise descansar y comerlo con menos obsesión. Ya me había olvidado de este pescado crudo y más cuando comienza el otoño. Pero, sucedió que este martes andaba cerca del mercado de San Juan, iba a comprar un pan, como no lo encontré ya iba de salida, cuando descubrí que ya venden ese limón que a nuestros ojos es raro pero, para los gringos y otras personas ése, ése, es lo que ellos conocen por un verdadero limón.

Nuestro limón acidito, excelente para los tacos y demás combinaciones encantadoras, resulta que es sólo una especie de lima ácida pero no es un limón. Es bien sabido que los cítricos son altamente hibridizantes y heterogéneos.
Hay una amplia variedad de limas, toronjas, cidras, naranjas, mandarinas, tangerinas, y así puedo cantarles el barzón de los cítricos bastardos sin que lleguemos a conocer todos. Ese limón grandote y amarillo, es un poco dulce, por supuesto que para acompañar una cecina de Yecapixtla no sirve y da un sabor bien gacho. Ah, pero en cuanto lo vi pensé en hacer un ceviche con ese limón. Y sí, compré sierra, al otro día en la mañana lo puse a macerar con un poco de cebolla, laurel, tomillo y sal de mar, y a las cuatro de la tarde, cuando lo comí, estaba completamente enamorada de mí misma por lo bien que me salió. Qué bueno me quedó. Valió la pena el gasto del limón especial. ¡Qué sabor!, bastó rociarle un buen aceite de oliva, unas galletitas saladas y una salsa de habanero, chile excelente para acompañar el ceviche, (a falta de ají amarillo peruano). Fue algo delicioso y yo, disfrutaba un acto de onanismo refinado, ahhhhh.

Hay momentos en la vida, tan buenos…Yo no sé

viernes, octubre 10, 2008

¿Leyenda urbana?

¿Perturbadora la foto? Para nada, es un nuevo descubrimiento. Píquenle aquí para enterarse mejor
Público gozador, ya no recurran al benzal, una coca es lo de hoy

domingo, octubre 05, 2008

Cumplo mi tarea

Mis queridos Alejandra y Mario me invitaron a un juego. Sólo por tratarse de ellos lo contesto y cómo no, hasta les paso la estafeta a otros compañeros blogüeros para conocerlos mejor. ¿Será para no pensar en una tarde de domingo altamente suicida?

Elias Canetti dijo: Moriré el día que deje de interesarme por alguien que habla de sí mismo. No sé si porque en el tiempo en que lo dijo era poco común escuchar las confesiones de los demás. Pero... queridos lectores, ésta es la materia prima de que se conforman los blogs: leer las experiencias de vida de los demás. Bueno, ya no sigo con el choro y aquí va el meme.

1.- Poner las reglas en tu blog.
2.- Compartir seis cosas que me gusten y seis que no me gusten.
3.- Elegir seis personas al final y poner los enlaces a sus blogs.
4.- Avisar a estas personas dejando un comentario en sus blogs.

Me gusta

1.Cuándo calienta el sol
Me gusta el calor, pero un calor máximo de 38°, porque más es un golpe de knockout directito a mi mandíbula, me deja sin ganas de nada, sólo de irme a dormir a la plaza Cachanilla como me la pasé en Mexicali a ¡45°!. Ah y el sol, amo el sol, tengo una relación perversa con él. Me hace daño, me inflama mi mano, pero me encanta, y luego ver una piel tostada ahhh, es un encanto.

2. No se metan con mi plato
Me encanta comer con las manos, eso lo hago en la intimidad de mi hogar o cuando tengo mucha confianza en el lugar en donde estoy. Me gusta comer mariscos o ensalada con los dedos, usar la hoja de lechuga como taco para levantar todas las demás verduras en el plato. Que me escurran todos los jugos por mis dedos, chupármelos y no me importa batirme la boca, es mi plato, es mi libertad plena de glotona para relamerme todo lo que yo quiera. Mi boca es mi tercer órgano favorito. Me gusta que sea lo suficientemente grande y profunda para saborear, engullir, tragar, lamer y mascar todo lo que se me de mi real gana. Pero no me gusta chuparme los dedos y lamer la cuchara mientras estoy cocinando, eso, eso sí es una cochinada, dejar mis miasmas para que coman los demás es una falta de respeto.

3. Perfume de gardenias
Me gusta que me regalen flores. Me pueden volver loca con un pequeño ramito de: gardenias, jazmines, violetas, nomeolvides, y por supuesto, mi reino por una sola magnolia, su aroma es tan grato, mucho más que de las tres primeras.

4. Carpe Diem
Me gusta que mi madre no se queje de sus enfermedades, ni de sus achaques, que en sus casi 85 años tenga alegría por vivir un nuevo día.

5. ¿Qué es lo que hace un taxista…?
Me gusta platicar con toda clase de gente que no conozco, saber su sentir, escucharla. Si algo estimo es el poder de la palabra de los taxistas. Siempre he pensado que es inversamente proporcional lo mal que manejan con lo bien que platican, casi siempre tienen historias interesantes que contar.

6. México lindo y querido
Me gusta vivir en mi país, mi ciudad, a pesar de los pesares y de que muchas veces buscamos la salida de emergencia, no me concibo en otro lugar que no sea esta mi tierra. Amo mí país, es un loco irracional con el que gozo, disfruto, padezco, y con él me quedo.

No me gusta

1. Que no me contesten cuando escribo un mail, obviamente no me refiero al correo basura, sino cuando saludo a alguien, o si tengo una pregunta o propuesta que hacer. No me gusta que me dejen en blanco y con esperanza que algún día se dignarán a contestarme.

