"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

domingo, febrero 24, 2008

Muele que muele sabores entrañables

Dicen que las mujeres rumiamos fechas, anécdotas, desdichas, odios, uno tras otro, muele que muele en el metate. Que por eso nos va tan bien ese instrumento. Mentira, yo no recuerdo fechas, ni números, ni rostros, sólo sabores y olores. He aprendido que las chigaderas pasadas se deben ir allá mismo.

Yo pregunto: ¿Quién en estos momentos que navega en Internet, sabe usar un metate? Hacer unas pacholas o moler un poco de cacao y elaborar un chocolate a su gusto. Es más; ¿cómo se llama el brazo del metate? Le doy un reconocimiento a quien lo sepa sólo por cultura popular.

Tengo que confesar que con el metate tengo mis distancias, y no es que no quiera, la verdad es que lo he intentado pero no le he puesto la pericia y entrega necesarias para lograr hacer lo que me propongo. Tengo dos metates en casa, uno chiquito que era de mi abuela materna y otro que llegó a mí no recuerdo por que vía.

Y cuando digo que no tengo la pericia no estoy minimizando el hecho de usar el metate, pues es un instrumento prehispánico de todos mis respetos. Siempre he querido hacer unos bistecitos de metate con los que me crió mi abuela paterna, que eran motivo de mis primitivas envidias cuando los tenía que compartir con mis primos y hermanas. Esa complacencia antigua y entrañable la privilegiaba sólo para mi hermano y para mí. ¿Acaso ustedes no guardan un recuerdo egoísta de un platillo especial? ¿Por qué compartir ese bocado para paladares rústicos y vulgares que no sabrán valorar? Bueno, pero los bisteces de mi abuela, eran tan celestiales que cualquiera doblaba las rodillas y hacía genuflexiones ante ellos. Pero por desgracia no cualquiera los sabe hacer, aunque parezca sencillo pasar un poco de carne molida previamente especiada por la piedra e ir sacando una pequeña tortilla de carne que se va estirando como acordeón para darle la forma de bistec, es dificilísimo, requiere de una destreza aprendida por años.

Hay que reconocer la magia que poseen estas piedras, porque aunque me propusiera hacer estos bisteces con el rodillo el sabor no sería el mismo. Es como la diferencia abismal que existe entre una salsa de molcajete o una hecha en la licuadora. El poder primitivo de la piedra es la clave de la sazón.

Las tortillas y el mole no hubieran sido posibles sin la ayuda de estos instrumentos. Pocas personas hoy en día hacen su mole en el metate, mi hermana Lucre es una de ellas. Pero el toque maestro, el Non Plus Ultra es moler el nixtamal y hacer tortillas con metate, costumbre casi en extinción, si no díganme dónde hay alguién que lo haga para ir a prenderle una veladora a esa mujer. Claro, porque seguro es mujer y una santa abnegada.

En el viaje a Costa Rica, visitando sus museos, descubrí los más rebuscados metates que he visto en mi vida (y eso que los de piedra blanca de Yucatán eran mis favoritos). No podía faltar el ornamento con animales, unos más bellos que otros.




Y claro, este mirar metates, hizo que el recuerdo de machacar, moler y moler sabores se viniera en tropel hasta mi regreso a México: ¡Ah, cómo me caerían bien unos bistecitos de metate como los que me hacía la abuela!
Sólo conozco un sitio donde comerlos y que igualen un poco el sazón casero de mi abuela: Casa Merlos. Un restaurante de comida poblana, el mejor que hay en México, es una comida honesta sin rebuscamientos pero con clase.

Tenía más de un año de no ir y me dio gusto que el personal mejoró muchísimo, porque era la única queja que yo tenía de este lugar. Nos recibió su dueña la señora Lucila con la novedad de que estaba estrenando vajilla con un diseño de la Reyna, mandada a hacer especialmente para su restaurante. Una ardua investigación detrás del diseño del plato.

Vayan, hay un montón de festivales que organiza según la temporada: de manchamanteles, de pipianes, de chile en nogada, de moles, y así se va de fiesta en fiesta todo el año. Pero para mi fortuna siempre encuentro de fijo lo que ando buscando. Allí no les dicen Pacholas, les dicen Totopostles, el nombre no importa en este caso.


Restaurante Casa Merlos

Victoriano Zepeda # 80

col. Observatorio

5277 4360 y 5516 4017

no acepta ninguna tarjeta de crédito

El nombre de la piedra del metate es metlápil. Según Luis Cabrera en su Diccionario de Aztequismos, su etimología viene a ser metlapilli : el hijo o apéndice del metate; de métlatl y pilli, niño o apéndice.

