"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

miércoles, enero 05, 2011

Noche de Reyes

Bueno, iba a comenzar contando algo de humor negro, como es mi estado ahorita para darme valor para comenzar, pero digamos que apenas es 5 de enero, no quiero asustarlos y, como esta noche es Noche de Reyes, entonces, seré breve, sin tanto rollo. Les dejo con una rosca de reyes para que se animen y hagan lo mismo. Prometo no tocar  este tango en casa, que me encanta y hacía las delicias de mi absurda niñez, (Noche de Reyes, si no les gustan los tangos, ni le piquen) y pues... sigo esperando encontrar mi cabeza en este exilio voluntario, al menos ya estrené mi cámara.

La receta forma parte de mi recetario Al calor del sabor, que continúo vendiendo, y ahora sí ya sé como venderlo en el extranjero, así que escriban. Esta receta de rosca es buenísima, y con el jugo de naranja queda mejor, es la primera del año y la acompaño con un texto que anteceden a todas las recetas, esta del mes de enero dice así:

Insomnio en la víspera del día de Reyes

Mi cama
el sudor
qué noche
qué jaleo


¿Vendrán?
¿Traerán todo?
Qué lata he dado
Ya sé escribir
Antes mis dibujos no se entendían
Ahora pueden traerme todo
todo
lo que pedí

Duérmete o no van a llegar

Qué de cartas
escribí
montones de papeles arrugados
ésta es la última
no, mejor la antepenúltima
falta el patín del diablo

Esperar

Somos cinco hermanos
¿cómo le harán
para no confundirnos?

No puedo dormir

Esperar

La carta
la última carta
la antepenúltima
el sueño que no viene
la rosca
el muñequito
el frío
el chocolate caliente
mi zapatito

Rosca de reyes


(salen 4 roscas)


Ingredientes:
harina 1kg.
azúcar 160 gr.
leche 200 ml. (éjele, esta receta está mejor, le puse jugo de naranja y eso ayudó)
raspadura de un limón
raspadura de una naranja
naranjitas de china
esencia de naranja 1 cucharita
huevo 8 piezas
levadura 15 gr. o 3 cucharitas
mantequilla 400 gr.
sal 1 ½ cucharitas
muñequitos de plástico, al gusto


Para el adorno:
rajas de acitrón de colores verde y rojo
rajas de higos
mitadas de naranjita de China en almíbar
cerezas

Para la masa de concha:
azúcar gláss 80 gr.
mantequilla 80 gr.
harina 80 gr.

Procedimiento para la masa
Se mezclan la leche o el jugo de naranja, el harina, azúcar, sal y los huevos. La levadura se deja unos minutos remojada en cuatro cucharitas de leche tibia y se agrega a la mezcla. Después, poco a poco se agrega la mantequilla. Al último las esencias y las rayaduras. Se amasa toda esta mezcla chiclosa mínimo unas doscientas veces sobre una mesa. (Se talla como si estuviera lavando ropa). Poco a poco se verá que la textura de la masa se vuelve más flexible y cuando se pueda recoger de la mesa sin que se pegue, estará lista.

Se deja reposar unas dos horas en un lugar tibio y tapada para evitar se reseque la masa.

Luego se divide la masa en tres  o cuatro partes para ir formando las roscas, depende del tamaño que se elija, a mi me gustan pequeñas y salen cuatro con esta cantidad. Se elige una parte de la masa dividida en cuatro, (en este caso). Se espolvorea con harina la superficie de la mesa en donde se va a trabajar, tratando de formar un rectángulo con la masa, ayudándose con un rodillo de madera.

Se coloca adentro la cantidad de muñecos que se desea,  yo además la relleno con acitrón picado, higo en almibar y naranjitas de China en almíbar, un poco de cranberries y se va enrollando el rectángulo hacía arriba con el fin de formar un taco largo

Con un poco de agua se pega ambas puntas para unirla y se hace la rosca, se pone en una bandeja para meter al horno.

