"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

jueves, julio 09, 2009

La memoria emocional de un taquero

Éste es mi taquero de confianza en la Central de Abastos, y ¿qué creen?, tiene muy buena memoria pues con toda la cantidad de clientes que ve todos los días, se acuerda perfectamente del día y la hora cuando le reclamé por darme unos tacos de chorizo quemado. La situación fue tan incómoda ahora que regresé a la Central que...pasú...tuve una sensación ominosa que tienen los hombres cuando las esposas o las novias le reclaman cosas que sucedieron hace ya mucho tiempo. Quién dijera que este buen hombre, que cumple su trabajo en silencio y con mucha concentración, que pareciera que ni mira a los clientes resultó ser más memorioso que Funes.

Yo llegué como siempre: pidiendo mis tacos de bistec y chorizo, luego mi agua de guayaba, piña, alfalfa, limón y pingüica, cuando lo primero que hace es reclamar:


—¿Seguro que los va a querer, porque luego se queja que no le gustaron?


—¿Yooooo?


—Sí, usted y luego me reportó con el cajero, fue hace como tres meses, venía vestida con unos pantalones rojos, una blusa roja también y unos aretotes de plástico.


—Ah, entonces no fui yo, yo nunca he tenido pantalones rojos ni aretes de plástico. Pero ahora que lo menciona ya me acordé que sí, usted me dió unos tacos con chorizo bien pero bien quemado. Eso le quitó todo el romanticismo que tenía con mi taco, y sí, también se lo dije al cajero cuando pagué, porque ni me lo comí.


—A usted y a muchos les gustaría que me corrieran, pero eso no lo van a ver nunca. Otros ya quisieran tener mi puesto, además, yo no tuve la culpa ese día, el chorizo salió así.


— Ay hombre, usted me resultó más sentido que un jarro mal cocido, yo no quiero que lo corran. Fíjese, si regreso es porque me gustan los tacos que usted hace, me gustan las tortillas y los felicito porque quitaron esa máquina que sacaba las tortillas tiesas, estoy viendo que regresaron a hacerlas a mano otra vez.


—Eso fue porque yo se lo pedí al dueño, (al decir esto, levantaba con orgullo su pecho golpeándolo con el trinche con que voltea la carne) muchos clientes como usted se quejaban de las tortillas.


Ya para entonces mis tripas también me reclamaban y chillaban de hambre, yo nada más lo miraba picar la carne sobre la plancha, poner la tortilla y colocar los tacos en el plato para entregarlos a los demás clientes. Para que luego éstos, acompañaban sus tacos con alubias, salsas de distintos chiles, nopales, guacamole, papas, pápalo, pepino, rábanos. ¡Ay ya señor, qué no ve que me voy a desmayar!, ¿qué más quiere que le diga?





Me la hizo cardiaca el condendano taquero, se divertía viéndome que hasta sudaba cada que entregaba un taco y no iba dirigido para mí, se hacía el digno, el muy ofendido. Si hubiera sido en otro lugar por menos que eso me doy la media vuelta y ahí lo dejo con todo su rencor a flor de piel. Lo que hace uno por comerse un buen taco, es que una de las salsa que hacen ahí es mi delirio. Está hecha con chile puya y no sé como la hacen pero a mí no me queda igual.

Finalmente me atendió, seguro pensó que le iba a llenar de baba todo el puesto. Me sirvió mis tacos y de verdad que estuvieron deliciosos. Esperaba que le diera mi opinión de las tortillas y de la carne, quería oir la aprobación determinante, hasta que finalmente terminamos él y yo muy cuates.
De todos modos no me arrepiento. Si nos quedamos callados hasta en estas tonterías nada va a mejorar. Ya sea un restaurante de lujo o una taquería, uno como comensal tiene el derecho de manifestar nuestro descontento por algo que no está en su punto.

jueves, julio 02, 2009

¿A quién le estás dejando tu saber?


Se acabó la deliciosa nieve de limón del mercado de la colonia Industrial.

Se murió don Gil.