2. Ningún producto que presuma, se ostente o se enorgullezca estúpidamente de ser light.

3. No me gusta ir al supermercado y en domingo es la cosa más horrorosa que hay. Me molesta ver a las familias, que quieren comer gratis con las muestras de los productos que ofrecen las demostradoras. <Que si unas flautas congeladas de pollo o unos mixiotes que llegan directo de Tenancingo, mira ahí tienen unas galletitas de chispas de chocolate y salvado que te hacen ir al baño y no sientes culpa después, ahora vamos al pasillo de los licores a probar la marca nueva de tequila Relinchador, ay, de veras que sí pega fuerte, órale, apáñate las rebanadas de melón y kiwi que es la única fruta que he comido en la semana>. Todo lo que ofrecen son productos de ínfima calidad y la gente se desvive por probarlos. Y al final, al pagar en la caja si hay un hombre detrás, siempre estan empujándome y lastimándome los talones o las piernas con su carrito que no pueden controlar, ¡esto es típico en los señores!, ¿no que muy buenos para conducir? A ver si se educan.

4. Manejar, siempre que puedo lo evito, me pone de muy mal humor. Pero lo peor para mí es entrar en los estacionamientos cubiertos, me angustian demasiado y mi orientación se perturba como gaviota borracha, necesito luz para orientarme.

5. No me gusta la gente que no escucha, de es@s que su charla se convierte en un monólogo y que sólo lo que ell@s dicen es interesante y digno de oir. Mi antídoto ante gente así es desconectarme de lo que dicen y mi imaginación vuela a kilómetros de su compañía.

6. No me gusta el invierno, y todo lo eso implica: Navidad, frío, lumbalgia, villancicos, tránsito, robos, filas, regalos que nadie necesita, comprar por comprar, ¡puf!

Le paso la estafeta a cualquiera que se le antoje contestarlo, pero en especial a riesgo que me tiren de a loca a:


Rodolfo a su blog que es un paisaje misterioso, sorprendente y lleno de historias por contar:

Al melómano y xiqueño de Juan Carlos, que le gusta capotear, correr y contarle anécdotas a los toros.

A la introspectiva y filósofa Úrsula, que escarba en el tiempo y la memoria.

A la Guadalupe a ver si con esto ya tiene un pretexto para postear.

A la Cruela de Vil, ella ya sabe a quién me refiero, te paso la memela, tú, sí tú.
No pongo su enlace porque puede hacerse un tapete con mi piel.

A Irene que siempre tiene una hermosa fotografía cada lunes en su templete y la quiero mucho.

martes, septiembre 30, 2008

Instrucciones para afilar un cuchillo

Para afilar un cuchillo, habrá que limarlo con una lima fina. Nunca se utilizan limas “bastardas”, de grano grueso. Si presenta alguna oxidación rojiza o verdosa tendrá que repasar sus contornos con una “lija de agua”, de esas grises de sílice, con un grano muy delgado, se consiguen fácilmente en las tlapalerías.

En la pared de su casa estaba la fotografía del presidente en turno. Mi abuela tenía esa tradición como si su hogar fuera una oficina de gobierno. Creo que una vez le pregunté el porqué de la foto de ese señor que ni de la familia era, alguna cosa intrascendente me ha de haber dicho porque no recuerdo su contestación. Pero lo que sí recuerdo haber visto es que, como la casa de mi abuela, mucha gente acostumbraba tener la foto de los presidentes como si fuera un santo a quien darle las gracias. A mí nada más me tocó ver colgada la fotografía de López Mateos y luego vino la foto del “trompudo” Díaz Ordaz. Pero no acabó su periodo presidencial sin que mi abuela avergonzada por los acontecimientos lo retirara para siempre.

Sí, dije tlapalería, una palabra híbrida en náhuatl y castellano para designar el lugar donde venden tierras de colores para pintar, tlapalli=color, con la desinencia castellana –ería.

Mis dos hermanas mayores estaban en la preparatoria, mi hermano y otra hermana en la secundaria. Yo era una chamaquita que vivía una niñez almibarada con un pasatiempo favorito: oir discos sencillos de acetato en un pequeño tocadiscos que era de mi propiedad. Los mejores años de mi niñez no fueron ni con amiguitos, ni con juegos, oir música era lo mío. Mi música preferida eran los cantantes italianos y otros más, como Gigliola Cinquetti con Non ho l'eta, Rita Pavonne y recuerdo que me encantaba el Cuore Mato con Little Tony, pero evitaba oir a Charles Aznavour, porque su Venecia sin ti, era el tema del reciente fracaso matrimonial de mis padres. Esos eran mis gustos fresas en esos tiempos. Aunque también absorbía las preferencias musicales de mis hermanas mayores. While my guitar gently weeps de los Beatles, Light my fire y un disco en particular que alguien les dio de regalo, el long play de In a gadda da vida, que venía sin ningún surco de separación. ¡Diecisiete minutos bailando sin cambiar el disco!, creo que sólo me gustaban los primeros 9 minutos, pero ya después, ¡claro que sí!, le fui encontrando el gusto, bienvenida la psicodelia.

Ya que se han quitado todas las asperezas e imperfecciones. Con una piedra de afilar, o piedra de asentar, se sigue el sentido del filo. Lentamente y con cuidado, primero se apoya de un lado, deberá estar ligeramente inclinado. Se desliza hacia un lado y hacia otro del contorno del cuchillo.

