"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

viernes, junio 27, 2008

Oasis de ciudad

En esta ciudad la Naturaleza tiene otro ritmo
otro comportamiento
que nos regala cualquier mañana de jueves
en Isabel la Católica y Rep. de Salvador

vayan a ver las magnolias florear
aprovechen su cercanía
están ahí, a la altura de la nariz
Las contemplé y las olí como diez minutos
nunca las había tenido tan cercanas, ellas en vida y yo en la mía
casi no acostumbran florear a la altura de los mortales
son altivas altivas altivas

corran a buscarlas
son bálsamos para los virus del alma

martes, junio 24, 2008

Llamaradas de petate

Me invitan a cocinar a Libia, me pintan un panorama encantador, un sueldo nada despreciable y una cómoda vivienda bien ubicada. ¿Una cocinera mexicana cocinando un molito al hijo de Kadafi? ¿Dejar mi vida en México, por un país del Islam? ¿Con qué elotes les voy a hacer mi maravilloso mole de huitlacoche?, nahhh qué. Ahí te hablan manito, ¿qué si tú te animas?

Y ahí fue el manito a la aventura, que en este caso no fue uno sino dos manitos, porque quieren dos cocineros. Ni modo Carmen, tú te lo pierdes, por allá te queda más cerca ese lugar que tanto sueñas: Estambul. Nosotros si nos vamos a Libia.

Dos días de cocineros y a los manitos luego luego que los reprenden, que su disque comida mexicana no le gustó a nadie. Es que no hay los ingredientes necesarios, permítanos hablar con el chef en jefe. Desde que llegaron se les hizo el escurridizo y por fin lo conocieron. Bueno, les conseguiré algunos aguacates para que al menos preparen un guacamole, algunos chiles egipcios y a ver si saben hacer tortillas, aunque sea con harina de trigo.

Los manitos no duraron ni una semana cocinando por allá, vuelta de regreso via Frankfurt a su changarro de banquetes a domicilio. Ahora quieren unos cocineros filipinos que les pagarán la mitad del sueldo de un mexicano.

¿De cuántos caprichos de los hijos de algún jefe de Estado ni nos enteramos?



sábado, junio 21, 2008

Razones para celebrar este solsticio de verano

1. Hay veces que me canso de mi cara de todos los días, de verme al espejo y encontrar siempre a ésa de ahí, y hay veces que ésa de ahí se encuentra en calidad de piltrafa. Es en estos momentos cuando se me antoja, (así lo requería la ocasión) buscar una máscara de sol, ponérmela, llenarme de energía por todos mis rincones y tratar de transmitirla. Estoy sumamente fatigada, han sido dos semanas de cocinar intensamente y tener fiestas en casa, celebrando a los graduados: Gonzalo y Amanda, el primero una maestría, y la segunda una licenciatura. Ella por fin acabó el: Estudio de las poblaciones microbianas de interés biotecnológico aisladas de queso Cotija, puuff, si el título es largo, la tesis estuvo más. Ellos celebrando y yo cocinando, haciendo espacio entre esto para darle los últimos detalles a mi libro artesanal.

2 Uno de los platillos que más disfruté en mi mesa estos días fue una receta que había conservado desde hace dos años. La tenía frente de mí todos los días colgada del pizarrón de mi cocina, tanto tiempo estuvo ahí que ya estaba toda cochambrosa y pringada. Yo miraba de vez en cuando los ingredientes ahí escritos y no me decidía a prepararla. Llevaba poros, echalots, y entonces pensaba: chin, no tengo echalots, voy a comprar unos en la subasta de la Central de Abasto, ahí los venden menos caros. Cuando compraba los echalots en la Central, me daba cuenta que también me hacía falta oporto y entonces los echalots se hacían viejos o los ocupaba para otra cosa y una vez más no hacía la receta. Otra ocasión veía los oportos en la Naval, suspiraba como quinceañera por aquel Quinta do Carvalios, yo quería ese y no otro. Finalmente no lo compré, la receta también pedía queso roquefort, ese sí lo compré, esto fue casi un año y lo mantuve hasta el jueves en la sección de los quesos muertos de mi refrigerador. (Qué bueno que no lee el blog la química en alimentos recién graduada, Gooooya…).