No confundir con el nombre de la mano del molcajete: tejolote.

jueves, febrero 21, 2008

El mágico sustento


Ayer observé la luna en uno de los telescopios que pusieron en Universum, vi también a Saturno y me maravilló distinguir sus anillos. Es la segunda vez en menos de un mes que miro la luna en un telescopio. El descubrimiento en ambos casos ha sido fascinante.

Lo bueno del eclipse de ayer es que algo se reveló: El cambio que hay en mí cuando miro largo rato el cielo. Me emocionó ver a la gente con la cabeza hacia arriba contemplando el cielo tan relajados, tan pacíficos, había una comunión entre el observador (yo), el observado y esa bóveda celeste que mostraba el fenómeno de los astros.

Ese movimiento de cuello al dirigir la vista hacia un objetivo, ese simple reparo que pocas veces al día, a la semana o al mes hacemos hacia el cosmos, ¿por qué nos olvidamos de algo tan imprescindible? Hay que alimentarse de espacio, de nubes, de amaneceres, de puestas de sol, de estrellas, de luna.

Era como si se cumpliera el poema de Sabines : la luna es buena como hipnótico y sedante.
Ya lo creo que sí.

jueves, febrero 14, 2008

¿Qué cosa es el amor?

Una estupenda canción

Gusto sabor gustos

Que una cosa es
gusto y otra sabor.
Encuentros y desencuentros
dulce, amargo, umami, salado.
Escaso es mi pobre paladar.

Quiero sabores con colores
con tacto craquelado
sobre la propiedad esencial
sabor de gardenia, de pasto recién cortado
gusto de amanecer
gusto entre mi lengua y tu entrepierna
al sabor vino de tu piel
al gusto rechoncho de encontrarte
mis bocas saben y prueban:
picante, ácido, delirante.

viernes, febrero 08, 2008

Los caminos de una empanada no son lo que imaginaba no son lo que yo creíiiiii

Este post está dedicado a dos personas:
A el papá de mi amiga Alejandra Reyes
y a Aida Suárez, periodista poblana-pachuqueña

“…Y la empanada es eso ! ¡ Es otra cosa !
La empanada es una especie de baúl nutritivo
que depositamos en el plato, suponiendo.
¡ A mi me gusta suponer !
¡ Y frente a la empanada me inquieto !
¿ Que habrá adentro ?
Cuando rompamos con los dientes esa bisagra prolijamente frita
las tapas se abran,
como una ostra madre
que se da corte mostrándole el berberecho al caracol de al lado,
en ese momento importante y misterioso:
¿ Qué encontraré adentro ?
¿ La aceituna ? ¿ El huevo duro ?
¿ Por qué no el anillo de compromiso de la cocinera ?
¿ Viste como hay que suponer ?
¡ Ja ! ¡ Ja ! ...
Porque el arroz no es nada más que arroz
y dentro de la carne sólo hay carne,
pero más allá de la empanda está la sorpresa
y la investigación...
Enrique Santos Dicépolo

Tomo como epígrafe el delicioso tango del brillante Enrique Santos Dicépolo, autor también del conocido tango Cambalache y el peámbulo de A. Brillant Savarin acerca de que el descubrimiento de un nuevo plato hace más en beneficio del género humano que el descubrimiento de una estrella, para hablar de un platillo tan antiguo como la historia del pan: La empanada

1. El camino histórico de una empanada

De Medio Oriente provienen los “sanbusak, börek, pasteles, bastellas, fila y brick o el famoso Iahm bil ajin” son parte de una gran variedad de platos a base de alguna pasta, dentro de la cual se encuentra la familia de las Empanadas; elaboradas en forma de media luna, triángulos, cuadrados o dedo, cualquiera de estas presentaciones rellenas de TODO tipo de preparaciones.

Cada comunidad o país designaba con un nombre diferente a estas empanadas, a pesar de tener los mismos ingredientes; también se puede encontrar la misma empanada en varios países bajo diferentes nombres.

El “sanbusak” (empanada) se menciona en un poema que data del siglo X de nuestra era, siendo su autor el poeta y escritor Abú Ishaq ibn Ibrahim ibn el Mahdi, el cual fue de los primeros en realizar una compilación de la gastronomía árabe perteneciente a Bagdad. Este dato resulta el más antiguo dentro de la cocina islámica, respecto a las empanadas.