Derá cuidar que no queden las uniones del taco hacia arriba, la llave, le llaman los panaderos.

Masa de concha
Se amasa la mantequilla, el azúcar y el harina hasta que queden perfectamente mezcladas, con papel plástico se hacen pequeños rectángulos de ½ cm. de acho, como si fueran unas tortillas cuadradas para cubrir los sectores indicados de la rosca.

Esta pastita es la que todo mundo se pelea por comérsela a la hora de cortar la rosca

Adorno
Una vez formada la rosca se barniza con un poco de huevo batido, sin que se escurra en la bandeja. En la unión de ambas puntas, para que no se vea, se va a cubrir con pasta de concha. Entre cada masa de concha se colocan las rajas o tiras de fruta seca, intercaladas. La rosca ya formada deberá doblar el volumen, en un lugar tibio sin que se tropiece la masa, porque si no, se poncha y pierde el leudado. Una vez elevada la rosca, se mete al horno a una temperatura de 180° centígrados, hasta que la rosca esté dorada.


Estas naranjitas tenía mucho que no las veía en el mercado, aquí en Cuernavaca las encontré, (el mercado de Cuernavaca, esto merece un post aparte) éstas quedaron ideales para adornar y rellenar las roscas.

Las naranjas previamente las piqué y las dejé un día remojadas en agua, al día siguiente las herví con azucar, y así las utilicé para adornar las roscas.




Hoy en la noche partiré mi rosca, espero que ustedes también hagan la propia, con esta receta queda muy rica y húmeda por dentro.

viernes, diciembre 24, 2010

Ya estoy acá

Se enfría la mano, sí señor, cómo no. Uno va dejando pasar el tiempo y de repente se pierde el ritmo y hasta el compás. El día no alcanza para terminar todo lo que se tiene que hacer y no es suficiente trabajar doce horas diarias. La sonrisa a lo largo del día se transforma en una mueca de cansancio y lo que busco no tengo ni idea donde estará o dónde lo guardé y seguramente aparecerá cuando no lo esté buscando. Abrir cada caja de la mudanza a veces puede ser una calamidad por no tener dónde colocar eso que está adentro y otras veces se vuelve un alivio al encontrar aquello que se buscaba, es una sorpresa abrir cada caja,  a pesar que se clasificó todo lo que se empacó, porque uno no puede agregar en esa lista todo lo que contiene.

Y no, todavía no he encontrado mi cabeza,  ya tengo una cámara nueva pero no sé aun bien a bien como funciona. Sin embargo no quería dejar al menos de escribir y desearles una feliz Navidad. Hoy por primera vez en muchísimos años la pasaré con mi madre. Tenía más de 30 años que no vivía con ella, adaptarnos mutuamente a sido difícil, sin embargo disfruta todo lo que le doy de comer. El clima de la ciudad es espléndido, hay algunos atardeceres en los que se puede apreciar el sol como si estuviera en el Pacífico, se aprecia el sol redondo y bello perderse en el horizonte y por supuesto que no extraño a doña Perra y sus perritos, nada de olores feos, estoy encantada. Tengo buenos vecinos, ahora con gallos que cantan toda la noche, ay.

Ya vendrán tiempos en que pueda escribir con mayor regularidad, necesito descansar, han sido días muy intensos. Sean felices, regalen afecto, abracen y déjense abrazar por la dicha. Reciban mi aprecio y agradecimiento.


 

viernes, noviembre 19, 2010

La mudanza



Todo plazo se cumple, el I Ching fue echado por el hombre de esta casa y salió el exagráma 46: La subida, penetrar hacia lo alto. Así que no queda más que partir y ya. Emigrar, dejar esta ciudad en que nací, que disfruto y que padezco, ah, y que me precio de conocer palmo a palmo cada uno de sus recovecos populosos como pocas personas que viven aquí.