Entonces yo, todavía ignorante de que me iba a deleitar esta semana con esa receta, sucedió que haciendo las compras en el re-condenado supermercado (odio los supermercados y más los Superamas y más el de la Condechi de Pachuca, donde van hartos viejos rabos verdes a ligar. No puedo estar tranquila escogiendo berenjenas sin que se acerque un idiota a preguntarme cómo las preparo y a ver que saca) me encontré con unas hermosas hojas de salvia de cultivo hidropónico. Ahora sí me animé y aunque no tenían mi oporto favorito, compré el Ferreira y me decidí por fin a probar esa receta, que de tan vieja ya ni sabía de dónde la saqué. Para acompañar la tapas que hice ese día también preparé un pan de jitomate y zatar, la casa se llenó de las dádivas del aroma de la levadura pero reventó al máximo cuando hice otro pan: uno de pistaches y azafrán. Si se habla de nobleza, este pan lo es, va bien con todas las tapas que preparé, mmh. Piqué las manzanas, ¿no dije que llevaba manzanas?, pues sí, las pique junto con los poros, echalots, salvia, eneldo y oporto, se hizo una salsa y se come con el roquefort, que estaba buenísimo sobre el pan de jitomate. No me digan que no entendieron la receta.


Acérquense al fuego en estos días, los días son mágicos, aunque sea al fuego del horno de su estufa, canten, horneen un pan y disfruten de las noches largas. Son las 8.40 p.m. en estos momentos que escribo y todavía hay sol crepuscular.

sábado, junio 14, 2008

Ya llegó, ya está aquí

Ayer caminé largo rato bajo la lluvia, tenía mucho tiempo de no hacerlo. Y se ve que mucha gente lo evita, porque iba sola por las calles de la colonia Roma. Era la única loca que se atrevía a andar bajo la tormenta. Estaba contenta, complacida y algo nostálgica, porque hubo muchas cosas que no le dije esa noche a Nicole, algo más para ser en verdad honesta. Qué siempre me han maravillado las imprentas y todo lo que de ellas emana: tipografías, encuadernación, libros, papel, grabados, y sobre todo tener en mis manos el fruto de este trabajo. Nicole, nos has dado una gran herramienta política a tus alumnas. El hecho de haber escrito el recetario, hacerlo en todo el sentido de la palabra, significó aprender muchas cosas nuevas. Por supuesto aprender de los errores, que no debí haberlo hecho tan extenso. Bien recuerdo sus palabras: que lo textos no sean largos, ni sean muchos. Excesiva que soy, lo sé, si hasta dibujos le puse. También debí haberme limitado sólo al fondo y no a la forma. Sin embargo llegó Celeste, para ser mi cómplice a distancia y apoyarme en la ignorancia del diseño de la portada. Te juro que ya aprendí, guerita. Ahí estuvo Enrique Escalona para jugar con los títulos y escoger el bueno, y mis cuates del taller que con sus puyas y risas contribuyeron otro tanto. Y las hijas, que se vuelven implacables con los detalles que omito. Gracias a todos por apoyarme, en esta hermosa locura de autopublicarse.

Ajustamos el ingrediente, o lo que es lo mismo, somos unos depredadores

Ése que busco está ahí, un cazón, quieto, atrás de un vidrio, sobre una cama de hielo, tiene esa mirada que a veces me lanza cierta gente en el metro. Hay varios de otra clase, pero yo sólo quiero a ese gris plomizo en especial. Cómo será mi piel junto a tu piel, /cómo será mi piel junto a tu piel, /cardo o ceniza, cómo será. Dicen, los que no saben, que son tiburones pequeños, claro que no, sin embargo los tiburones se están extinguiendo, ha sido más el miedo provocado por Hollywood que la realidad en el hecho de atacar humanos. Eso sí, la aleta de tiburón es de-li-cio-sa. /Si he de fundir mi espacio junto al tuyo,/ cómo será tu cuerpo al recorrerme, /y cómo mi corazón si estoy de muerte/ mi corazón si estoy de muerte. Todavía recuerdo en Mazatlán cuando me preguntaron en un puesto callejero: “¿Su caguamanta la quiere con aleta?” Claro, cualquier cosa rara que no haya probado quiero. Ahora es caguamanta, se prohibió cazar caguamas y sólo quedan las mantarrayas para sustituirlas. Sigue siendo igual de sabroso el platillo y se añadía el plus de la aleta de tiburón. Pero, ¿atrapar tiburones con el único fin de quitarles la aleta?, y nos quejamos de los chinos con su sopa de aleta de tiburón. ¿Qué otra especie sustituirá esa otra que ya exterminamos? /Se quebrará mi voz cuando se apague, /de no poderte hablar en el oído, /y quemará mi boca salivada, /de la sed que me queme si me besas /de la sed que me queme si me besas.