Más que en ninguna otra época, ese fue un tiempo en que era un delito ser joven. Mis hermanas lo padecían y yo, como la niña que era, no alcanzaba a entender claramente esos sucesos y qué significaban consignas como “Prohibido prohibir”. Creo haber estado más preocupada en pensar como defenderme de mis compañeras de clase o de cómo conseguir dinero para comprar mis historietas favoritas ,ya que mi madre sólo nos permitía comprar La Pequeña Lulú y el Pato Donald, pero entre mis hermanos y yo llegábamos a comprar como 20 historietas por mes. Y no es que mi familia pertenezca a esa cultura del aquí no pasa nada. La verdad que la Matanza del 68 nos agarró a toda la familia dispersa y con el contagio de los miedos añejos de mi abuela. Mi madre se encontraba viajando con mis hermanos en otro país. Mi padre, feliz, estrenando esposa nueva, dejando a mis dos hermanas mayores y a mí en casa de la abuela por un tiempo. Bien presente tengo la escena cuando mi hermana Emma llegó llorando a la casa y dijo que el ejército había ocupado la Universidad y mi abuela pronunció la palabra que después oí tantas veces, quedándose grabada en mi mente: No te andes juntando con los revoltosos. Pesaban en la memoria de esa anciana otros oprobios posteriores, otros desaparecidos inexplicablemente.

Un cuchillo con poco filo es más peligroso en la cocina que uno bien afilado. Para comprobar que se ha afilado lo suficiente puede hacer una pequeña incisión en una cáscara de tomate, si la desliza sin hacer fuerza ya estará lo suficientemente afilado, si tiene que apoyarse demasiado, siga repitiendo el procedimiento. Estando bien filoso se procederá poco a poco a escarbar en el corazón. Penetrando directo y hacia el punto más prominente donde se logre registrar la vida que llevamos hace años. Si desde Platón, el recuerdo ha sido como una forma de conocimiento, escarbaremos ahí en nuestra propia historia personal de esos hechos.

Después de varios días tensos, llegó el día del mitín en Tlatelolco, Emma quería ir esa tarde pero como mi hermana mayor no la acompañó se quedaron en casa, a unos cuantos kilómetros del lugar. Y sucedió la tragedia, vinieron las versiones hipócritas que dio el gobierno y las que se contaban en voz baja como una interpretación fantasmagórica de lo sucedido. Diez días después se inauguraron las olimpiadas en un país tercermundista y todo estuvo en santa y silenciosa paz. En mi familia, como en muchas otras, siguieron su vida, tratando de aminorar la irracionalidad que se había desatado.

Tenga cuidado con el cuchillo, una cortada no debe ser desatendida, ni tomada a la ligera, procure lavarla bien y luego desinfectarla.

La Era de Acuario, provocó una generación con infinidad de heridas abiertas y así hemos quedado, sin ningún bálsamo reparador que ayude a cerrarlas, ya no son heridas, son úlceras a punto de estallar.



martes, septiembre 23, 2008

Aguacate p´al coraje

Aguacates criollos y Hass en el mercado de Martinez de la Torre.
Aguacate deriva del náhuatl ahuácatl, que significa testículo,
Cuidado al embarrar el aguacate a las teleras.


Escuchas la fórmula gubernamental: la fuerza bien bruta vs. la fuerza brutísima.

Abres tu alacena, se acabó la inefable y sacrosanta botella Old Parr y también de mezcal zacatecano.

Miras con que simpleza los autos funcionarios eluden el pago de impuesto.

Hay riesgo de una super recesión mundial.

Compras un pinche tinte de Henna para pintarte el pelo y te lo deja igualito que como estaba antes.

Cada día gastas más de lo que recibes.

Miras tu credencial de la Mega Biblioteca. Desde la ventana ves la estructura hueca de algo que alguna vez fue el Museo del Chopo y te preguntas que opciones de cultura quedan en el norte de la ciudad. ¿Hasta cuando señores?

Piensas cómo te sentirías si derrotan a Barack Obama.

En el hospital la incipiente doctora te pregunta tu religión y le contestas: libre pensadora, ella te mira con cara de que no la estás entendiendo, ¿religión?, vuelve a preguntar, la miras, te mira y vuelve a la carga: Le pregunté que religión tiene, no que partido político. Viene la siguiente pregunta: ¿Cuantas parejas sexuales ha tenido?...

Te haces un taco de guacamole, chicharrón, y te lo empujas con un vaso de leche. Una gran cantidad de grasa para promover una hiper secrecion de bilis. El aguacate con su extraordinario sabor, peculiar consistencia, color y su asombrosa versatilidad culinaria, te puede mandar directito a calacas después de una semana haciendo corajes. El aguacate nunca debe faltar en casa.

Aguacates criollos en el mercado de Texcoco

Aguacate criollo y paguas, (no están verdes, así son)

Come y múerete después

Ya sabemos que vivir mata, y morimos todos los días. Ultimamente cada que me levanto y miro mi cara en el espejo siento que muero en un ritmo más y más aprisa, que nuestro ciclo se vuelve más acelerado que de costumbre. Negar la causa es más difícil que negar una ley de vida.

Hace unas semanas en un viaje veloz a Tampico fuimos convocados a hacernos concientes de esta ley suprema. Después de haber desayunado bocoles en el mercado, y luego de tomar unas aguas de jobo en el Globito, por sugerencia de mi amiga Ana Luisa, nos fuimos a conocer El Porvenir, con unos amigos.

Este lugar, harto platicado por Gonzalo, por fin se me hizo conocerlo. El porvenir es una cantina restaurante que está enfrente de un panteón. Su nombre se convierte en una sentencia al lugar al que inevitablemente tendrá uno que ir, por lo pronto su lema de la entrada es: Aquí se está mejor que enfrente.