Diego Granado Maldonado edita en el año de 1599, su libro LIBRO DEL ARTE DE COCINA, el cual contiene los modos y formas de guisar y comer cualquier tiempo. Dicho ejemplar difiere un poco del de Ruperto de Nola, respecto al gusto, sin embargo técnicamente resulta más avanzado. En esta obra menciona principalmente los horneados, “las empanadas” y los refinamientos de frutos de sartén, entre muchos otros.

En el Nuevo Cocinero Mexicano en forma de Diccionario, edición 1888, son catalogadas como alimento que se distingue de los pasteles y suelen doblarse como quesadillas; dicha flexibilidad en la masa, explica esta obra, se obtiene por la adición de una mayor cantidad de manteca y huevo. Menciona que la masa es cortada en ruedas u óvalos, colocando de lado el relleno elegido y “echando” encima la otra media hojas de la masa; se pegan o “repulgan” las orillas evitando así se salga el relleno; acto seguido se doran con huevo y hornean.

En México definimos como empanada la masa de harina de trigo o de maíz extendida en forma de disco o tortilla, rellena con algún alimento, doblada para que quede a manera de media luna, sellada, horneada o frita. Su nombre proviene del hecho de “envolver un relleno dentro de una masa de pan”

El “Cornish Pasty” es una empanada rellena típica de Cornwall. Cornish es un grupo étnico de origen celta que habitaba en la península de Cornalles, al suroeste de Inglaterra. Los cornish tienen fama de ser considerados los mejores mineros del mundo.
Los Cornish emigraron a México en el año de 1825, precisamente a a Real del Monte y Pachuca, Hidalgo, ciudades que formaban parte ya desde la época colonial de los reales de minas.

Como toda cultura traía sus propias tradiciones y es así que llegó con ellos el famoso “Cornish Pasty”, empanadas inglesas tan antiguas que datan del siglo XII, emparentada de algún modo con el “sambusak”. Supongo que desde entonces el relleno fue cambiando, pues básicamente llegaron rellenas de papa (tubérculo de origen andino), nabo, perejil, cebolla y cuando había bonanza, carne de vaca. Una comida fácil de transportar y meter a la mina. Incluso el doblez tosco que se hace para unir las puntas, como una pequeña “trencita” servía para sostenerla de allí. Cuentan que al final esa unión la tiraban para alimentar a los duendes de la mina, no en balde su herencia celta.

Pues el famoso “Cornish Pasty” una vez gastronómicamente adaptado a las tierras mexicanas, cambió su nombre de pasty por PASTE, y aunque el paste original sigue siendo aquel relleno de papa y carne, han surgido otros más, con ingredientes de la cocina mexicana como: frijol, mole y sus variedades con productos dulces, aunque para los puristas estos deben ser llamados: empanadas.


2. Los caminos de este blog son insondables

La anécdota comienza con una invitación a colaborar en una revista con los mismos posts que esta aporreadora de teclas hace en el blog que están leyendo. La revista comenzó a salir a partir del mes de noviembre y apenas el sábado pasado por fin se me hizo ir a Pachuca, (que es donde se distribuye la revista) para conocer a Aída y a Raúl.
Aída es una entusiasta periodista que ha sabido indagar todo sobre la migración inglesa de los Cornish en el estado de Hidalgo y ha escrito un libro sobre El cementerio británico de Real del Monte.
Después de tener en mis manos las revistas, ellos nos llevaron a Gonzalo y a mí a dar un paseo por Real del Monte, y lo primero que visitamos fue el panteón británico. No pudo haber sido más personalizado nuestro paseo que acompañada con la experta que nos enseñó tantas cosas sobre ese grupo étnico que llegó a Real del Monte. Las tumbas más antiguan datan a partir de 1834.

Obviamente nuestra visita tenía que ser también para comer la comida típica. Comimos en el Restaurante Serranillo, altamente recomendable por los habitantes de Real del Monte, pero si lo visitan en domingo hay que armarse de paciencia porque siempre está lleno. Comimos enchiladas mineras, tlacoyos mineros, barbacoa, tortitas de madroños y por supuesto unos deliciosos pastes de papa, acompañados de pulque que compramos en el camino. Luego para el desempace Raúl nos llevó a caminar por las frías callas de este hermoso pueblo minero y terminamos en la cantina La Especial atendidos por su dueño don Chalio, que preserva la tradición de un sabio cantinero, conocedor de innumerables bebidas para aliviar cualquier mal físico y anímico. Brindamos con unas “tachuelas” de brandy, cinzano, hielo y ralladura de limón.