Este año así comenzó: con un proyecto de vida nuevo, y ahora que concluye pues ya nos toca, viene el cambio, mover las rodillas rígidas, conocer otros lugares, tirar los apegos, y tanta, tanta basura, ¡vaya que acumulo cosas! Y apenas empiezo, con lo que me molesta cambiar de lugar los muebles, en esta que es la mudanza de mi vida.

Es por esa razón que ando desaparecida, ausente, mi cabeza y mis manos están en otra cosa, así que por mucho mi comida es sencilla y simple. Diríamos que es la cocina de la sencillez, especial para la dieta baja en colesterol de mi madre y sin grandes novedades que considere dignas de ser compartidas. Por si fuera poco mi cámara se dañó y seguro que ya no tiene remedio. Así que me dedicaré cuando pueda a subir fotos antiguas, de algo que me encuentre en los archivos y tal vez sin dedicarle grandes temas a la comida. Sin embargo aquí estaré cuando pueda. No se olviden de uno que uno no se olvida de ustedes.

Y con la casualidad que en el nuevo lugar hay tirados unos troncos de árbol de cazahuate. Entre la espesura tropical de las cañadas, lomas y montes del estado de Morelos se distinguen perfectamente estos árboles de flores blancas que caen como enredaderas. Sólo florecen en otoño. Son sencillos y nobles, no requieren de mucha agua, ni tampoco de un suelo fértil. Por si fuera poco con brindar su sombra y sus hermosas flores, sucede que cuando se pudren los troncos dan un hongo comestible muy popular en esa zona.

Les llaman orejas de cazahuate. Si caminan en el Centro Histórico por la calle de Regina en esta época o van a la biblioteca Vasconcelos de Buenavista podrán verlos llenos de flores. Esos son los árboles que les cuento.

Esta es su flor.


Y estos son los troncos que generosamente me brindaron mi desayuno y mi comida.

La foto es del celular.

Hay infinidad de maneras de cocinarlos, tengo en mis manos los recetarios indígenas del estado de Morelos que editó CONACULTA y hay recetas para guisarlos en mole, en salsa de jitomate, en quesadillas, en croquetas, al vapor y hasta en tinga. Los hongos son de naturaleza tamásica, crecen de noche, podrán estar pequeños por la tarde y al día siguiente están grandes y robustos, dignos para ser recolectados, se siente tan bien cosecharlos, consumirlos frescos, y sobre todo me siento agradecida con la naturaleza que me provee de estas cosas que aparentemente de la nada surgen fecundos.









jueves, noviembre 04, 2010

Parotas o Huanacaxtles

 Lástima que llego tarde y no tengo la llave para abrir tu cuerpo



tanta majestuosidad comienza bien pequeña

domingo, octubre 31, 2010

En el mercado

En la celebración del día de muertos, se descubre en la pequeñez de la vida cotidiana la inmensidad de la vida



  
    



domingo, octubre 24, 2010

Amemos en la mesa y comamos en la alcoba



Hace algunos días descubrí este video y me confirmó varias reflexiones sobre el acto de comer ostras. La película en cuestión la encontré en el blog de mi querida Claudia Hernández, ella ha hecho una amplia recopilación de películas dedicadas a la comida, la llama: El cine a bocados, se las recomiendo. Este video tarda mucho en cargarse pero vale la pena que lo vean para lograr entender esta entrada.

Confieso que a mí me cautivó esta escena por razones muy personales,  desde hace tiempo tengo una obsesión literaria-gastrononómica-amorosa con las almejas. Aquí lo muestra de manera sugerente y sutil, el despertar erótico-culinario sobre el placer de ambos personajes. Y sí, me encantan las ostras, ostiones, almejas, mejillones, berberechos, callos de hacha, patas de mula, en fin, todos esos bivalvos que con su cobertura calcárea nos ofrecen un placer marino tan voluptuoso.


