"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

martes, julio 20, 2010

Sobre el maíz y la milpa

En el mes del mayo, por este medio los había invitado a que acudieran a la exposición de La Milpa, en Ciudad Universitaria, fue una muestra cuyo fin era concientizar sobre la importancia de proteger la diversidad biológica que existe en los cultivos. Porque hablar de milpa no es sólo cultivar maíz, en ella crecen variedad de plantas. En la milpa se albergan varios cultivos de origen mesoamericano como el maíz, el frijol y la calabaza. Y en cada cultura la milpa se maneja de acuerdo a su entorno ecológico y cultural enriqueciéndose con otras siembras como los quelites, chiles, amaranto. La milpa fue una propuesta civilizatoria de la Mesoamérica prehispanica.



Fue una feria de exposición de semillas, principalmente de maíz con expositores de diversas comunidades indígenas. Nunca había visto mazorcas tan grandes ni tan hermosas. Había unas que especialmente provocaban un efecto óptico como si fueran talladas en madera.  Como éstas de acá abajo, provenientes del estado de Jalico.



Era curioso mirar algunas mazorcas con los granos más cristalinos que otras, debido a la cantidad de almidones. Aprendí que mientras más cristalinos tienen menos almidón y son semillas mucho más antiguas genéticamente. 

Quedé convencida lo importante es proteger la amplia variedad de semillas de maíz que existe en el país ante los cultivos industrializados. El maíz es parte fundamental para la soberanía alimentaria y el bienestar de México y otros países

Aquí hay varias semillas de maíz cacahuazintle, esperando ser cocidas para un buen pozole o ser sembradas para luego preparar ensoñaciones gastronómicas bien locas.


El maíz es una planta humana, cultural en el sentido más profundo del término, porque no existe sin la intervención inteligente y oportuna de la mano humana; no es capaz de reproducirse por sí misma. Más que domesticada, la planta de maíz fue creada por el trabajo humano


Al cultivar el maíz, el hombre también se cultivó. Las grandes civilizaciones del pasado y la vida misma de millones de mexicanos de hoy, tienen como raíz y fundamento al generoso maíz. Ha sido un eje fundamental para la creatividad cultural de cientos de generaciones; exigió el desarrollo y el perfeccionamiento continuo de innumerables técnicas para cultivarlo; condujo al surgimiento de una cosmogonía y de creencias y prácticas religiosas que hacen del maíz una planta sagrada; permitió la elaboración de un arte culinario de sorprendente riqueza; marcó el sentido del tiempo y ordenó el espacio en función de sus propios ritmos y requerimientos; dio motivo para las más variadas formas de expresión estética; y se convirtió en la referencia necesaria para entender formas de organización social, maneras de pensamiento y conocimiento y estilos de vida de las amplias capas populares de México. Por eso, en verdad, el maíz es el fundamento de la cultura popular mexicana.


Guillermo Bonfil Batalla

jueves, julio 15, 2010

Los sueños raros que sueño despierta

Me pidió que a partir del lunes recordara lo que había soñado y que luego lo escribiera. Imposible, no me acuerdo de nada. Sin embargo estoy despierta y siento que estoy soñando, a menos que escriba lo que sueño despierta y eso sea lo mismo. Supongo que no, no obstante esa sensación que estoy viviendo me provoca un contentamiento interior algo raro, mi estado de vigilia es agradable y un tanto cuanto melancólico.

Pero me siento torpe y hago tonterías. Y parece que fue un mal intento en buscar una reconciliación familiar que ha estado a la intemperie llenándose de óxido y vilezas desde hace tiempo. La sinapsis de mis neuronas están paralíticas desde hace tiempo, fue así que no logré tener argumentos sólidos y de defensa ante ella. Se me olvidan las cosas, no mantengo a pie juntillas todo el pasado, las fechas, las referencias, mi ruido interior es superior a mi raciocinio. Nunca podré ganarle a una abogada que sabe de manera extraordinaria enaltecer sus ofensas. Aquí no ha pasado nada y vuelta de página todo fue un mal sueño.

¿Cómo voy a escribir lo que sueño dormida si no sé si estoy despierta-durmiendo?

Y despierta-durmiendo la riego en muchos casos, aún así elaboro platillos extraños, uno sobre de otro, como los sueños locos y cada ingrediente cuenta su propia historia individual, vean sí no:
Elotes, Chile poblano, Jamón, Queso, Camarón.