Pero, lo que yo vine a buscar es cazón, no tiburones. /Cómo será el gemido, /y cómo el grito, /al escapar mi vida entre la tuya, /y cómo el letargo al que me entregue, /cuando adormezca el sueño entre tus sueños. “¿Le quito la piel?” No, lo quiero en trozos y con su piel de lija, la retiraré y sentiré esa textura de barba sin afeitar. “¿Y, cuando me da la receta del pan de cazón?” Ya le dije que no es pan de cazón lo que yo hago, son panuchos, panuchos campechanos. ¿Por qué todos se confunden con el procedimiento y la geografía gastronómica? /Han de ser breves mis siestas, /mis esteros despiertan con tus ríos. Llevo el cazón a mi casa, lo veo tan grande, tan parecido a él y no puedo evitar pensar: parece un tiburón.
/Pero…Pero..../Pero…/Pero cómo serán mis despertares, /Pero cómo serán mis despertares, /Cada vez que despierte avergonzada…/cada vez que despierte avergonzada… /Tanto amor, /y avergonzada…tanto amor, /y avergonzada.

Cardo o Ceniza, de Chabuca Granda


lunes, junio 02, 2008

No le tengas miedo al chile aunque lo veas colorado

Hay temporadas en que sólo tengo ganas de tirarme en un rincón y permancer ahí por días, sin pensar en nada, dejando que mis pensamientos encabritados se aplaquen, se apaciguen un rato y no me atormenten.

Sin embargo el tiempo se me vino encima y estoy como enajenada escribiendo recetas, haciendo las recetas, escribiendo los textos que anteceden a las recetas y tragandome el producto de las recetas. Ufff, de verdad que sufro. Y todavía falta lo mero bueno, el libro.

Traigo un extañamiento por el mundo metido entre pecho y espalda bien meco. Hace ya 15 días fui con mi amiga Martha en viaje exprés a San Miguel Allende, Guanajuato, de ida y vuelta el mismo día. Estando allá encontré una tienda muy mona con un montón de esencias, jabones, lociones, cremas, varios productos homeopáticos y vi que también tenían Flores de Bach, revisé las botellitas y no pude dejar de extrañar a mi terapeuta que me las recetaba. Ah, ¿qué me daría Amaya en estos momentos en que no me hallo? Oh, (suspiro) ahora ella está de regreso en el país vasco, ¡qué lejos está la gente cuando más la necesitas! Y sin que nadie me atendiera ni me dijera nada me acerqué a las fórmulas, las estuve viendo y pensando en el efecto de estos dos frascos:
Ni crean, no me llevé esos. Ahi los dejé, aunque sé de varios que necesitan el segundo.


Ésta fue la que me traje. Mmh... sí, ya sé que está chafa la foto, ni modo, pero ahí está de prueba. Pues desde que me estoy tomando esas gotitas, estoy más loca, más chillona, mis actitudes no son de este mundo y mis sueños son extraños, espero que den fruto para escribir muchos cuentos, si no los demando. Pero lo que más se ha incrementado en mí desde entonces, han sido unos deseos desesperados por comer chile en todas las presentaciones. Hasta en el postre, ¡qué caray!


Estos chilitos los tengo en el refrigerador, son aquellos que hice de esa historia, después de meses de estar ahi olvidados por fin están buenisimos, los rellené de un picadillo de carnero.