Todos los días por las mañanas lo veía vender su nieve artesanal. Llevaba más de 40 años en ese mercado. Desde que yo era una niña este señor ya vendía chicharrones de harina y nieve de limón. Todas las mañanas se sentaba frente a sus recipientes a exprimir los limones y a girar girar girar para transformar esa agua azucarada. Nunca he probado otra nieve que supiera igual de buena.

Cuando yo vivía en esa colonia me consideraba afortunada, había los mejores tacos de carnitas, los mejores sopes y las mejores nieves de limón. La vida se conforma de cosas simples. Vivimos cómodos, felices y ni nos damos cuenta. Hasta que nos falta alguien. Ese alguien que no tiene sustituto porque con él se muere la receta, la técnica, el trato. Así está mi afinador de pianos, por ejemplo, si el fallece ¿a quién le heredará tantos años de conocimiento? A nadie. Eso pasó con don Gil, murió y ni la nieta ni el nieto pueden repetir ese sabor tan propio. Qué lástima.

Estas fotos se las tomé hace ya tiempo, quería hacer un post sobre su nieve, sobre su labor de años y años, siempre haciendo lo mismo. Y nunca lo escribí. Ahora sólo sirve para recordarlo.



jueves, junio 25, 2009

El impulsor del mundo

Va este poema-canción para mi hermana L.
para que se llene de recuerdos
con cariño
EL CAFÉ

Tengo tu mismo color
y tu misma procedencia.
somos aroma y esencia
y amargo es nuestro sabor.
Tú viajaste a Nueva York
con visa en Bab-el-Mandeb,
yo mi Trópico crucé
de Abisinia a las Antillas.
Soy como ustedes semillas
Son un grano de café.

En los tiempos coloniales
tú me viste en la espesura
con mi liana a la cintura
y mis abóreos timbales.
Compañero de mis males,
yo mismo te trasplanté.
Surgiste y yo progresé:
en los mejores hoteles
te dijeron ¡qué bien hueles!
y yo asentí “¡uí, mesié!”.

Tú: de porcelana fina,
cigarro puro y cognac.
Yo de smoking, yo de frac,
yo recibiendo propina.
Tú a la Bolsa, yo a la ruina;
tú subiste, yo bajé...
En los muelles te encontré,
vi que te echaban al mar
y ni lo pude evitar
ni a las aguas me arrojé.

Y conocimos al peón
con su “café carretero”,
y hablando con el obrero
recorrimos la nación.

Se habló de revolución
entre sorbos de café:
cogí el machete... dudé,
¡Tú me infundiste valor
y a sangre y fuego y sudor
mi libertad conquisté...!

Después vimos al poeta:
lejano, meditabundo,
queriendo arreglar el mundo
con una sola cuarteta.

Yo, convertido en peseta,
hasta sus plantas rodé:
¡Qué ojos los que iluminé,
que trilogía formamos
los pobres que limosneamos
el poeta y su café...!

Tengo tu mismo color
y tu misma procedencia,
somos aroma y esencia
y amargo es nuestro sabor...

¡Vamos hermanos, valor,
el café nos pide fe;
y Changó y Ochún y Agué
piden un grito que vibre
por nuestra América libre,
libre como su café!

Nicomedes Santa Cruz

aquí lo pueden oir en la voz de su autor

Hay pasiones incontenibles que nos impulsan a hacer viajes alrededor del mundo para rastrear los orígenes y transformaciones de un producto. En este caso el café es el causante de este periplo.

¿Dónde nació el café? ¿Cómo llegó a Europa? ¿Cómo se han dado las transformaciones de un café turco o de un capuchino? ¿Por qué estuvo prohibido su consumo? Estas preguntas son respondidas a través de las anécdotas que nos cuenta Stewart Lee Allen, autoproclamado: antropólogo social del café en su libro: La taza del Diablo.