Y cómo no se va a estar mejor ahí, si tienen un montón de platillos bien sabrosos todos. Son de esas cantinas que se antojan que sigan con la tradición: buenos tragos, buena comida, que de verdad se sienta que " Aquí se está mejor que enfrente", ¿qué mérito tiene comer lechugüita? Por lo pronto pedimos para abrir boca un platón con tenazas de jaiba. Esperabamos que llegaran más amigos, pero como no llegaron entre cinco nos sacrificamos y nos comimos todo. Luego cada uno fuimos pidiendo nuestro platillo principal, puras cosas sabrosas. Pero lo que sí recordaré por siempre fueron sus jaibas rellenas, tan ricas que hacen que se me olviden todas las leyendas negras que conozco en torno a las jaibas. (¿ya saben cómo cuales?) Una jaiba de esas, con esa frescura y sabor la extrañaré siempre.

Dice Gonzalo que hace muchos años, enfrente del panteón había un letrero que decía: Los que están aquí antes estuvieron ahí enfrente. Sin embargo ese cartel ya no está. ¿Alguno de ustedes lo llegó a ver?

martes, septiembre 16, 2008

Siento



Alta traición

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos,
bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

José Emilio Pacheco


Siento un relámpago que vibra dentro

convertido en inquietud

en temor
en sal
quema.

Es un caldo toxico

calentándose en la lumbre,

con un componente político y social,

sazonado con corrupción,

tiene trozos de epidemias,

hongos y bacterias flotando.

El caldo apesta a puritita violencia

putrefacta y dolorosa

la cuchara que lo mueve

tiene forma del negocio del desastre,

con legitimidades impuestas.


viernes, septiembre 12, 2008

Mis encontronazos con los bichos

Hay dicotomías en mi relación con ese lindo mundo pequeño que se arrastra, vuela, hace túneles o se come las hojas de mis suculentas. Una relación de amor-odio bien espesa y desconcertante. Ya hasta me dijeron que soy bien antropocéntrica. No importa, mi estómago está libre de doctrinas y adjetivos dudosos. Los insectos simplemente hacen lo suyo, lo que saben hacer desde el principio de los tiempos, pueden venir y llenar de roña en un día a esas plantas que son mi consuelo y orgullo. Y yo tengo la conciencia que mi entomofagia es inversamente proporcional al daño que le causan a mis plantas.

Dónde iba yo a imaginar ese domingo, cuando inocentemente visitaba por primera vez el mercado de Texcoco, que me iba a encontrar con el ahuautle, un ancestral ingrediente que seguramente era llevado a la mesa del rey poeta Nezahualcoyotl. La última vez que lo comí fue cuando era una niña de seis años en casa de mi abuela, ella los compraba en Xochimilco, otro lugar con lago. Y no recuerdo su sabor, ni su olor. Yo, que me dedico a documentar olores y sabores a lo largo de mi vida no tenía ya ningún recuerdo almacenado. Por eso cuando los tosté me sorprendió no tener el más leve dejo en la memoria olfativa: olían a pescado, más bien a camarón. Le llaman estúpidamente caviar mexicano, y digo estúpidamente porque es una comparación que está muy lejos para aproximarse una con la otra. ¿Por qué para enaltecer algún platillo típicamente mexicano aproximándolo a otro internacional? Seguramente porque así consideran que impulsan su consumo. Qué fastidio me da. El caviar es la hueva de un pez y el ahuautle es la hueva de una chinche. Lo único en común es que son eso, huevecillos. Ahora que recuerdo también le dicen a los escamoles "el caviar mexicano". Bueno, dejando a un lado mis molestias personales, debo decir que el ahuautle es un platillo prehispánico, sí, es la hueva de un chinche lacustre, el insecto adulto le llaman axayácatl. Supongo que tenía años de no verlo porque ya casi no hay lagos circundando esta ciudad. La mujer que me lo vendió me dijo el nombre del lugar dónde lo traían, pero como no lo escribí lo olvidé. También vendía unos charales muy frescos cocinados en hoja de mixiote (envoltorio novedoso porque siempre los había visto cocidos en hoja de maíz) y los traían del mismo lugar.

Busqué en mis libros de recetas como hacer esos huevecillos y sólo encontré la referencia de prepararlos con huevo, hacer pequeñas tortitas y freírlos. Me resistía porque como tal método de cocción y el uso del huevo ya no sería tan prehispánico. Yo quería hacerlos de un modo más aproximadamente posible a esa época, pero como soy una novata con este ingrediente finalmente hice las tortitas y las acompañe con una salsa de chile guajillo con jitomate y nopales. El sabor es inolvidable, tiene una referencia completamente marina, saben a camarón pero más sabrosos, los libros que consulté daban estas advertencias en cuanto al sabor…ah, pero nada me dijeron de la digestión. Sólo decían que había que comer poco porque era un producto con mucha proteína y producía dolor de cabeza. Pues comí poco, sólo una tortita y no me dio dolor de cabeza, lo sí es que caen muuuuy pesadas. Y como sucede siempre en estos casos el consejo llegó tarde. Mariana me dijo que una amiga los consume en gorditas de maíz rellenas con ahuautle y salsa verde. Eso me pareció lo más sensato para la próxima vez que los prepare. Utilizaré cuando mucho dos cucharadas de este alimento, pues como dije es altamente lleno de proteínas y sabor. Hace más de 24 horas que comí esto y todavía siento su sabor agarrado a mi paladar. Eso sí, me ha dado un montón de energía comerme estos insectos. La verdad es que no deben perdérselo.


Más encuentros comiendo insectos aquí, allá, y acullá

domingo, septiembre 07, 2008

Sobre membrillos escasos y mezcales zacatecanos

Mi cuñado que vive en Zacatecas es más efectivo para conseguir membrillos que la producción que estaba a cargo de surtirle sus productos a la Narda en la expo-el gourmet. com. Yo no sé porqué son tan escasos. ¿Será que los acapara la industria del ate y todos los michoacanos dulceros se apoderan de la cosecha de todo el país? Habrá que hacer un movimiento rebelde para evitar que se concentre en un solo estado y fluya por otros medios y lugares. Así que adoradores del membrillo ¡Uníos para exigir cosechas más abundantes y equitativas!. El membrillo está en las meditaciones químico-gastronómicas que se hacía Sor Juana Inés de la Cruz y en las de Nostradamus. Una de mis frutas favoritas es el membrillo y me lo puedo comer a mordidas con sal, hasta en almíbares y pays.