Estos son como los que hice cuando vinieron Aida y Raúl. Verdaderamente son unos chiles bien obscenos. Los rellené de chicharrón prensado, guisado con chile guajillo, que se sazonó lentamente, dejándome impregnada por ese olor ¡mmh! Acompañados de dos salsas, (a esas no les tomé foto) de frijol con hoja santa y de salsa de huitlacoche.



Ah sí, estos son en chiles en nogada y no estamos en agosto. Una mujer de Mineral del Chico me enseño como preservar la granada, durante un año. Y aquí los tengo. La nuez, esa sí no es de castilla, es de la pecanera común.



Estos fueron de postre, son chiles anchos en almibar, rellenos de frutas y con jalea de flor de jamaica.

Esas son las nuevas creaciones, gracias a esas gotitas. Mi cerebro se está calentando demasiado con los rigores de los chiles, a lo mejor después me viene otra etapa más obsesiva. A ver que nuevos sabores se me antojan para dentro de ocho días.

viernes, mayo 30, 2008

lunes, mayo 26, 2008

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE UN COCINERO

Este decálogo no lo escribió Moises, pertenece a la pluma de los Todopoderosos GLOTONIOS, Jorge y Hasier Etxeberria. Estas reglas que debería cumplir y conocer cualquier cocinero que respete su oficio. Como todo decálogo de leyes, al leerlo uno cae en cuenta de la falta de congruencia que existe en el medio, y el porqué de algunas falsedades y aberraciones con la comida. Cada punto es una maravilla para discutirse y analizar ampliamente. ¡Aprendan cabrones cocineros y enaltezcan el título!

1. La buena cocina ha de ser verdadera. Ha de contener en sí misma la verdad de la naturaleza —los mejores productos en su mejor sazón—, así como la verdad del comensal. A estas dos verdades ha de ceñir su ejercicio, huyendo de todo lo demás: presiones comerciales, modas, dictados de la crítica gastronómica…

2. El cocinero es crisol de conocimiento y de interpretación. Conocimiento —de la naturaleza, de las técnicas de trabajo, de la propia tradición gastronómica— e interpretación del mundo, de la naturaleza, de la vida. Los más hábiles, además, serán generadores de propuestas de avance. El buen cocinero ha de saber que, con su ejercicio, contribuye al enriquecimiento del patrimonio cultural.

3. El cocinero ha de ser auténtico en el sentido de que ni la falsedad ni lo superfluo han de tener cabida en su propuesta.

4. El éxito del cocinero debe estar basado exclusivamente en la felicidad del comensal y en el ejercicio honesto de su trabajo.

5. El binomio cocinero/comensal ha de erigirse en el interés mutuo. Ni en nombre de la tradición, ni en el de la modernidad, ha de despreciar el cocinero al comensal. Desterremos la falta de respeto y el todo vale de las cocinas. Asimismo el comensal debe conciliar predisposición al disfrute, mente abierta, falta de prejuicios y mucho sentido del humor. Si un restaurante no es del agrado del comensal, bastará con no frecuentarlo. No es verdad que el cliente siempre tiene razón.

6. Un cocinero nunca ha de proponer algo que no supere lo que anteriormente existe. De no ser así, la repetición y mejora de lo conocido es preferible a la mala creación.

7. Un cocinero ha de ser modesto. Nadie es Adán. El conocimiento y la lectura detenida de los recetarios y los ensayos literarios que forman parte de la historia, demuestran que antes que nosotros ya se ocupaban otros de prepararnos el terreno y de cocinar o escribir divinamente. (Leer el Sent Soví, a Teodoro Bardají, Domenech, Luján, Castroviejo, Cunqueiro, Ángel Muro, Martínez Montiño, Alejandro Dumas, Altimiras, Carême, Gouffé, Escoffier, Busca Isusi, Curnonsky, Flandrin, Montanari…)

8. Un cocinero ha de tener serenidad emocional tanto frente al halago exagerado como ante la crítica atroz, para no acabar siendo un títere en manos de la prensa gastronómica que engorda su propia vanidad y su cartera debido al ansia de muchos cocineros por verse en las calificaciones de las guías, en los dominicales, en las revistas especializadas…

9. El territorio del cocinero ha de ser un amplio espacio de libertad para sí y para sus clientes, donde se trabaja con normalidad y alegría. Para conseguirlo, basta con que cumplas los postulados de este decálogo.