Real del Monte, es una ciudad pequeña, rodeada de montañas y pinos, la arquitectura de sus casas es bella con sus techos rojos, fácilmente se puede ir y venir el mismo día y no hay que olvidar que cómodamente podemos transportar de regreso una gran variedad de pastes.

lunes, febrero 04, 2008

Carne, Carnaval, Carmen


Pozole coma tamales campechanos coma barbacoa coma carnitas coma cochinita pibil coma tacos de pastor coma osobuco coma picadillo coma pancita coma costilla coma salchichas coma chuleta coma patitas en vinagre coma tacos de suadero coma cochito al horno coma hamburguesas coma chorizo coma morcilla coma albondigas coma mole de caderas coma cabrito coma arrachera coma entraña coma bife coma chistorra coma cueritos coma menudo coma chanfaina coma tacos de nenepil coma longaniza coma jamones coma cecina coma chicharón coma birria coma chilorio coma se acaba muy pronto el carnaval punto
foto cortesía de Lupita

jueves, enero 31, 2008

Apresuramiento global

Me asusta y me sorprendo al ver el calendario, veo los niños dios en el mercado y el mandamiento gastronómico implícito que trae consigo, TAMALES. Hace un año chillaba porque no tengo a mis tamaleras de cabecera conmigo. Mi propia resignación me hace fuerte y mi mano aunque no ha dejado de ser un problema por fin he aprendido a vivir con las limitaciones, pss, ya que, yo me aviento a hacerlos. Si el Dr. House esta bien sabroso con todo y su bastón, yo por qué me voy a hacer menos con todo y mi guante. Ya, no chille, no chille yo la ayudo. Juan Palomo yo me lo guiso yo me lo como. Toma chocolate, paga los tamales que debes.

Esta semana comienza el carnaval y el míercoles la cuaresma, ay, qué rápido se viene todo, pérenme tantito.

También me sorprende que desde principios del año ya haya mangos, y hasta camiones vendiendo mangos manilas y ataulfos en las esquinas, ¿qué eso no era en mayo? Ahora hay higos todo el año y unos miserables duraznos que saben a pirú, extraño los duraznos de julio directos de Zacatecas.

¿En dónde sembraron estos mangos apócrifos? Dicen que es el calentamiento global, yo creo que es el apresuramiento global, nomás hay que ver cuantos embarazos en niñas menores de 15 años hay cada año. Ah, el tiempo se agota y yo tan lenta para escribir. El día que el Dr. House cante y baile ese día mi mano se repondrá y Huge Laurie me dejará de gustar.

miércoles, enero 30, 2008

El bestiario cotidiano 2

Ahí estaban ellos, sueltos por todos lados, en el Museo del Oro, en la playa, en las panaderías, en los ríos, sin rejas, sin jaulas

















En la azúcar para el café



en las servilletas, en el restaurante, hablándonos de tu.

martes, enero 29, 2008

La pura vida en Costa Rica 1

Pues sí, me fui de vacaciones, y para los que quieran la reseña de la presentación del libro visiten a Jesús, ahí todo se queda en la memoria y después se va al olvido, obvio.
Apenas llega uno y se llena de novedades, me entero con gusto que ya hay posibilidades de escribir en blogger en árabe, hebreo y persa. Qué gusto, con lo que lo bien que me salen esos idiomas cuando me emborracho. Que hay una polémica sobre la nacionalidad del Secretario de Gobernación. También supe que corrieron unos aironazos que tiraron mis macetas de la azotea. Lástima que no descalabraron ningún perro de la vecina. Aunque he de decir que desde que llegamos a San José fuimos recibidos en un noveno piso con un concierto escalofriante de aire aullador todos los días y a todas horas.

Costa Rica tiene sólo dos estaciones, dijo mi amiga Claudia, tica residente y resignada en México; invierno, que llueve mucho y verano, que no llueve; tú vas a llegar en verano. Sí, en un verano frío, airoso y seco. Por eso había que moverse y conocer los lugares del Valle Central. La playa más cercana está a dos horas y media de San José. Y sí, lo que dicen es cierto, Costa Rica es un país hermoso, limpio y con una activa conciencia ecológica por preservar sus parques nacionales, sus playas, sus bosques, su flora y su fauna. En un país chiquito con pocos habitantes, no ha sido tan difícil ponerse de acuerdo. Aquí tenemos 38 veces más la extensión de su territorio y con 27 veces más su población, sin contar que son otras las condiciones del clima y del suelo.