De los membrillos surge precisamente la palabra mermelada. Porque el término griego para los membrillos en miel es melimelon. Los membrillos están llenos de pectina que es lo que les da estructura espesa a las memeladas y hace muchos años, cuando no existían los geles para el pelo como: el superpunk y el moco de gorila, se usaban sus semillas hervidas para pegar los pelos necios.


En esta entrada antigua que me gusta tanto y en esta otra les hago su respectivo homenaje a esa fruta ácida y sabrosa.

Mi cuñado muy generoso no sólo me trajo unos membrillos que ya me urgía para hacerlos en una Tarta Tartín, sino que me obsequió con un fabuloso mezcal. Siempre que puede me trae el Huitzila, pero ahora me dijo que había otro superior que ese, es el mezcal La Pendencia, ufff, bonito nombre para como ando yo últimamente.

Yo prefiero los mezcales zacatecanos a los oaxaqueños, tal vez sea por su sabor menos fuerte de ahumado o porque está hecho con otro agave de entre las casi 100 variedades que hay en México, además del agáve espadín con el que comúnmente se hace el mezcal oaxaqueño. No sé, lo importante es que es altamente recomendable este mezcal.

Gracias cuñaó.


post scriptum: gracias al comentario de Alita me entero que hay feria en Zacatecas en este mes de septiembre, así que hay que ir para conocer más de los productos de este estado. Aprovechen la invitación y vayan. Un buen lugar para pasar este puente de fiestas patrias.

martes, septiembre 02, 2008

¿Hay moralidad en los alimentos?

Me regalaron un huevo de avestruz, yo casi no como huevo, a menos que sea parte de los ingredientes de un pastel, que esté muy camuflajeado o simplemente duro en ensalada. De este huevo, sólo me interesa sobremanera el cascarón para hacer cuentas para collares.

Hace muchos años, yo sabía que la gente no comía avestruz porque decían que era una carne muy sucia, llena de parásitos, (ándenle, igualita que el pollo Bachoco). Ahora la venden por todos lados como una carne exótica y ponderando sus virtudes alimenticias. A veces me doy cuenta que no soy tan omnívora y que mi paladar se restringe con algunas cosas. Creo que nunca comería avestruz, ni cocodrilo que tanto me gustan.

Comemos cosas que ni imaginamos su origen, con qué fertilizantes cultivaron eso que nos servimos en el plato, y en el caso de la carne, ¿qué clase de alimentación tuvo ese animal que masticamos? Comemos y tratamos de no hacernos preguntas.

¿Cuantas cosas en la vida diaria y en la alimentación hacemos así? Ya sean malas o buenas. En el caso de la alimentación a veces estamos con la conciencia plena al tratar de nutrirnos y ser saludables, y en otras simplemente comemos y ya. ¡Puf!, saltamos ese trámite que en muchos casos es engorroso y fastidioso. ¿A poco no? ¿A poco no se hartan de repente al saber que tienen que hacer de comer, o que tienen que perder tiempo comiendo? Llegar hasta donde el presupuesto y el tiempo nos da para rendir.

Ese comer sin pensar, esa conciencia que se queda agazapada que no juzga ni piensa si después habrá consecuencias, esa es la que me interesa distinguir de ambos casos. La que nos lleva a esa parte animal y espontánea de nosotros, sin que nadie se escandalize por la forma y el fondo.

Espero esclarecerme pronto y regresar a este blog, mientras, ténganme paciencia por favor.

jueves, agosto 28, 2008

Una receta en 11 fotos y una imaginativa

Los mejores platillos son los más efímeros, de esos que hay que aprovechar los ingredientes de la temporada. Ahí están los chiles en nogada, los mas sabrosos son en agosto y septiembre que es cuando las granadas están rojas, los duraznos son de Zacatecas y las nueces son de castilla, frutos pasajeros totalmente.

En casa de mi hermana mayor se hace un platillo especial en el mes de julio y agosto. Le pedí hace unas semanas que la visité que por favor me lo preparara. Se llama Chileatole, o como su marido lo llama: chilpozol, es muy sencillo de hacer, lo único difícil es conseguir los ingredientes como ellos lo consiguen: todo es fresco, acabado de cortar. Ellos tienen el privilegio de vivir en un pueblo y sólo basta decirle al vecino que los deje cortar unas habas de su terreno, a cambio de que ellos le dan elotes tiernos de su milpa. El trueque con el vecino es a todo dar, y siempre termina uno ganando.

Este platillo es común en los estados de Puebla, Tlaxcala y parte de Veracruz, que es al estado que pertence Cruz Blanca, donde vive mi hermana.
Ingredientes:
Elotes
habas
espinazo de puerco
ajo, cebolla, sal
chile guajillo
queso de cabra
epazote
Primero es conseguir elotes tiernos, acabaditos de cortar. (Ah sí, también para la cocinera hay que tener un vaso de pulque para alegrarla, en este caso vino directamente de Oriental, Puebla. Me lo llevó mi cuñado nada más para agazajarme por el gusto de vernos, chiquiada que soy)

Luego, varios elotes se desgranan y se aparta la mitad, una parte se muele en la licuadora con un poco de agua. Se vacía el elote molido sobre la olla y se mueve constantemente hasta que este cocido

En otro recipiente, los chiles guajillos asados se ponen a hervir, luego se muelen en la licuadora con dos dientes de ajo y una cebolla pequeña.