La mejor forma como me gusta comerlas es crudas, con limón y un toque de chile. Y también en sopa. La receta que acompaña esta entrada se las recomiendo muchísimo. Es de mis favoritas, es una sopa deliciosa, especial para esta temporada de otoño e invierno. Además si no es posible conseguir alguna ostra o almeja para guisarla se puede hacer con salmón, y el sabor que le imprime el vermouth la hace de verdad muy rica. Esta vez no hay fotos que inviten, inciten, seduzcan y los logre convencer para demostrar esto que digo. La verdad es que he estado enferma y no me siento en condiciones de cocinarla. Es de esos casos en que no puedo conjugar los escritos con la comida. Mi vida transcurre complicada y tensa, con muchos proyectos nuevos y pocas certezas. Con cambios de vida que veía lejanos y ahora que están aquí mi ánimo los recibe inerte. Así que aquí está  la receta y los ingredientes hablan por sí solos.

Crema de almeja o salmón
1 taza de crema
1 cucharada de mantequilla
2 cebollitas de cambray en rodajas delgadas, sólo la parte blanca
1/4 de taza de vermouth seco
3 tazas de caldo de pescado
2 papas peladas y en cubos
1/4 de cucharadita de sal
1 filete de salmón de 450 gr. o la mísma cantidad de almejas sin concha.
1/4 de cucharadita de pimienta

1. En una sartén colocar la crema y cocinar a fuego medio hasta reducir a 2/3 de taza, reservar.
2. En una olla calentar la mantequilla a fuego medio; agregar las cebollitas de cambray, el vermouth y el ajo y cocinar revolviendo, 10-15 minutos o hasta que las cebollitas estén blandas pero no doradas. Agregar el caldo de pescado, las papas y la sal; llevar a ebullición, reducir el calor y cocinar a fuego bajo, 10-15 minutos o hasta que las papas estén blandas.
3.Reducir el fuego muy bajo y añadir la crema reservada junto con el salmón o las almejas y la pimienta. Cocinar 8-10 minutos o hasta que el pescado esté cocido. Desmenuzar el salmón con una cuchara de madera y servir de inmediato.

domingo, octubre 17, 2010

Maguey y pulque

Afuera comienza a caer la noche, corre el viento frío, alcanzo a ver que vienen bajando por la pendiente del camino dos hombres por distintos senderos, cada uno jala un burro que lleva dos contenedores de plástico a sus costados, pero cada burro trasporta contenidos diferentes. Uno carga leche, el hombre fue a ordeñar a las vacas, producirá queso, requesón, mantequilla y será bien recibido por todo mundo. El otro hombre regresó de haber ido a recolectar el aguamiel de sus magueyes, se puede decir metafóricamente que él también fue a “ordeñar el maguey”. Los vasos comunicantes que existen entre estos hombres son curiosos, cada uno lleva un alimento líquido, cada uno lo destinará para procesarlo, pero cada producto que trasportan tiene un tratamiento diferente.


Una vaca no puede ser comparada con un maguey, el maguey es vegetal y la vaca animal, sin embargo me tomo el permiso para seguir con esto. El maguey ha sido cortado de su cogollo central y produce una sabia abundante y dulce que se pondrá a fermentar para elaborar la más antigua de las bebidas mexicanas y a la vez tan olvidada: el pulque. Si la vaca cuenta con suerte tendrá un dueño que cuidará que no se la roben y la llevará al veterinario para desparasitarla y vacunar cuando sea necesario pues sabe muy bien el valor de su vaca, pero…¿alguién sabe el valor de un maguey? ¿cuánto tiempo tarda en crecer para producir pulque y para qué otras cosas sirve? Nadie como el pueblo otomí para saber la riqueza de lo que representa el maguey como sustento. La cultura del maguey es mucho más basta que la cultura del pulque.