Fuimos dos veces a las playas del océano Pacífico, nos faltó el Caribe, ni modo mami, otra vez te espero en Limón. Visitamos varios de sus volcanes y constatamos que en verdad tiembla a diario en San José.

Gallo pinto en la mañana, casado de almuerzo y ya no quiero cena, sólo un traguito de Guaro. Algunas personas se quejaban en el hotel de que a diario daban de desayunar frijoles con arroz, el famoso gallo pinto, platillo típico costarricense para desayunar. ¿Pues que esperaban? ¿Chilaquiles? Yo me los empacaba con gusto y sin rezongar, a mí no me molestó. El gallo pinto son frijoles con arroz, pimientos y cilantro. El Guaro es una bebida alcohólica de caña, típica de Costa Rica.






En los paseos lo que más encontrábamos era “casado” que puede ser una porción de carne, pescado o pollo, acompañada de frijoles, arroz, verduras y plátanos fritos. Nada mal.




En San José nos recomendaron comer en la Princesa Marina, fuimos hasta la sucursal de Moravia que según ellos es la mejor. Pedimos un consomé de pescado tan rico, con un sabor a mar concentradísimo, nada que comprar con ese sabor, venía acompañado de un escabeche de plátano; luego unas chuchecas con aguacate, que son ostras muy parecidas a la pata de mula, pero no tan sabrosas, esas estuvieron ni fu ni fa.


Después una zarzuela de mejillones (ya saben que las ostras son mi vicio, que le voy a hacer) esas estuvieron como para ponerle casa al cocinero, y como dicen los ticos: PURA VIDA. No podía faltar la langosta que fue lo que nos animó a visitar este restaurante. Sólo había colas, pedimos una de 250 gramos, la verdad la esperaba muy pequeña y no, llegaron cuatro generosas colas partidas por la mitad de muy buen tamaño y deliciosas, ya no me las podía terminar. En México por una cantidad así fácilmente nos hubieran cobrado unos $700.00 pesos, ahí pagamos el equivalente a $ 120.00 pesos, cinco mil ochocientos colones.

Las langostas las acompañan de palmito y un puré de papa regüeno

El domingo Gonzalo descubrió un restaurante nicaragüense, nos acercamos a ver el menú y lo que tenían en su plato los comensales. Un señor que estaba comiendo en una mesa afuera nos invitaba a que entráramos, aquí se come muy rico, nos dijo, yo soy tico pero me encanta venir aquí. Al ver que yo no le quitaba la vista a lo que tenía en la mesa me fue diciendo los nombres de las cosas: baho, nacatamal, lengua en salsa, repochetas. Tenían un montón de tortillas blancas hechas con una masa martajada, de repente el señor partió una tortilla y me dio un taco de una masa amarilla. No gracias, es muy temprano para mí almorzar a esta hora. Pruebe, cómase un poquito, es indio viejo, una masa de tortilla cocinada con carne, achiote y naranja agria. Me insistió tanto que tuve que aceptarle al amable señor, sus amigos y todo el personal del restaurante me veían divertidos, parecía una pordiosera recibiendo comida. La mexicanita alimentada por un tico comiendo comida nicaragüense, me aguante la pena y probé ese exquisito platillo que nos hizo regresar horas más tarde. El señor que me dio de comer me dijo que era cocinero, tenía que ser, nos reconocemos y en la forma de mirar el taco se conoce al que es tragón. Cuando regresamos me asombró la cantidad de refrescos naturales que había en el menú: tiste, cacao, semilla de jícaro, pozol con leche, cebada, arroz con piña, chicha, chicha con tamarindo, avena con leche. Probé como tres bebidas, pero la mejor fue el tiste: pinol y cacao, llegó en una hermosa jícara torneada acompañada con un molinillo. En las paredes del restaurante no podía faltar su famoso poeta, Rubén Darío.