Entonces sueño que hago una masa con tres elotes cacahuatzintles, le pongo sal al gusto y 50gr. de mantequilla, pero esto se tiene que moler en la licuadora, soñar no basta.

Luego con las hojas que le quité al elote las usaré para envolver esa masita como si fuera un tamal, es así que pongo un chile poblano asado y pelado previamente, le pongo una rebanada de jamón y como hoy estoy en plan engordador hasta una rebanada de queso, pero los sueños que sueño estando despierta son excesivos, es por eso que para rematar agrego un camarón crudo sin las tripas, un poco de sal y lo sazono extendiéndole una pasta de ajo asado. Cierro las hojas de elote, y lo pongo a cocer al vapor por 25 minutos. ¿Qué nombre lleva el platillo? el que ustedes gusten.

Mientras yo soñaré que despierto y escribo lo que soñé, o ¿cómo me dijo?

jueves, julio 08, 2010

Antropomorfismo vegetal




Otros ombligos, me dicen que son duraznos paraguayos, vienen cantando este verano
derrochando un exquisto perfume.



domingo, julio 04, 2010

Carmen está dedicada a los ritos onfálicos

1. Voy por la vida buscando atribuciones humanas a los alimentos, en cada vegetal  aparecen bien marcados los rasgos del centro de su origen, su pertenencia a la naturaleza femenina de la tierra. Nos delatan que no son objetos perfectos,  tienen mácula o cicatriz. Siempre está ahí la huella de la matriz donde se nutrió, de donde obtuvo la energía para crecer.

El ombligo: ese centro desde el cual es alimentado el ser humano antes de salir del vientre materno, el ombligo: que nos demuestra gratamente que no somos hijos de Adán y Eva, que no somos extraterrestres ni seres de generación espontánea. Cicatriz que demuestra que estamos anclados a la tierra, al tallo prenatal.
2. Al significado de la palabra México, le han dado más de veinte etimologías, entre ellas la más conocida es: metztli (luna), xictli (ombligo) y co (lugar) o sea que México significa: en el ombligo de la luna. Y aunque estemos lejos nuestros vínculos siguen ese centro, en la patria, que por alguna razón se proyecta en una imagen femenina.
Al xitomatl, el jitomate de ombligo, los mexicanos lo llamamos por su nombre original y es la manera de diferenciarlo de tomate verde de cáscara. Pero, no hay que dejarse vencer por la desmemoria; las plantas del continente americano como la papa, el chile y el jitomate no fueron bien recibidas en Europa, éstas fueron objeto de gran desconfianza por pertenecer a la familia de las solanáceas. Los europeos ya conocían algunos miembros venenosos y alucinógenos de este tipo de plantas. Cayó la “maldición de la dulcamara” antes de ser aceptadas en las dietas europeas. Muchas plantas comestibles americanas sirvieron mejor como plantas de ornato antes de ser llevadas a la mesa. Fue así lo que sucedió con los jitomates mexicanos. Cito a Janet Long en su libro Conquista y Comida: “Hay que reconocer que el jitomate grande, de color rojo vivo, liso y jugoso que conocemos hoy en día, tiene poco que ver con el fruto pálido, de sabor ácido y olor desagradable que llegó a Europa inicialmente. Los primeros grabados del herbario de Pietro Andrea Matrioli muestran un fruto pequeño, arrugado, duro y poco apetecible. Debemos el mejoramiento del jitomate a las cuidadosas manos de los jardineros italianos”.
La aceptación de las plantas tiene que ver de acuerdo a la necesidad del hambre que tenga el pueblo. Se burlan de mí porque como infinidad de insectos y flores cuando debería ser ya una manera más accesible para alimentarse en un futuro.


3. En 1529 en un recetario de cocina ya se muestra la salsa de jitomate. Pero la combinación proverbial, hoy casi incuestionable, de la pasta y la salsa de jitomate ya era popular en Nápoles en la segunda mitad del siglo XVIII.

En la provincia de Buñol, España, a treinta kilómetros de Valencia el último miércoles de agosto se escenifica una batalla campal de jitomates usados como proyectiles. Allá vuelan y se estrellan los rojos ombigos vegetales contra otros ombligos humanos. Elaboran la más grande salsa de jitomate aderezada con sudores humanos y cocinada al calor del asfalto.