10. El cocinero insumiso a este decálogo puede alcanzar la felicidad por otra vía: ha de buscar tiempo para la lectura de Plutarco y sus obras morales. En su defecto, debe bucear en los aforismos de Virgilio o, en último caso, leer a Petrarca y su "Medida del hombre". Fortalecer el espíritu es tarea tan encomiable como buscar los mejores primores de la huerta. Leer a los clásicos dibuja mejor el mapa de un territorio inmutable: el de la condición humana.

martes, mayo 20, 2008


Toda historia de amor ocurre más en nuestra imaginación que en el cuerpo del otro.

lunes, mayo 19, 2008

HIMNO A LA CELULITIS


Deja la carne dura
para el recio colmillo de las fieras
y cata la blandura
de las asentaderas
que tiemblan como líquidas esferas.

Ignora las mudanzas
del gusto popular y rastacuero.

Sigue las enseñanzas
de Rubens y Botero
en materia de busto y de trasero.

Si el vulgar desatino
del firme glúteo idolatrar te abruma,
recuerda que previno
la hija de la espuma
a batallas de amor nalgas de pluma.

¡Oh encanto de la gorda
pierna con robustez elefantina
que en grasa se desborda!
¡Oh majestad divina
del muslo rebozado en gelatina!

¡Oh esponjas del deseo,
colchón para los huesos de la amada,
de los ojos recreo,
de los dedos almohada,
cremosa invitación a la nalgada!

Mueran las saltarinas
esclavas del aerobics y las dietas,
Jane Fonda y sus cretinas,
desnalgadas atletas
sin gracia, sin sabor, sin sal, sin tetas.

Vivan las perezosas
sacerdotisas del esfuerzo nulo
que dejan las odiosas
fatigas para el mulo
son felices sin mover el culo.
Enrique Serna (México, 1959)

sábado, mayo 17, 2008

Y dale alegría, alegría a mi corazón


Y dale alegría, alegría a mi corazón
es lo único que te pido al menos hoy
Y dale alegría, alegría a mi corazón
afuera se irán la pena y el dolor.


Y dale alegría, alegría a mi corazón
y que se enciendan las luces de este amor.
Y ya veras
como se transforma el aire del lugar,
y ya veras
que no necesitaremos nada más.


Y dale alegría, alegría a mi corazón
que ayer no tuve un buen día, por favor.
Y dale alegría, alegría a mi corazón
que si me das alegría estoy mejor.
Y ya veras
las sombras que aqui estuvieron no estarán
y ya veras
que no necesitaremos nada mas.



Canción de Fito Páez

viernes, mayo 16, 2008


Felicidades Bruno Ferreira, rumbero y jarocho,

artista de veras, por el Premio Nacional de

Periodismo categoría

Caricatura, entregado ayer en Bellas Artes.

sábado, mayo 10, 2008

Dialogos de carnicería

-Perdón señor, ¿vende usted carne en paquete que se llama “Su sazón”?

-No señora, yo sólo vendo la carne que ve en la vitrina.

-Es que me dijeron que aquí en La Condesa la vendían, pero no tengo la dirección, vi la carnicería tan grande y creí que era aquí.

-MI CARNE es muy buena, mejor que esa que anda buscando.

-¿Y vende carnero?

-Carnero, cabrito, cordero, res, puerco, ternera.

-Ah, ¿y qué diferencia hay entre carnero y cordero?

-Ay señora, pues haga de cuenta que nosotros somos los carneros y los bebes son los corderos.

-Yo quiero hacer un picadillo de cordero.

-Puedo venderle la pierna de cordero, descongelarla y molerla, pero las piernas pesan como tres kilos, no le puedo vender menos, es carne de Nueva Zelandia

-¿Y no vende del país?

-Del país sólo vendo de res y puerco.

-A ver, probaré su carne ¿tiene arracheras?

-Sólo tengo estas de Monterrey, son buenas, yo también vendo en paquetes individuales pero ya se me acabó. La próxima vez que venga, yo le voy a regalar un paquete para que pruebe MI CARNE y vea que buena está.

-¿Entonces ésta no es SU CARNE?