Indio viejo


Baho

Tiste

lunes, enero 14, 2008

Blog en Huelga

Últimamente no me entusiasma nada, ni escribir, ni cocinar, ni chupar, ni follar, ni nada de nada. El invierno creativo está en el nivel más plano del año. El frío me aletarga y me hace dormir demasiado, ¿Cuánto es demasiado? Duermo siete horas que no son suficientes, necesito más, paso mucho tiempo conmigo misma. El día se oscurece en esta ciudad a las seis treinta y cinco de la tarde. Gonzalo me acerca un mezcal Huitzila para que me siga alumbrando el sol, pero después de las 10 onzas el día se desvanece. Sólo oscuridad y frío. Tal vez debería de hablar de la comida que sirven en las prisiones, o de las comidas pretenciosamente sanas para desintoxicarse de los excesos, pero siempre he vivido en los excesos y la comida del rancho sólo por lo que me platica Yasmín la conozco. O debería escribir sobre dichos que se utilizan ignorando los hechos, como ese de: No son enchiladas, ¿desde cuando hacer enchiladas para más de 5 personas es fácil? Si no saben no comparen, por favor. Pero no, no voy a hablar de nada de eso. La cabra loca que soy está anclada, y no se le ocurre nada. Me hacen falta vacaciones.


¿Comerías a tus amigos para sobrevivir?

Ese es el resultado de la encuesta, hay algunos de mis cuates que los encuentro sumamente apetitosos.



85%
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viernes, enero 11, 2008

La Martiniana

Descanse en paz maestro Henestrosa, lo recordaremos con música que no muere.

sábado, enero 05, 2008

El día de la Epifanía

Una antigua costumbre de la Europa occidental se asocia con el día de reyes. Se solía esconder un haba en el interior de un pastel especial y la persona que obtenía el pedazo con el haba era designado rey de la juerga. Originalmente el rey debía haber reinado los doce días de Navidad y su función principal era la de realizar ritos propiciatorios para asegurarse el buen tiempo. La costumbre del rey del haba data probablemente de antes de la era cristiana, ya que los niños romanos echaban suertes con habas durante las saturnalias de invierno para saber quién de ellos sería “rey” .

Otros expertos aseguran que los orígenes son más antiguos y se remontan a la antigua Grecia y al general Pericles. Pericles fraccionó sus fuerzas en ocho divisiones y permitió a las divisiones que echaran suertes. La división que sacó un haba blanca tuvo permiso para retirarse y hacer fiesta mientras que las otras tuvieron que luchar.

Texto tomado de: El librito del amante de las legumbres
Judy Ridgway


¿En que momento cambió el haba por un muñequito adentro de la rosca? No es fácil precisar. Pero ya sabemos que en nuestras costumbres el que encuentra el muñeco va ha ser el que va ha financiar o preparar los tamales para el dos de febrero. No hay más, por mucho que traten de tragarse al mono o meterlo más al fondo de la rosca. Debido a esta razón es por eso que se le ponen más muñecos a las roscas, hay roscas chiquitas hasta con cuatro muñecos para que no se hagan guajes y se repartan los gastos del tamal.

Yo por lo pronto me la he pasado en el amasijo estos días. Les dejo un pasaje de la historieta que elaboramos mi amiga la Dianita Scarlett y yo, especial para este día.


miércoles, enero 02, 2008

Que no duela, ¡auch!

Uno. La primera vez que vi El Ultimo tango en París era una escuincla que se puso un vestido, los tacones de su hermana y se coló al cine a ver la película para mayores de 21 años. La escena que más llamó mi atención fue cuando Marlon Brando le unta mantequilla a las nalgas de María Schneider. Fue un momento perturbador para la pequeña adolescente que era entonces, el uso de ingredientes alimenticios para erotizar el cuerpo no era algo común para verse en pantalla. Pero ya en los años ochentas con Nueve Semanas y Media mi morboeroticoalimenticio había cruzado fronteras. Mickey Rourke aproximando un hielo en el tembloroso pubis de Kim Basinger, sólo causaba fantasías a otros poco experimentados cinéfilosgourmets. Hasta aquí de referencias cinematográficas.

Dos. La mantequilla ha sido para mí un ingrediente cercano. ¿En qué momento los mexicanos comienzan a despreciar el uso de mantequilla y a cambiarlo por un ingrediente poco confiable como la plástica margarina? ¿Grasa en las caderas? ¿Infartos? La margarina tiene más calorías, no hay gran diferencia.
Yo atribuyo que la popularidad en el uso de margarina se debe a tres factores. Primero el económico, es más barata que la mantequilla; segundo, la idea esa de dejar de consumir ingredientes de uso animal, la moda Light; y tercero, una publicidad contundente en el consumo de margarinas: niñitas mustias con una boca feroz y hambrienta devorando una rebanada de pan untada con esa grasa hidrogenada.