4. Me gusta picar ombligos, pero respeto a las personas pues no es algo muy grato para algunas, sin embargo en una masa fermentada de pan ésta lo apetece, es tan gracioso oir como suelta una tímida y sutil risita al ponchar la altura de su panza.

Pero ahora...
Muéstreme su ombligo señor, muéstreme ese cuenco profundo, pequeño recipiente donde bebo el xoma de  pasión, el orificio en donde reposa la canica de mis pensamientos que ruedan por su cuerpo, el florero improvisado que humedezco con mi lengua para provocar su risa.

martes, junio 29, 2010

Los martes de rojo


Margarita de pitaya
El martes es el día que se dedica al dios Marte, el martes utilize usted algo rojo en su vestuario. Pero si no puede beba algo rojo o coma algo rojo. Los alimentos rojos están llenos de antioxidantes que ya saben para que son buenos.
La pitaya es un fruto rojo, folckórico y es el favorito de muchos pájaros. Yo, al menos me siento muy lejos de tener un alma afín con cualquier ave, sin embargo, es una fruta que por escasa y por que su temporada es breve me encanta. Funciona como un ingrediente llamativo en muchos platillos. Es por eso que se me antojó hacerme una Margarita con pitayas.
La pitaya le da cuerpo al Margarita y lo hace sumamente atractivo, vale la pena conseguir unas pitayas. Inutil coseguirlas en el supermercado. Qué van a saber de esta fruta en esos lugares.
Ni critiquen mis copas para Margarita, mejor contemplen el fondo de mi hermoso helecho. Vienen mis amigos a mi casa, acaban tan bebidos que rompen mis copas de vino accidentalmente y ya sólo me queda una, de Margarita ninguna y de agua me quedan seis, al menos éstas las puedo usar para las tres bebidas.

Para seguir en tono rojo y como hoy es día 29 pues había que hacer unos ñoquis con papa y betabel. Los ñoquis se acostumbran comer el día 29 con una moneda de plata abajo del plato para atraer la abundancia. Acá escribí hace años sobre los ñoquis del 29. Sigo considerando un plato especial para niños remilgosos y que no les gusta comer. Con este atractivo color la imaginación puede correr y elucubrar cosas muy locas que se está comiendo.


Margarita de Pitaya
(para dos copas)
1 onza de Controy
2 onzas de tequila
100 gr. de hielo
2 cucharadas de azúcar
jugo de un limón
1 taza de puré de pitaya

En una licuadora se pone el controy, el tequila, el azúcar, el hielo y el jugo de limón, hasta triturar los hielos. Se agrega el puré de pitaya y se revuelve ligeramente sin triturar las semillas. No es recomendarle molerlas, por ahí leí el porque pero…ya no me acuerdo, si alguien sabe el por qué me dice por favor.

Ñoquis de betabel
(para 6 personas)
3 betabeles (remolacha)
3 papas
2 ½ de harina de trigo
1 huevo
50 gr. de queso parmesano rallado
Sal y pimienta al gusto

Los betabel se forran de papel aluminio y se asan en el horno dos horas, las papas una hora, se hacen puré cada una por separado y luego se juntan con el huevo, el queso, la sal y pimienta. La harina se va agregando poco a poco hasta integrarse perfectamente. Se deja reposar en el refrigerador por dos horas. Luego se saca y se vuelca esta pasta sobre una superficie enharinada y se van haciendo pequeños cilindros alargados para después sacar trozos de 2 cm. Se pasan sobre la ñoquinera o con el tenedor para marcarle rayitas y se meten a cocer en una olla con bastante agua hirviendo y sal. Se dejan ahí hasta que solos suben a la superficie. Se sacan del agua y se acompañan con la salsa predilecta. Puede ser de jitomate, de albahaca o de mantequilla. Se espolvorean con queso parmesano adicional.

martes, junio 22, 2010

Frutas de temporada

A veces me pasa que no puedo comenzar a hilar ideas con texto, comida, fotos y sentimientos para poderme ubicar en el asunto que voy a tratar. Me vuelvo entonces como aquellas parejas que no tienen tema de conservación y el recurso más fácil que tienen a la mano es comenzar a hablar del clima. Así es junio, es un mes que se me mete dentro de la piel, me seduce con una abundancia de frutas.