El maguey es un agave, la palabra agave viene del griego y significa admirable, no en balde los antiguos mexicanos trataban a estas plantas como si fueran una deidad. Hay un total de 288 especies y el 74% de estas crecen en el país. Cómo no va a ser admirable un agave salmiana, si con sus hojas se puede hacer un techo y con el quiote o tronco que crece desde su centro al llegar a morir el maguey, éste sirve como viga para hacer la estructura de la casa y con ingenio hasta se hacen las sillas para sentarse.

En las hojas de la planta, como por mayo, sale el gusano blanco (una verdadera exquisitez y es un gran hallazgo encontrarlo, porque son super-escasos) y en octubre, lo que abunda es el gusano rojo: el Chinicuil que también son deliciosos.
Cuando empieza a crecer el tronco produce flores comestibles, los famosos gualumbos que en los festivales gastronómicos del Valle del Mezquital sus mujeres son unas expertas guisándolos de distintas maneras. También se puede consumir el tronco o quiote antes de que le salgan las flores y se hornea en un hoyo sobre piedras calientes, ese manjar no me ha tocado probarlo aun,  sólo he probado el mezcal horneado que se hace con las piñas del maguey o de los agáves del tequila;  son  como las cañas, fibrosas, pero tiene un gusto ahumado delicioso. El maguey también sirve como textil, ahí está su primo el henequén que provocó  toda una guerra de castas en Yucatán durante la colonia. Con las hojas tiernas del maguey se saca el ixtle, una fibra áspera pero con las manos siempre inquietas de las mujeres otomíes puede servir como látigos para el ganado hasta para hacer vestidos y ayates muy finos. Para cocer la barbacoa ya sea de cordero, de res o de pollo, las hojas verdes ya maduras sirven para envolver la carne y cocerla ahí, eso mejora el sabor. Los otomiés les llaman Ximbó.


Hago este largo preámbulo para comunicar que esta semana concluyó el Congreso Nacional del Pulque y del Maguey, se llevó a cabo en la ciudad de Pachuca, en Cd. Sahagún, y en la hacienda de San Jerónimo en Tepeapulco, Hidalgo. El principal objetivo era manifestar la importancia de fundar un museo dedicado al maguey y al pulque. Se presentaron conferencias, cine; mesas redondas muy divertidas entre productores del maguey, de pulque y dueños de pulquerías, ahí estuvo el “Pifas” de la “La hija de los Apaches”, estuvo Sixto Valencia, dibujante de Memín Pingüin, cuyo padre fue pulquero, la sui generis pulquería “Los Insurgentes”, y otros jóvenes empresarios del grupo Pulquimia que que tienen como objetivo que la gente de Guadalajara (lugar tequilero por tradición) se entusiasme por el consumo del neutle, nos llevaron pulque desde la Sierra del Tigre, Jalisco. También se escucho música, homenajes, lecturas, libros, publicaciones en torno a tema, venta y degustación de pulque así como en lata y en botella, demostraciones gastronómicas cuyo principal ingrediente era el pulque.


Y como estábamos en Pachuca no faltó la charla de los mineros, experimentados bebedores de pulque y sabios conocedores del manejo del albur, el cubilete y la rayuela, demostraciones lúdicas en donde la identidad del populacho se reafirma.

En la época colonial fue la bebida que más auge y dinero debaja. Ahí está el esplendor de las haciendas pulqueras en varios estados de la República.

Más allá del simple romanticismo bohemio de tomar pulque como bebida de resistencia ante la estandarización del consumo de otras bebidas alcohólicas y de añorar glorias pasadas, creo que merece la pena que la gente reconozca la riqueza del maguey y los esfuerzos que se están haciendo para alcanzar y definir normas internas de calidad respecto a lo que es la bebida del pulque. Es necesario buscar una norma oficial mexicana, de la cual, supongo, tendrán que salir distintas denominaciones de origen de acuerdo al tipo de agaváceas de cada región en donde se cultiva artesanalmente.