Tres. Los oficios se notan en las personas. Las costureras salen a la calle con hilos pegados a su vestimenta, los albañiles con sus ropas polvosas, los dentistas huelen a clavo, y la otrora panadera galletera que era, traía las manos y el pelo impregnados de olor a mantequilla. Para algunas personas ese olor era grato, a mí me hostigaba. En los cines se derrocha con maña ese olor palomero-mantequillero, pero es falso, igual que los panquecitos Tía Rosa que pregonan su sabor casero, puro saborizante a mantequilla.

Pero hay cosas imposibles de sustituir con margarinas. Los hindús iluminan sus lámparas sagradas con ghee, o mantequilla clarificada, sería un sacrilegio falsificarlas con otra grasa; o esos delicados pastelitos árabes que son regalos para el paladar, pistachos, miel y mantequilla en la boca, ahhh; y las roscas de reyes, que si no es casera será poco probable que haya sido hecha con mantequilla.

Cuatro. A todo esto de la mantequilla como lubricante, en el año nuevo que comienza yo sólo espero que las cosas que se he dejado suspendidas y estacionadas, puedan alcanzar una pendiente favorable, deslizada con alguna materia grasa aunque sea de margarina, bueno hasta de grasa de coche quemado, pero por favor que circule y lleguen a buen término.



domingo, diciembre 30, 2007

FELIZ AÑO NUEVO

Esta fue foto del año pasado


Pero como las cosas se van poniendo cada vez más difíciles, las líneas tienen que ser directamente proporcionales a la situación que se va presentando. Les deseo a todos mis lectores un año lleno de salud, teniendo esto, los demás accesorios se pueden ir logrando con el empeño de uno mismo.

viernes, diciembre 28, 2007

...pero una vez al año dicen que no les hace daño.

Cocínate algo violentamente poético. Algo que espabile al aburrimiento de fin de año. Toma café, permite que altere la química de tu cuerpo. Entusiasta y apasionada, corre el riesgo de hacer algo diferente frente a invitados de los que no conoces sus gustos ni sus debilidades.

Peléate con tus amigos, que todo el año se asustan ante una cabeza de cochino escurriendo manteca. Repudian el cerdo como judíos ortodoxos o musulmanes enardecidos, salen de comulgar y ocultan su paladar ensalivado ante un oloroso puesto de tacos de chorizo. ¿De qué carne quiere su pozole? ¿Pollito o puerco? ¡Ay qué asco me da el cerdo! ¡Yo sólo como carnes blancas!

Hornea una pierna de cerdo. ¿Con salsa chabacana o con salsa extremadamente piruja? ¿Cuántas neuronas se van a encender insólitamente esa noche? Si tú cocinas me friego a lo que me des, ese sería el trato justo. Los reconocimientos ya se acabaron este año, si te vi ni me acuerdo. Si algo mamé de tus pechos habrá sido puro olvido. Ah, que rica te quedó la Coca Cola.

Sí, el de la foto es B. Buford

viernes, diciembre 21, 2007

Cosas que me pasan en el Solsticio.


Me siento, observo y pienso, la Navidad no me sobrecoge, no me conmueve. ¿De dónde vienen todos esos resortes que nos impulsan para hacer lo mismo cada año? Me interrogan en el trabajo sobre que prefiero de regalo: pierna de cerdo o pavo, me extraña que conociéndome tan bien me pregunten eso. De todos modos agradezco la molestia por sentirme importante y poder elegir, discernir, discriminar, distanciar, segregar. Una vez más, sacaré del refrigerador el concierto de grillos almacenado el mes de agosto y lo colocaré como música veraniega de fondo. Masticaré todo el animal de la cabeza a la cola, los ácidos gástricos lo disolverán rápidamente. Imploraré a un poder superior que no haya discusiones, lágrimas, malos entendidos, jetas, galletas quemadas y un buen vino sobre la mesa. Quiero además algo dulce: tamales canarios; rellenos de naranja cubierta, acitrón, higos, pasas güeras, arropados en las cobijas secas de las hojas de maíz. Y así, de la misma manera, quiero ser arropada este Solsticio de Invierno.

Aunque esté sumergida en este ruido meco de grande urbe, encuentro sonidos gratos como las llamadas de los amigos, que me abrazan y me acariñan con su voz. Los amigos ésos que parecen a veces tan lejanos, la añoranza se llena de contento, se desvanece. Más música de esta por favor. Evito desde hace quince días cualquier visita a un supermercado o tienda departamental, el pasito duranguense es más delicioso que oir los villancicos que acompañan a la gente a comprar.