William Faulkner menciona en su novela la belleza de la luz de agosto, con esa luz color cobre agonizante que se vuelve tan sonora a los oidos como el sonar de unas trompetas. Lejos de esta prosopopeya melancólica del autor, cuando voy al mercado en el mes de junio me sumerjo extasiada en la luminosidad que tiene un puesto de frutas. Muchas de estas muy breves, razón por la cual las hace más apreciadas, como los chabacanos, lichis, capulines, pitayas, higos, tunas, uvas, (pero uvas mexicanas porque chilenas y gringas se encuentran todo el año). Así pasa ahora con esos mangos precoses que se pueden encontrar fácilmente desde enero y se extienden hasta octubre, se buscó de alguna forma tener una fruta de larga duración. ¿Por qué los botánicos no buscan la forma de permanencia de los membrillos? Qué tal si durarán ocho meses las granadas rojas o ya de perdida que al menos pudiera llegar hasta el Distrito Federal la breve temporada de jobos de la huasteca veracruzana. Todas estas frutas que se alejan de mi paladar por culpa de los regionalismos y de la poca demanda. Si nadie las conoce pues no hay quién la busque. Pero muchas veces no todo lo conocido y popular es lo mejor. Dentro de cada región del país hay un secreto gastronómico por descubir.

Como estos nopalitos cocinados en penca (hoja) de nopal, en Peña de Bernal, Querétaro. Esto se vuelve un homenaje al pleonasmo como la torta de tamal, pero muchísimo más ligh y saludable.La hoja gruesa y vieja del nopal sirve de recipiente para comer los nopales, ya sea de manera tradicional o con chorizo.

Nopales dentro de un nopal y tatemados en el comal.

Hoy me dijo una amiga que todos los días come lo mismo: atún, sardinas o arenques en lata, con un paquete de verduras congeladas que pone a hervir. No quiere complicarse la vida. Creo que al menos ha de ahorrar mucho dinero y tiempo. Me impresionó tal confesión, yo la verdad creo que inventaría al menos incluir algunas otras cosas a ese menú: frutas de temporada, para iluminar la monotonía.  

jueves, junio 17, 2010

Pregunta

¿Alguién sabe a dónde se fue mi contador de vistas?




¿Cómo lo puedo recuperar?

domingo, junio 06, 2010

Para esos momentos con finales infelices

Siempre cedo, la verdad es que no me gusta hacerme del rogar. Comprendo que debo acompañarlos, compartir esos momentos, imitarlos. Es que verlos juntos, tan entusiastas es ya un gran poder de convocatoria. Busco un lugar, me instalo cómodamente. Me alegra ver la parafernalia que tienen todos alrededor: camisetas coloridas, mucha, mucha cerveza y botanas. Pasan cinco minutos, ocho, diez, pero ya comienzo a aburrirme, raro, me vuelvo una mujer sin emociones. Pienso que sería mejor estar haciendo otra cosa que recostada ahí mirando la televisión. El propio domador que llevo dentro me dice que tenga paciencia, pero no soporto mirar las derrotas de los demás, con las mías propias tengo más que suficiente. Nada, el desempeño del equipo es combustible para adormecerme. Ya llevo dos cervezas. Los cacahuates fritos con ajo y chile de árbol se los acabaron a los 15 minutos de juego, las papitas al limón creo que nunca llegaron, las devoraron en el trayecto de la cocina a donde está la televisión, sólo quedan un montón de pistaches encerrados en su propio bunker que mis dientes no alcanzan a abrir. Con sus gritos y lamentos no me dejan ni siquiera dormitar, miro el techo y pienso que ya necesita pintura. Nada, el marcador va desfavorecido para este lado, y como siempre los mexicanos hacemos drama de lo que es comedia. Definitivamente, mejor me voy a prepararles algo nutritivo y rico de comer, para levantarles el ánimo y cuando acabe el partido no se entristezcan más.

Veras que todo es mentira, yira, yira.



Hamburguesas de tofu
4 tofus
1 taza de lentejas cocidas con sal
1 tazas de cebada perla cocida con sal
1/2 taza de avena
3 zanahorias rayadas
1/2 cebolla finamente picada
3 cucharadas de semillas de linaza tostada
1/2 pimiento rojo, 1/2 amarillo y 1 verde (hay que hacer que se vea vistoso y lleno de color el tofu)
sal, (diría yo que al gusto). Se pica finamente
y un manojo de perejil, como no tenía le puse un poco de hierbabuena, y quedaron muy ricas

Esta receta es mía y como siempre le pongo lo que se me ocurre y siempre la varío, a veces cuando tengo todos los ingredientes la hago así, otras veces la modifico quitándole uno u otro, o en su defecto le pongo algo más, esta vez no fue la excepción.