Mientras tanto protejan los magueyes, adopten uno, son hermosos, no graben en la penca del maguey el nombre de nadie, además que se ven horribles es una vía de entrada para diversas enfermedades y parásitos; un maguey tarda 15 años en producir pulque, y sobre todo no consuman carne cocida en el mixiote, ya que la gran mayoría de los mixiotes son robados por cazadores que asaltan los campos de productores del maguey dejándolos inservibles.


mis magueyes en maceta

miércoles, septiembre 29, 2010

De carnestolendas


Uno. El lugar más cercano al infierno ha sido visitar un rastro, el famoso Rastro de Ferrería, ahora ya desmantelado. Era un lugar agresivo y doloroso a todos los sentidos. Con ese olor espeso a sangre, a muerte, que en las madrugadas cuando soplaba el aire hacía que se esparciera en un radio de varios kilómetros, colonias como la Lindavista, Patera, Nueva Santa María, Azcapotzalco, Reynosa, Clavería, Prohogar, Petrolera, eran víctimas de una peste asquerosa. En mis épocas ceceacheras tenía que pasar todos los días cerca del rastro, entraba a las 7 de la mañana en el C.C.H. de Azcapotzalco, y en más de una vez me dieron ganas de cantar la guácala en el camión, creo que a los demás pasajeros les ocurría lo mismo, porque me tocó verlos taparse con desesperación la nariz.
Muy en contra de mi voluntad acompañé al rastro a mi amiga Matta que vivía cerca del puente de Pantaco, el que decía que era su papá trabajaba en ese lugar y como el señor no se aparecía por su casa, tenía que irle a pedir dinero allá. Yo era una muchachita impresionable, y el encuentro en ese lugar fue brutal, salí de ahí prometiendo que me volvería vegetariana, era tan inhumano como destazaban a los animales en plena conciencia, sobre todo oir los chillidos de los marranos, ver aletear y jadear a los pollos cuando los metían en el agua hirviendo, la impotencia y el coraje al ver que desde que llegaban en camiones los hacían saltar sin ponerles una rampa, los marranos y vacas caían al bajar, fracturándose las patas. Creo que la impresión me duró un tiempo, pero después seguí con la misma dieta omnívora.
Y sí, me volví vegetariana, pero no convencida, ni fanática, lo hacía porque todos en casa lo eran, y la única loba desesperada entre felices corderitos era yo, me deprimía no comer carne y de cuando en cuando en la desesperación me daba mis gustos. Me hice una fregona en cocina vegetariana, finalmente, después de 17 años de ser vegetariano Gonzalo aceptó comer carnes blancas y yo acepté no comer pollo, nuestro paladar sigue dividido.

Flesh, meat
I love flesh
I love both

Me gusta la diferencia que se encuentra en el idioma inglés, con respecto a la palabra carne. En español mi carne es igual a la carne de una res o de un pato. Tú carne y mi carne, las dos son una,  son la misma.

Dos. Hace unos meses mi amigo Eduardo me convocó a entrar a un concurso de poemas gastronómicos dedicados al cerdo, como celebración de la Matanza, en Soria, España. Mínimo 120 versos alusivos al cerdo. Escribí como 20, pero la verdad, no los consideré en serio, sólo me divertí como loca, quería hablar de las suculencias que existen con esta carne tan desdeñada (parece que todos mis paisanos se han vuelto judíos o musulmanes de repente, todo mundo pone cara de intelectual estreñido y te dice que no come cerdo) y satanizada por abanderados light.