Stewart hace un observación muy interesante sobre el uso del café en la humanidad, el dice que cuando el café le pertenecía sólo a los árabes, su civilización floreció más que ninguna otra. Después el imperio otomano se apoderó del café y se convirtieron en la nación más poderosa y tolerante del planeta. En Europa llegó primero a Inglaterra y contribuyó a la expansión del imperio y su dominio sobre el mundo. Al calor de los sorbos de café fue orquestada la Revolución francesa. Es decir que el café ha sido una bebida alteradora de la conciencia que impulsó a hacer cambios drásticos en la humanidad. Desplazó el consumo de thé en los países orientales y en la Europa de la Edad Media transformó los desayunos que se hacían con la embriagante sopa de cerveza con pan.

Menciona algo todavía más atrevido, yo sólo lo transcribo tal cual: “…tanto el café como la humanidad aparecieron en la misma zona de África oriental. ¿Qué tal si algunos de esos hombres-mono probaron las bayas rojas?...¿Podría este grupo de comedores de bayas ser el eslabón perdido, y la memoria de la brillante pero amarga degustación de la fruta el arquetipo de la historia en el jardín del Edén?

Lejos de cualquier discusión a favor o en contra del primer Homo-Coffea, el café es un motivador que altera notablemente el comportamiento. ¿Cuántas personas conocemos que no pueden articular palabra al despertar y sólo lo hacen después de la primera taza de café?

El libro está ahí, búsquenlo, léanlo, estén o no estén de acuerdo con él.

Y escuchen el poema de Nicomedes Santa Cruz.

La taza del diablo
Stewart Lee Allen
Edit. Océano

sábado, junio 20, 2009

¿A quién te gustaría chupar este verano?

Una compañía de helados británica lanzó una encuesta a varias mujeres para saber a qué personaje famoso le gustaría tener este verano para refrescarse y chuparlo en un helado. El ganador fue el actor que da vida al personaje de James Bond 007, Daniel Craig. Pero no se emocionen, nada más tienen el torso y los helados Del Monte Superfruit Smoothies no se venden por acá. La nota aquí.

Recientemente hablaba con un amigo sobre que parte del cuerpo de un hombre me parece más apetitosa, ¡zaz! contestarle así de plano no es válido pues desde luego que hay muchas partes, yo no puedo separar todo el conjunto. Pero pondero sobre todo aquellas partes que se apartan de los lugares comunes, más bien creo que son rincones, cuencos y apoyos que me sirvan de despegue para la ensoñación y el placer.

Ya sé que nadie me está preguntando, pero si a mí me hace una encuesta la compañía ésa de helados o cualquier otra que se le ocurra inventos cachondos, daría sin dudar mi voto por el hombre más sensual que he visto: Joaquín Cortés. Es que verlo bailar con ese frenesí por todo el escenario con un aire de ser todopoderoso como que se antoja un montón para una chupármelo en paleta y más.

viernes, junio 19, 2009

Se me va la energía

Tengo dolores en dónde ya no hay más que huecos y ningún pájaro celeste ha llegado para anidarse ahí. Ellos saben que la belleza natural ha sido escanciada, cortada de tajo con algún bisturí.


Tengo angustia en dónde se lee el presente mostrando un futuro que ya no es lo que era.

Soy la abeja sobre la flor, que ya sin alas no concluyó su labor. La posibilidad de ser diferente se ha cumplido, ahora no soy más que una hormiga gorda y glotona de polen, con veneno suficiente para lastimar.

Mis ideas no se restauran, ni se refrescan con lo nuevo, mis ideas se calcinan por dentro y después…y después salen estas incomprensibles palabras que no encuentran la manera de asir una historia. Me quemo por dentro como se han quemado tantas de mis palabras escritas en papel.


viernes, junio 12, 2009

Un regalo verde para ti

Reposando en el campo, mi flor es discreta


Mis ojos se abren a la luz

Nuestras vainas están listas


Despojadas de cáscaras esperamos compañia

Maíz, queso, chile, acompañan mi cuerpo
Nos arropan con hojas de milpa


Manos expertas envuelven


Con elegancia se busca cerrar el estuche


Somos un tamal con moño de corbata


El regalo mejor envuelto

Tanta dicha en una pequeña olla cocinada a fuego lento

miércoles, junio 10, 2009

Si no fueron, de esto y más se perdieron

Me gusta la gente que es versátil, que asume distintas apariencias y personalidades. Claro, sin llegar a la bipolaridad y esquizofrenia. En lo que cabe a mí, creo que soy de “personalidad múltiple”, asumo distintas apariencias y actitudes, una opuesta de la otra. Por desgracia, -o fortuna, si se trata de no ser aburrida- puedo ser un ejemplo en versión femenina del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Supongo o quiero suponer que ustedes también reconocen estas variables en su comportamiento. A veces aparento ser distinta de lo que siempre he sido, cambiar la indumentaria, la apariencia y hasta la actitud.