Ya molido el chile se deja freir con otra olla por separado.

A la olla con el elote molido se le van a agregar los elotes cortados y la otra mitad del elote desgranado.
En este espacio debería ir la foto que me faltó: Carne. Nada más imagínense que están viendo la carne ya destazada. Se agrega espinazo de puerco en trozos, ya cocido aparte, con todo y el caldo.
Las habas se pelan y se añaden también a la olla con elote molido. (Sigo con el tema de la frescura, en este caso hasta así crudas se podían comer, son taan dulces, un sabor completamente diferente)

Ahí está la olla tomando forma: elote molido cocido, elote en trozos, elote desgranado, habas, carne de puerco y caldo. Ya que hierva se incorpora el chile molido y sazonado.

Estos quesitos no puden faltar, son quesos de cabra, con dos es suficiente, se pican en cuadritos

Un atado de epazote, ingrediente importantísimo e imprescindible para dar sabor a este caldo.

Esa es la vista de la olla en plena cocción. El queso como pueden ver en la cuchara no se derrite, queda un platillo sabrosísimo. Especial para las tardes lluviosas y con neblina, tema común en Cruz Blanca. Ah, qué lejos está mi hermana. Un beso para ella.

domingo, agosto 24, 2008

Rozándome con gente bonita

Qué malas son las crudas morales, y más aquellas que se sienten a las dos de la tarde y luego cuando cae la noche ya no podemos recuperarnos por completo.
Pues sí, caí en la tentación de dejarme llevar por las tendencias que marca la televisión.

Me fui a la expo-elgourmet en el centro Banamex. Mucho pensé al ver los precios de los cursos de cocina que tenían cada uno de los chefs participantes del canal de televisión elgourment.com. Sin embargo, la palabra mágica surgió de los labios de mi querida Xuliana: ¿No te gustaría que te pagarán así por un curso que tú dieras? Además ya te invitaron el boleto.

Y ahí va la Carmen, con la ilusión de conocer a Narda Lepes, que desde la primera vez que la vi recomendando a Radiohead mientras empanizaba unas milanesas me pareció tan agradable, tan simpática y tan bocona. Me gustaba sentarme los domingos mirando la televisión y ver como descubría las delicias culinarias en su visita a países como Marruecos, Japón, Brasil y su visita interminable por Londres.

Estaríamos aproximadamente unas doscientas personas sentadas en un salón, al frente Narda desparpajada y libre salió sin ninguna presentación. Comenzó a fundir chocolate blanco y a decir que a ella no le gustaba el chocolate blanco, /ni a mi tampoco, entonces querida, ¿qué estamos haciendo aquí?/. Comenzó a hacer una crema de chocolate blanco con pistaches y piña, el Molleaux de dulce de leche, y unas guayabas en lugar de membrillos con vino tinto y queso /¿cómo es posible que la producción no le consiguió los ingredientes originales para la receta? Yo quiero membrillos, ¡bah!/. Intercalaba los procedimientos de las tres recetas porque el tiempo apremiaba y porque hay que trabajar como si la clase fuera la faena diaria del restaurant. Narda sin pudor alguno se chupaba los dedos con el almíbar de cacao, una y otra vez lo hizo con diferentes ingredientes. Me hizo extrañar la pulcritud del chef mexicano Paulino Cruz, sin embargo me identifiqué cuando al terminar de raspar las semillas de la vainilla se talló los dedos en el cuello para aromatizarse, /huelan a la vainillita cotorra/.
Bromeó de cómo abundan aquí los postres católicos con mucho huevo, explicó su propia versión al decir que era porque con las claras de huevo almidonaban las sotanas de los clérigos. El público la interrumpía contento, le hacía más bien preguntas sobre su persona y ella encantada les respondía sus inquietudes. Terminó la clase y no probé nada de lo que preparó. Todos llenaron su apetito con fotos, fotos y más fotos de una celebridad tan encantadora. Los ochocientos pesos del cursito de hora y media no alcanzó para dar un pequeño probete de los postres, chingao.

Ya en la expo me sentí más fuera de lugar, por la falta de sentido común de los organizadores para identificar a un buen cocinero de una figura inflada por los medios de comunicación, ahi estaban dos vedettes infumables posando con el público que los califican como “chefs” del momento. Parecía que estaba en Disneylandia, una foto por cincuenta pesos con los Mike Mouse-chefs.

Lo peor, fue la salida, pinche centro Banamex, me arrancaron $90.00 de puro estacionamiento, y yo, bien cruda y sin haber tomado.

lunes, agosto 18, 2008

Una invitación

Tenía un maestro joyero que ponderaba siempre con orgullo su trabajo y decía que un buen artesano es aquél que sabe improvisar con las herramientas que tiene a la mano y desarrollar algo. Yo veía esa enseñanza reflejada en él, pues podía construir con objetos inesperados herramientas de apoyo que le servían tanto para soldar, moldear, cortar y pulir determinados metales. Me sorprendía verlo construir pinzas con material de desecho, moldear círculos de metal con varillas inservibles de las ruedas de bicicleta o construir una original pulsera con clavos de herrero.

Estos libros fueron hechos en un taller de manera artesanal, con los recusos que contábamos, nos saltamos el trámite de la casa editorial y la distribución en librerías. Así les fuimos dándo forma a nuestras inquietudes y nuestras obsesiones.

Cuando la función posterga a la forma le dicen artesanía, y cuando la forma prevalece sobre la función le dicen arte. Dentro de mi espacio cosmogónico personal tengo muchas discrepancias sobre arte y artesanía, así como lo que es la poesía y el poema. Las cosas son bellas en su estado amorfo, somos nosotros los que las valoramos y reflexionamos sobre su uso. La naturaleza nos puede dar una gran lección sobre esto que digo.