Tres. Una amiga Chef me presentó a su novio, un exitoso importador de carne, (no de flesh), y me presumía las bondades de sus productos, el discurso es el mismo de siempre, animales alimentados con los mejores pastos, los mejores cortes, incluso me recita como un rosario los restaurantes donde la distribuyen, pero de la manera como los matan ni hablar, eso no se sabe. Yo andaba en busca de carne de cordero y un contacto más cálido con alguien que de manera amable me sugiriera como cocinar esos cortes que parecen joyas carísimas empaquetadas en preciosos estuches. El tipo no alcanzó a seducirme con su carne (no su flesh) y mi amiga me recomendó que si quería cordero fuera a esas tiendas donde para comprar tienes que tener una credencial. No gracias, quiero cordero para dos personas y tal vez comerlo dos días, no para una docena de personas y tenerlo que comer una semana.
Luego, mi padre me habló y me pidió que le hiciera un favor, que a su vez me lo hizo a mí. Tiene un amigo que le cocina en su casa carnitas, mi papá quería que lo llevara a comprar la carne en los obradores del Mercado de la Bondojito. ¿Qué no conocen la Bondojo´s Place? Se han perdido de mucho, puede uno llegar fácilmente en coche, metro o camión, hay muchos obradores ahí cerca, pero según mi papá para conseguir cordero es mejor en el mercado. Sobre todo porque no son careros, los carniceros son atentos y saben su oficio, recomiendan qué y cómo. La carne está fresca, nada de congelados de Nueva Zelanda. Eso sí hay que llegar temprano porque se acaba.

Cuatro. La manera de matar a los animales sigue siendo cruel. Actualmente dicen que hay más rastros clandestinos que cantinas en el territorio mexicano. Se ha puesto de moda la comida orgánica y yo me pregunto: ¿Quién tiene acceso a ella? El objetivo primordial por lo cuál surgío se ha perdido, sólo un pequeño grupo de élite tiene acceso a ella y es muy alto el porcentaje de su costo con respecto a los cultivos normales.
Sin embargo, confieso mi historia: yo sigo comiendo carne, espero libre de clembuterol, pescados y mariscos que nadan en aguas contaminadas, verduras y frutas probablemente regadas con aguas negras y tal vez con cisticercosis, todos hacemos lo posible por no pensar en estas cosas, sin embargo están presentes ahí. Cada mes llegan a mi correo electrónico un montón de cartas con alertas sobre la manera de calentar la comida, sobre los endulzantes, sobre los empaques de unicel, aluminio, sobre las grasas, y  ¿todo para qué?,  ¿para vivir con temor?, ¿para vivir más años? Todo nos hace daño. Todos nos vamos a morir, comamos cerdo, tengamos microondas, compremos huevitos orgánicos, seamos vegetarianos, estemos esbeltos, gordos o seamos sintoístas, jainistas o nos guste Judas Priest.


post scríptum: esta entrada fue publicada hace más tres años en época de carnaval. Hoy la saco del fondo del cajón de archivos como un anexo sobre la entrada de ayer,  podemos seguir en la polémica y el tema que me interesa: nuestra comida

domingo, septiembre 19, 2010

Desfile de manzanas envueltas en gabardina oriental

Nunca tuve buenas notas en química, aunque me encantaba. Incluso tenía el interes de estudiarla como carrera, hasta que finalmente desistí por completo, la química no era para mí. Sin embargo se me hace tan atrayente cuando se trata de técnicas nuevas para cocinar u hornear panes.

Hace tiempo descubrí en el blog de Hilmar unos panecitos en forma de flor hechos con una técnica oriental para hacerlos más suaves y preservarlos por más tiempo. De hecho siempre ando buscando la mejor manera de almacenar el pan que hago y que se conserve fresco. La técnica especial que lleva este pan es el Tang zhong que también es conocida como water roux

¿En qué consiste? Es una pequeña mezcla de harina y agua que se coce a fuego por escasos minutos, podría decirse que queda como un engrudo. Luego al enfriarse se agrega a los ingredientes del pan; el resultado que le imprime al pan, como ya dije, es que los deja más suaves, la masa se vuelve más maleable y se conserven frescos por más tiempo. ¿Por qué razón química sucede esto? eso es lo que no sé explicar, tal vez el almidón de la masa pierde humedad y las moléculas atrapan mejor el agua, no sé, lo que sí es que recomiendo esta técnica.