-No, esa ya viene cortada y sazonada, las otras arracheras nosotros mismos somos los que la sazonamos. MI CARNE es exquisita.

-Bueno, será la próxima.

-No olvide decirme cuando vuelva que quiere probar MI CARNE y yo le regalo un paquete.

-Sí señor, yo le recuerdo este diálogo para que se acuerde de mí.

-Va a ver que las arracheras que se lleva le van a salir muy sabrosas.



No sé porque salí de ahí con un deseo lujurioso de comer arracheras humanas.



miércoles, mayo 07, 2008

Este post es bien, bien personal

Cocinar es una actividad peligrosa, primero porque entramos en contacto con el fuego, (yo no sé, pero a mí siempre me pasan cosas) aceite caliente, gas y cuchillos filosos. Me gustan los cuchillos bien afilados, que no tenga que hacer esfuerzo para picar un manojo de cilantro. Claro, es necesario estar bien equipada para evitar cualquier trastorno y más con mis problemas de la mano. Así que ya viene la fecha después de navidad más consumista o sea el día de las madres. Ya había dicho que a mí no me molestan los regalos en torno a la cocina, ahora sólo quiero estos para ese día




Un cubre dedo



y si me corto, pues no hay que perder el glamour, para eso están unas buenas curitas para evitar lo sangrona y verme muy deslumbrante con cristales de swarovski.


No habrá manera que las horrorosas mangas y vendas que uso vengan en colores de acuerdo a mi guardarropa, ¿que tal estas?



Y como no todo es tragedia en mi vida, una cucharita de estas para deshacerme del repugnante brócoli y establecer unas divertidas guerritas de comida.

martes, mayo 06, 2008

Memoria senil en el día de las madres

Después de tantos años
¿qué esperabas?
¿de qué creías que se iba a acordar?
El colesterol
la senilidad
el propio mundo de fantasía en el que vive
ese que trata no sea tocado por el exterior


Es que no me acuerdo
¿a poco paso contigo ese día?
¿tu comida?

Pues, no sé

no...


Creo


que


paso


sola


ese


día

viernes, mayo 02, 2008

Más de arroces

Tratando de esconder el sabor pastoso del arroz pedorro que estamos consumiendo actualmente en este país, compré unos sazonadores españoles. Y el otro día me quedé con cara de WHAT? porque no entendí nada en una receta que venía atrás del sobre.

Babel siempre presente en recetas gastronómicas, aunque sea el mismo idioma, para muestra un ejemplo.





La receta de arroz negro pide caldo de morralla ,"lo siento no tengo cash" E. Zedillo, dixit.
Luego viene algo peor: 1 ñora Carmencita, (órale, ahi me hablan)













Izaskun, Zugazagoitia, Ana, me podrían traducir qué es eso de caldo de morralla y sobre todo lo de la ñora.

miércoles, abril 30, 2008

El destino ya nos alcanzó


Antes creía que comer arroz nunca me iba a cansar, podía comerlo casi a diario y no tenía problema. Hasta que sucedió un buen día que me enfadó. Cuando me preguntaban en mi casa que porqué no comía arroz, simplemente les decía: es que estoy peleada con él. Después descubrí que era su sabor y su consistencia lo que me molestaban, así que decidí cambiar de marca, fácilmente probé como unas 4 diferentes, hasta que comencé a consumir un arroz tailandés que compraba en una tienda de productos orientales en la colonia Roma. Era carísimo, en ese entonces estoy hablando de hace más de un año, me costaba como a 25 pesos el kilo. Cabe decir que sólo ese arroz comía y me parecía excelente para hacerlo al vapor, su grano era largo y no se apelmazaba fácilmente, lo que sí pasaba con los otros arroces. Pero a partir de noviembre del año pasado ese arroz tailandés lo dejaron de vender ahí.

En febrero el dueño de la tienda me dijo que se habían detenido las exportaciones del arroz tailandés. Por el mismo tiempo la Señora Merlos, sí la dueña de Casa Merlos, me comentaba que todo el arroz que consumimos en México es chino y que el poco que se produce en México es para exportar. Esa era la razón por la cual el arroz lo encontraba diferente y de bajísima calidad, pensé. El vienes en el periódico leí que el 70% del arroz que consumimos es importado y que es muy probable que en octubre el producto comience a escasear por la crisis alimentaria que ya se está viviendo en Asia. Nuestra dependencia alimentaria es tan grande como la estupidez y corrupción de los políticos y el clero mexicano. Sin subsidios qué podemos esperar en el campo mexicano.