Se desmenuza el tofu y se mezcla con todo lo demás. Luego se hacen pequeñas tortitas y se revuelcan con un poco de ajonjolí, (opcional), se ponen sobre una bandeja o charola y se meten al horno a que se cuezan un poco, unos 7 minutos a 150°, se voltean con mucho cuidado sin romperlas, se vuelven a meter al horno, esperar un poco a que doren y sin que se resequen demasiado.
Yo volví a hacer pan de chile poblano, que es buenísimo para acompañarlas, pero también se pueden servir solamente con ensalada.
Para acompañar una cerveza mexicana excepcional, CALAVERA, estilo: Tripel de Abadía, hecha de manera super artesanal, sin filtrar y sin pasteurizar, lo que provoca que siga fermentando en la botella y el grado de alcohol sea más alto 9.5 G.L. Es una cerveza turbia, con un toque levemente dulce. Hay que felicitar a Cervecería Calavera porque nos dan el privilegio de tomar una cerveza de gran calidad

post scríptum:
Si no es aquí, ¿en dónde me hago autopromoción?
En la Revista del Consumidor del mes de junio hay un pequeño espacio que me dedicaron. Es tan pequeño que tendrán que leerla completa  para que se enteren de lo que hablo. Además de que es una edición especial dedicada a algo tan valioso como sencillo: LA SAL

miércoles, mayo 26, 2010

La historieta más mexicana que el mole

Hay gente que acumula y organiza ciertos objetos de alguna categoría en especial y le llaman: coleccionista. Su afición se vuelve más exquisita, sobre todo, cuando son objetos antiguos y eso ayuda a incrementar su valor. Se convierten en unos expertos en el tema de la colección que ostentan. Han aprendido a clasificarla y pueden reconocer distintas versiones que a los ojos de cualquier ordinario mortal pasan desapercibidas.

Acúsome entonces que yo soy de las personas que acumula objetos. Tengo un montón de “mugres”, para la mayoría de la gente que me conoce podría pensar que solamente es “puro tilichero”. Tal vez por esa razón yo no me considero “coleccionista”, más bien podría decir que guardo ciertos objetos que por su sencillez pasan desapercibidos para los demás y que para mí representan un pedazo entrañable de mi vida. De esa forma conservo tantas cosas.

Es así que mis plantas raras, mis juguetes artesanales, mis libros y mis historietas van por delante cuando tengo una mudanza. Apegos, le podría llamar cualquiera que me juzgue, para mí son artículos indispensables.

Conservo, desde niña, una gran cantidad de historietas de la “Familia Burrón”, del estupendo “monero” don Gabriel Vargas, que acaba de fallecer el día de ayer. Gabriel Vargas mantuvo durante más de 60 años la publicación de la Familia Burrón con distintas editoriales. Cabe decir que las mejores historias de la Familia Burrón se editaron en los años 50´s, 60´s y 70´s, comparándolas con las más recientes. Me atrevo a afirmar esto porque conservo varias de esas publicaciones y puedo decirlo tan sólo por el número de carcajadas que me sacan cada una de sus páginas. Además que el tamaño de la historieta fue cambiando, esas ediciones “incunables” que atesoro de antes de los años 70´s, son unas historietas “gordas” de más de 70 páginas y con una picardía genial de su principal personaje:
Doña Borola Tacuche de Burrón.

Este es mi personaje más querido. Una mujer que ingenia y pone sabor a la vida miserable y opaca que le ofrece su esposo, Regino, un peluquero de barrio. Borola es astuta, taimada, peleonera, mentirosa, bailadora y nunca va acostumbrarse a vivir con calma su destino. Es de ahí donde Gabriel Vargas sacó materia prima para continuar tantos años publicando una historieta, que por la trama y las características de sus personajes se convierte, como él mismo lo afirmaba, en una historieta más mexicana que el mole. En ella se ve reflejada la idiosincracia de los mexicanos y en especial de los habitantes de la ciudad de México.