Son libros hechos a mano, de un tiraje pequeño, realizados por mis compañeras poetas y aquí de su napkin. Ahí estará el recetario que elaboré. ¡Lleve, lleve!

domingo, agosto 10, 2008

La forma y la estética galletera

Entre la estadía del ocio y de gula, se han preguntado alguna vez ¿quién inventó las galletas de animalitos? o ¿desde cuándo existen? ¿serán más viejas que las galletas Marías?

Yo me acuerdo en los aguinaldos que regalaban en las posadas siempre había galletas de animalitos, y las prefería sobre los dulces de colación, pero eran moneda de cambio para los cacahuates. Por cinco galletas me daban un cacahuate. Mi hermana mayor las usa en el mole y a mi madre le encantan porque dice que casi no tienen grasa.

La verdad es que hay unas que saben muy feo, y esas re-feas son las que venden en bolsotas de tres o cuatro kilos y que repartían en las posadas. Las que últimamente le compro a mi madre son de una marca que hace sopas, se llama La Moderna, y las venden a granel en el mercado de La Guerrero, esas están sabrosas. Pero hay veces que no las compro y nada más paso y me como una. La misma señora que las vende dice que es de ley tenerlas en la entrada de su negocio porque toda la gente que le compra se come su galleta. Se vuelve algo así como un trámite al estar en su changarro. Ándele, coma una galletita en lo que le doy su kilo de huevos.

Lo que sí hay que reconocer que la forma de las galletas de animalitos se vuelve cada vez más intrincada, uno tiene que adivinar entre una masa deforme,qué clase de animal nos estamos comiendo. ¿Será un camello o un perro o un caballo chato? ¿Será un elefante o será una jirafa que se agachó a comer del suelo? Siguen y siguen usando los mismos moldes desfigurados de hace años ¿a poco no? Como son muy baratas tal vez no les interese invertir en demostrar todo un zoológico desfilando en una estética galletera.

Pero, si se supone que llevan ese nombre porque son animales que representan, entonces pregunto yo: ¿Por qué razón no se trata de preservar aunque sea sutilmente su forma? Así me haré la ilusión que he comido carne de elefante, o de rinoceronte y no un masacote de galleta. Si son galletas de animalitos quiero ver los animalitos, ¿es mucho pedir? Además de que es toda una tradición la que hay detrás de cada mordida.

viernes, agosto 08, 2008

08-08-08

Tengo ante mí, la posibilidad de ser diferente, tomar otro rumbo. No camino por la misma calle, esta ciudad tiene sus recovecos desconcertantes, me vuelvo una sinvergüenza, sé muy bien que no quiero aparentar ser otra que ésta que soy, entro a un lugar: Dónde nadie me conoce, a nadie le intereso, ni me importa el menú.

Recuerdo, recuerdo tantas y tantas mesas, tantas palabras y besos, tanto yo, yo, yo, el que era antes y del que es ahora, (…el espejo no miente, te veo tan diferente…) Recuerdo al Buki: Si no te hubieras ido sería tan feliz, una y otra vez repetido en la rockola de La Castellana y en la locomotora de mi corazón. Sin embargo se fue, se fue. Luego otra vez: desde las cervezas del Salón Corona, la comida en el Al Andaluz, hasta el Festival de Oaxaca en el Nicos: Una tlayuda con chorizo y quesillo, un mole amarillito, un mole negro con suprema de pavo, un chupetón en el cuello. Recuerdo tanto y para que sirve recordar, sin mi hormona de la exitocina, el apego ya no funciona más.

¿Qué las mujeres somos insuperables en cuanto a la memoria emocional? ¿De veras? ¿Te acuerdas de ésto, de aquello y de más allá? ¿Y de que luego pasó, que nunca, pero siempre sí y no fuiste…? Ahh, ¿No te acuerdas? Hay que comer almendras y granos integrales para que recuerdes. La anemia cerebral existe. Pero… ¿para qué sirve recordar cosas inútiles y quemadas? Siempre quedará el recurso del trabajo como estrategia insuperable, la fórmula instantánea de cómo olvidar pues siempre hay mil cosas más que hacer.

El trabajo es la coartada, amiga. Excelente coartada.

En ese lugar: Dónde nadie me conoce, me ofrecen ese día un menú especial, para tener el sentimiento correcto, en el momento correcto y saber expresarlo. Inteligencia emocional creo que se llama el platillo. También hay locura y soledad, que siempre están juntas en un mismo guisado, hacen un buen maridaje si las acompañas con ese vino caliente, un poco de clavo, canela, la mitad de la piel de un limón y azúcar.
Ya lo echaste a perder, te hubieras esperado.

La curiosidad se asoma por la ventana, te mira y le eres incompresible. ¿Existen los seres fáciles de pensamiento?

domingo, agosto 03, 2008

Los 11 mejores alimentos que no consumimos

Así como pasamos por la vida sin darnos el placer de conocer lo que escriben algunos poetas, así pasamos como burritos verederos por algunos alimentos. Nada más porque no tenemos la costumbre de consumirlos y no nos damos el gusto y la oportunidad de que nos seduzcan con su sabor. No acostumbro a tirar rollo mareador sobre los alimentos ideales. Dicen que hay alguien que estudia para eso y se llama nutriólogo o nutricionista. Yo hasta la fecha no he conocido alguno, leo lo que recomiendan y cabe decir que muchas veces sólo sirven para poner un alimento de moda y que suba el precio.

¿Se acuerdan de la moda del thé verde, de la clorofila líquida, de la linaza canadiense, del jugo de crawnberry? Así hay una lista larga.