El martes que fui a la tienda de productos orientales había arroz tailandés, ahora está a 38 pesos el MEDIO kilo, no lo compré, no me quise arriesgar a llevarme un chasco; decidí que consumiría los que hay en el supermercado porque posiblemente ese arroz tailandés sería la misma estafa que pagamos por nuestro “arroz nacional”. Pienso agotar todos los cereales y leguminosas que hay en mi alacena, si se dice que estamos comiendo más de lo que se produce, al menos quiero evitar desperdicios. Así las cosas y peor que se van a poner.

domingo, abril 27, 2008

La niña que ya no hay en mí


¿¿Qué??
¿Se espera que diga que mi niñez fue la mejor etapa de mi vida?
Naaah
Creo que después que murió mi abuela nunca volví a ser la niña feliz que era entonces. Muchas cosas sucedieron, sobre todo por la comida de pesadilla que me endilgaba mi mamá. Ayyy, ahí comencé a preguntarme porqué había tanta diferencia entre una buena comida y otra. No era posible que entre las mujeres más entrañables de mi familia las cualidades culinarias de ambas estuvieran enfrentadas cada una en un extremo del ring –y ganó la más joven.
Extrañaba los mimos que recibía en la mesa de la abuela y tenía que acostumbrarme a esa mujer que se decía que era mi madre pero que me torturaba como la peor bruja tratando de alimentarme, porque yo, de plano, no comía su comida. Me llenaban de vitaminas para estimular el apetito, de proteína en polvo, licuados, postres a base de huevo, hasta que finalmente, mi mamá se conformaba viéndome comer fruta y leche. De repente también me llevába a comer algunos tacos en la calle o yo me llenaba de chucherías que encontraba en la escuela, que no eran tan nocivas y engordadoras como los Mac Incomibles que comen los niños de hoy en día.

Hasta que aprendí a cocinar y la situación cambió, comencé a encontrarle el gusto a la comida. Comprendí que parte de la madurez depende de aceptar una mayor diversidad de alimentos y platillos al comer. Incluso, no sé que pasó pero la comida que preparaba mi mamá la dejé de ver con tanto rechazo y de vez en cuando le alabé algún guisado.

Como dice Serrat les vamos transmitiendo a nuestros hijos nuestras costumbres y nuestras frustraciones. También nuestras maneras de comer, afortunadamente habemos algunos que decidimos dar el salto, ir más allá y buscar otras maneras diferentes de lo cotidiano.

La canción que les dejo aquí de Yucatán A Go-Go, no es exactamente mi caso, pero si el de otros chamacos que sufren de madres tiranas. Porque al menos la mía, como es campechana me dió mucho puerquito y pescado.


Todo cambia



Dedicado especialmente a ti, querida Xochitl

domingo, abril 20, 2008

Mis nuevas mascotas

El ritmo lento de mis caracoles me tranquiliza y permite sentirme dueña absoluta del derecho a la ternura. Son dos caracoles, uno se llama Lantano y el otro Actinio. Los alimento desde hace una semana como deportistas olímpicos. Las lluvias prematuras de abril los han lanzado al exterior y algo ha cambiado, mi compasión se apiada de ellos, esta vez no se condenaron bajo la suela del zapato o de algunos granos de sal.

Hay días en que todo se pierde, que el amor y el deseo hacia el ser amado se llena de polvo y torpezas. En esos días que uno quisiera estrenar un alma nueva y asombrarse con lo ordinario, llegaron estos moluscos. Mirándome con sus ojitos pedunculares hacia uno y otro lado, tal vez adivinando que yo era la causante de que crecieran esas hojas de suculentas que los alimentaba, que mejor antídoto que provocarme el afecto, no sé que ha pasado, pero se desapareció la repulsión y la ira que me causaban al mirarlos sobre mis plantas.Aquí juntitos, como dos caballos pastando, están comiendo jitomate y aunque estén en el plato no me los pienso comer.