Recordando a algunos de sus personajes:
Borola, Regino, Foforito, Macuca, Regino chico “El Tejocote”, Ruperto, Cristeta, Susano Cantarranas, Avelino Pilongano, Doña Gamusita, La divina Chuy, Boba Licona, Bella Bellota, Robertino, Don Quirino, Don Juanon Teporochas, Don Briagoberto Memelas, Floro Tinoco “El tractor”, El conde Satán Carroña, Cadaverina, Kakiko Kukufate, Wilson (el perrito de los Burrón), Alubia Salpicón, Sinfónico Fonseca, Isidro Cotorrón, Don Pánfilo. Era todo un ingenio tan sólo el nombre de sus personajes, sobre todo de los incidentales que aparecían en un solo capítulo.

Las aventuras que Borola Tacuche iban desde vender gatos por conejos para alimentar a su vecinas de la vecindad, hasta realizar su propio tren subterraneo y llegar a La Merced por víveres. Además de capítulos que cruzaban la frontera de una complicada historia surrealista, como dejarse quitar el esqueleto por temor a andar cargando encima con “La calaca”. Imposible olvidar la manera que tenía para formar sus albóndigas sobre el suelo y de ahí a la olla hirviendo, o los “cigarros” que se hacía de papel periódico, yo creo que por imitarla a hacerlos me quité la tentación de ser una fumadora, sabían horrible. Lo que más imitaba en mi niñez era la forma peculiar de hablar de sus personajes. Fuimos generaciones que nos enorgullecíamos de esa habla costumbrista.

Por guardar estas “historias chipocludas” de la Familia Burrón mis hijas las disfrutaron y conocieron, yo espero que al menos sigan siendo reeditadas la colección de estos en Editorial Purrúa, lástima que en esta colección sólo tengan las ediciones más recientes de don Gabriel Vargas, que publicó con su propia casa editorial G.G.

En el Museo del Estanquillo, de Carlos Monsivaís, hace unos años hubo una exposición de la Familia Burrón y de don Gabriel Vargas. Tenía varias portadas originales de La familia Burrón. Además de un dibujo que el propio Vargas había hecho para un concurso escolar en la primaria. El concurso era para representar la vida cotidiana en la ciudad de México. Ya desde ahí se podía apreciar lo buen dibujante que ya era y la manera de plasmar lo más típico de los mexicanos. Yo saqué fotografías de esa exposición, y por suerte las encontré por fin para publicarlas acá.
Gloria y alegría a quién hizo de mi infancia una estación feliz. Descanse en paz don Gabriel Vargas.

lunes, mayo 24, 2010

Uno atrás de otro




Hacer filas, tener un orden, esperar formados, hacer cola, hacer trámites, esperar, tener paciencia, seguir teniendo paciencia, hacer otro trámite, tomar turno.

Qué es la cocina, si no la rutina cotidiana que nos toca día tras día. 
Así es cocinar, poner un ingrediente después de otro, uno más asombroso que el anterior. Igual que estar formado mirando la cabeza del de enfrente, con tantas historias, con una vida tan diferente a la nuestra y tan repetable.

Brochetas hawaianas

palitos para brochetas
tofú (que habrá que exprimirlo previamente entre dos tablas y una toalla, para quitarle el agua). Luego se pone a macerar con salsa soya un día antes en el refrigerador.
hongos: pueden ser champiñones o en mi caso, yo usé portobellos.
cebolla cambray
pimiento morrón rojo y verde
piña

aderezo:
nuez picada finamente
aceite de olivo
 1 limón
 1 naranja
sal y pimienta al gusto.

Pongo en el palito de brochetas 1 cebolla cambray, un tofú, un pimiento, vuelvo a pensar que color queda para contrastar la hilera, agrego otro tofú. Son brochetas de tofú, a menos que opte por no poner tofú porque no me guste, o porque no encuentro en donde yo vivo, entonces podría hacerlas mejor sin carne y mejor la lleno con más vegetales a mi gusto, pero también me gusta la carne y si mejor las hago con pollo no estaría mal, al fin y al cabo que son sabores que combinan muy bien por ser más neutros, pero... la carne se cuece a temperatura distinta que los vegetales, entonces mejor la dejo macerando con soya igual que si fuera tofú, ah pero a mí no me gusta el pollo, ¿qué estoy pensando? mejor sigo la receta y no me complico con un monólogo interior.
Para hacer el aderezo:
rallo el limón y la naranja, exprimo el limón y 1/2 naranja los mezclo con aceite de oliva, la sal y la pimienta y con esto barnizo las brochetas, las meto al horno unos 15-20 minutos y al salir las acompaño con arroz blanco.