Ahora hay un libro que habla de esto: Los 150 alimentos más saludables del mundo. (Aquí tenemos más para ponerlos de moda, escasos y más caros)

En este sitio de Internet Jonny Bowden recomienda los 11 más fáciles de encontrar en las tiendas y que casi no compramos. Aquí les dejo la lista para que se enteren y cómo yo los consumo.

1. Betabel. El doctor Bowden dice que pensemos en el betabel como las espinacas rojas. Como todas las frutas rojas tienen antioxidantes y son buenas para prevenir el cáncer. Recomienda este señor que se consuma crudo, rallado en ensaladas. No me hagan caso, pero a mí me cae muy pesado si está crudo, creo que como más lo tolero es en el típico jugo Vampiro que lleva: piña, apio, naranja, perejil y betabel. Cocido me encanta.

2. Col. Su contenido de azufre sirve para incrementar las enzimas que luchan contra el cáncer. Me gusta comer sus hojas al vapor y rellenarlas con verduritas como tacos árabes, o dejarla de un día para otro picada cruda con mayonesa y harta mostaza, en sopas, en tostadas de salpicón de carne deshebrada, en tacos dorados, en choucroute o col fermentada, en tostadas de pata, ustedes échenle imaginación caray.

3. Acelgas. Tiene carotenoídes que protegen el envejecimiento de los ojos. Esta hortaliza la debemos comer por sobre todas aquellos que nos pasamos horas pegados a la pantalla por trabajo y somos buenos lectores, cómanse hasta los tallos. Me gusta mucho con la sopa de lentejas y en cualquier otra sopa, en rollitos, igual que los tacos árabes de arriba. Rellenas de filete de pescado con papas, en ensalada cruda con jitomate, cebolla, cilantro y limón.

4. Canela. Puede prevenir el control de los niveles de colesterol y azúcar. Pero aguas, es irritante a la vejiga. México es el país en el mundo que más consume canela y que no la produce. Busquen para todos lados y está presente en casi la totalidad de los postres virreinales y conventuales, en el mole, en pasteles, en atoles, en infusión.

5. Jugo de Granada. Parece que aumenta la presión sanguínea y está cargada de antioxidantes. ¿Ven? Son rojas. Aquí no se encuentra el jugo y si lo hay es pinche gringo y caro. Pero qué me dicen de comerla en temporada, que por cierto empieza en este mes. Y no sólo en el chile en nogada. Cómansela también desgranada con arroz blanco, es riquísima y se ve rebonita. En ensalada con zanahoria rallada y lechuga picada, o ya de plano es deliciosa simplemente con chile piquín, limón y sal.

6. Ciruelas Pasas. Una más en la lista de antioxidantes. Este doctor es un sibarita, la recomienda picada con prosciutto y pan. Yo me la como en pay de ciruela con limón y clavo, en galletas con avena.

7. Semillas de calabaza. La parte más nutritiva de la calabaza y cargada de magnesio. Este es el único ingrediente de esta lista oriundo de México. Así que hay que aprovechar en hacer pipianes, papatzules y lo más sencillo comprar pepitas con todo y cáscara y a disfutar la vída (pero cómansela con todo y cáscara, no hagan cochinero en el cine, su intestino se los agradecerá)

8. Sardinas en lata. Dice el doctor que es comida saludable en lata. Rica en Omega 3, virtualmente no contienen mercurio y están cargadas de calcio. También contiene hierro, magnesio, fósforo, potasio, cobre, manganeso y vitamina B. A mí me gusta en tortas con mucha lechuga y mayonesa. En el arroz, pero eso sí, en aceite porque en jitomate me saben feas.

9. Cúrcuma. Puede tener propiedades anti-inflamatorias y propiedades anti-cancerígenas. La cúrcuma es uno de los ingredientes básicos de los currys y las masalas indús. Se encuentra en el supermercado dónde venden las especias, es de color amarillo intenso. También la venden en camotes pequeños y te dicen que es camote de azafrán. Pero sepan que tiene de azafrán lo que yo de rubia y lo que están comprando es raíz de cúrcuma. Yo no la consumo así, prefiero en polvo. Me gusta en el arroz, con el tofu, en el pescado, en algunos panes para darles color, en la comida comida india, pero la prefiero mezclada con los polvos de curry. Su sabor es astringente y hay que usar poca porque puede ser desagradable.

10. Blueberrys congeladas. Están asociadas con una mejor memoria en los animales. Si las recomienda congeladas es porque no es un alimento fácil de encontrar en temporada. La verdad yo casi no las consumo. A menos que se me ocurra hacer unas tartaletas de frutas muy llamativas o algún pan. Es una fruta cara y poco usual en México; la verdad prefiero capulines que también son oscuros y tienen antioxidantes, pero ya pasó la temporada.

11. Calabaza en lata. Supongo que se refiere a la calabaza de Castilla en lata, porque la otra (zucchini o calabacita) ¿quién la compra en lata? Este hombre dice que es un vegetal bajo en calorías y con alto contenido en fibra e inmuno-estimulante de vitamina A. Él recomienda comerla con un poquito de mantequilla, canela y nuez moscada. Es una pena que a pesar de que es un vegetal de origen mexicano, aquí casi no la consumimos salvo en noviembre en la típica calabaza en tacha. Yo la como en pay de calabaza, en sopa y en chutney con jengibre, y sí nada más en temporada.

Es interesante ver que utiliza frase como: está asociado, puede servir, parece. O sea no está totalmente comprobado. Así que si les interesa adentrarse más consigan el libro.
Y lean poesía también, luego hago un post con los 11 mejores poetas que no leemos, los 11 mejores escritores que no leemos.