La receta de Hilmar me gustó tanto que seguí experimentando. Primero hice tal cual su receta, unos panecitos en forma de flor rellenos con camote, pero luego la cambié a un gusto más mexicano, es decir más dulce y de relleno le puse una de mis frutas favoritas: membrillos.


Y el otro día, tenía muchas manzanas y las quería hacer al horno, pero no quería usar pasta hojaldrada, así que se me ocurrió hacerlos con esta masa, este fue el resultado.

Una masa excelente para forrarlas y duró 8 días en perfectas condiciones

Manzanas cubiertas
Ingredientes de la masa de tang zhong:
1/4 tz de harina
100 ml. de agua

En una olla se colocan los ingredientes, se mezclan y a fuego bajo se cocina hasta lograr una pasta suave y tersa, sin que se hagan grumos. La cantidad es tan pequeña que estará lista enseguida. Se retira del fuego y se espera a que se enfrie. Se le coloca encima una cubierta de film de plástico para que no se haga costra al momento de enfriar.  

Masa de manzanas 
310 gr. de harina de trigo
100 gr. de azúcar
3 gr de sal (yo usé mantequilla salada y no le puse sal)
1 cucharadita de levadura seca
2 yemas de huevo
80 gr. de leche
100 gr. de tang zhong a temperatura ambiente
50 gr. de mantequilla
2 cucharaditas de canela molida

La levadura, la leche y se revuelven en un recipiente, se deja unos 10 minutos hasta que se disueva la levadura y después se agrega la harina, azúcar, sal, canela,  yemas y la masa de tang zhong a que se intregren perfectamente todos los ingredientes. Se amasa a mano unas 50 veces, luego se le agrega la mantequilla poco a poco. Se sigue amasando unos 150 veces más o hasta que quede una pasta maleable, tersa y no se pegue a la mesa. Se deja que repose y doble su volumen en un recipiente hondo, tapada y lejos de corriente de aire, yo la dejé una hora. Después de ese tiempo dividí la masa en 12 porciones, se bolea y las aplasté  en una superficie ligeramente enharinada con el rodillo haciendo pequeñas tortillas, para luego ponerle encima las manzanas.

Decoración y relleno
12 rajitas breves de canela
12 manzanas pequeñitas peladas y descorazonadas
2 cucharadas de canela molida
3 cucharadas de azúcar
80 gr. de nuez picada
50 gr. de cranberries o pasitas
lo siento, mis fotos están oscuras, lo sé, además de haberlas tomado en la noche, algo le moví a la cámara y no la he logrado dejarla igual

El azúcar y la canela se colocan en un plato extendido y se revuelven bien. Las manzanas ya peladas y descorazonadas se revuelcan sobre esa mezcla y se colocan encima de una porción de masa ya extendida con el rodillo. Por el orificio de la manzana se le pone una cucharadita de nuez picada y una cucharadita de cranberries. Se cierra bien, yo le quité el exceso de masa con pequeños cortes en forma de cruz y luego pegué las orillas con un poco de agua. Al último se clava una rama muy delgada de canela para simular la forma de un tallo. Si se prefiere se pueden hacer la forma de algunas hojitas. Luego se deja que repose la masa unos 45 minutos en un lugar tibio. Se lleva al horno a 150°

Natilla de leche
1/2 litro de leche
30 gr. de maicena
100 gr. de azúcar
2 huevos
1 cucharadita de vainilla
1 raja de canela

Pongo la leche a calentar con la raja de canela. La apago y la dejo a que suelte el sabor de la canela. Cuando la leche enfría le agrego todos los demás ingredientes, revuelvo bien y la pongo al fuego sin dejar de mover hasta que se hace un atole espeso. Con esta natilla ya fría se sirven las manzanas.