Les dejo este video, lo vi en la red hace unos días y me pareció adecuado para dejarlo como un regalo para estas fechas. En él se conjugan dos manifestaciones del arte que son mis favoritas, la música y la comida. Mayor arte efímero no se puede encontrar. FELICES FIESTAS.

VÉANLO, VÉANLO, VÉANLO, VÉANLO.

jueves, diciembre 20, 2007

Galletas de jengibre

-¿Vas a hacer galletitas de mantequilla?
- Sí claro, pero los moldes navideños tradicionales se van a la basura.










Voy a retomar mi oficio artesanal, ya me compré una tira de hoja de lata, y yo misma voy a cortar y soldar este moldes cachondos para galletas. Me voy a divertir haciendoles caritas de placer a cada monito. Hay que estimular los apetitos.

viernes, diciembre 14, 2007

Si lo conoces lo defiendes.



“Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el alimento”

Códice Florentino, lib. VI, cap. XVII


¿Qué nos hace ser lo que somos? La forma evidente con que nos mostramos, nuestra manera de comportarnos, el lenguaje que usamos, nuestra forma de vestir y nuestra comida. Los pueblos prehispánicos tenían un vínculo muy fuerte con la naturaleza, y al alimento con la vida. De hecho nuestros antepasados creían que no eran nuestros cuerpos los que caminaban, reían, respiraban, sino que lo hacía el propio alimento. Ándele tamalito de amaranto, vaya a subir ese cerro.

La creación del mundo Mesoamericano no se puede explicar sin una planta del maíz, perfectamente representados con sus distintos niveles, desde el inframundo, esa boca devoradora de todo; hasta la unión fecundadora de la superficie terrestre con la poderosa región celeste. El maíz narra el nacimiento de los seres humanos y el comienzo de la vida civilizada al domesticarlo, el ciclo de muerte y resurrección de la planta de maíz.

Todo sabemos (y si no lo saben cultívense) que en el Popol Vuh se cuenta la historia de la creación del hombre, que se buscó hacer la carne del hombre de diversos materiales, muchos fallaron, hasta que finalmente se escogió hacerlo de maíz.

Desde el primer grano de maíz, el teocintle ( el abuelo de maíz que conocemos) hasta las palomitas que nos comemos en el cine, nos encontramos diversas razas, colores, formas y de categorías del maíz. Igual como nosotros, los humanos: morenos, prietos, negros, blancos, amarillos. ¿Puede haber otra planta más paradigmática? Es el suelo de cada lugar, el área ecológica respectiva, lo que les da su sabor y origen a cada grano de maíz, así como a cada uno de nosotros.


Maíz de Cruz Blanca, Ver.

Los otros cereales que han creado grandes culturas: como el arroz o el trigo, han permanecido igual a sus ancentrales semillas de que provienen. No ocurre lo mismo con el maíz, este se ha transformado y regenerado en diversas variedades criollas, una verdadera variedad genética.

Chicomecoatl
Diosa de los alimentos, la primera mujer que hizo tortillas
Con esa diversidad de semillas nativas de maíz que existen en el país, ¿cómo es posible que podamos preservar estas semillas de identidad nacional con la apertura del TLC alimentario? A partir de enero se quitan los aranceles alimentarios y ahora sí se abrirán las puertas de par en par a la introducción del maíz gringo. Para darle definitivamente en la madre al de por sí ya lánguido campo mexicano. No podemos competir para nada con los productos provenientes de Estados Unidos, ni con el apoyo que reciben de su gobierno.

Los recursos económicos con que apoya el gobierno en el campo estadounidense para el cultivo de maíz son de $ 125 dólares anuales por hectárea
Los recursos económicos que apoya el gobierno en el campo mexicano para el cultivo de maíz son de $45 dólares anuales por hectárea

Riego
7.4 hectáreas en USA
0.7 hectáreas en México

Toneladas de maíz por hectárea
8.4 toneladas en USA
2.4 toneladas en México

Ya ni comparo las demás cifras de fertilizante, trabajadores y tractores que nos llevan de ventaja. Otro producto nativo que está en riesgo además del maíz con esta apertura del TLCAN es el frijol.

Si no sabemos de la importancia de las relaciones entre el hombre y el maíz en el contexto de las comunidades rurales tradicionales del país, los recursos genéticos que debemos preservar y la variedad de comida con que este grano acompaña a Las Cocinas de México, nos perderemos en la catedral de la ignorancia, y la poca conciencia que nos queda como mexicanos.