Me asumo distinta y disímil pero en el fondo sigo siendo la misma, acá en mi interior nada cambia, todo es apariencia. Tal vez encubierta por artificios y mucha socarronería. Es por este hecho que me identifico tanto con el pan.

Sí, ya salí otra vez relacionando mi vida con la comida, pero es así como se configura esta bitácora que de repente leen.

Esta multiplicidad de apariencias se puede lograr con la masa de ciertos panes. Hacer pan me establece en un estado de plenitud, me fascina llenarme las manos de harina, amasar y disfrutar lo dócil y noble que puede ser la confección de distintos panes variando sus formas, texturas y sabores. Una misma masa, una misma esencia, distintas apariencias.

Quise aprovechar en la presentación de mi libro y ofrecer ahí algo del recetario. Así que aunque estamos en junio comimos la receta de enero: Rosca de Reyes pero con diversas variantes.

Fue así que hice: nevados escurridos de mermelada de chabacano, panecitos de requesón de cabra y miel, pequeñas roscas de reyes, bolitas rellenas de acitrón y xoconoxtles, conchas de vainilla y …ya no me acuerdo qué más, hice 225 panes y todo se acabó, y más con la recomendación de que se podían llevar a su casa.





El pan es versátil, noble, es por eso que en las panaderías una masa de bizcocho sirve para hacer un montón de variedades de pan de dulce, todas con sus nombres pícaros y juguetones. Vean nada más cuantos refranes hay alrededor del pan, todos distintos y adecuados para cada ocasión.

“¿A quién le dan pan que llore?”
“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”
“Por qué con tamal me pagas teniendo biscochería”
“El pan y el cariño no han de ser recalentados”
“Con pan y vino se anda el camino”
“Es el pan de cada día”
“Las penas con pan son menos”
“Como pan caliente”
“No está el horno para bollos”
“En el modo de partir el pan, se conoce al que es tragón”
“Menea la cola el can no es por ti, sino por el pan”
“El pan comido, la compañía desecha”
“El vino que salte, el queso que llore y el pan que cante”
“Con familia hambrienta, tener tahona es mala cuenta”
“Aprendiz de panadero, hace los panes tuertos”
“A quien cuece y amasa, no le quites la hogaza”
“La esperanza no es pan, pero alimenta”
“A falta de faisán, buenos son rábanos y pan”
“Al pan pan y al vino vino”
“A pan de quince días, hambre de tres semanas”
“A pan duro, diente agudo”
“El muerto al hoyo y el vivo al bollo”
“No sólo de pan vive el hombre”
“El que hambre tiene en pan piensa”
“Los domingos, poco pan y mucho vino”
“A buen hambre no hay mal pan”
“Contigo pan y cebolla”
“Sin pan, todos los manjares saben mal”
“El vino por el color, el pan por el olor y todo por el sabor”
“Pan que sobre, carne que baste y vino que falte”
“Con su pan se lo coma”

martes, junio 02, 2009

Una invitación

Los espero en la presentación de mi libro Al Calor del Sabor, será un honor tenerlos por allá.

Presentan:

José Antonio Matesanz

Eduardo Parra Ramírez

y la autora

Modera:

Enrique Escalona del Moral


miércoles, mayo 27, 2009

Cocinera atrevida, arte y vida

La leí primero cuando colaboraba en el periódico Reforma en 1994, luego me enteré que tenía un programa en Radio Educación, me encantó que por fin alguien se ocupaba de hablar de la comida de manera inteligente y sumamente divertida. No me perdía un programa de ella, platicaba tan sabroso. Hablaba de libros, de la gastronomía de cada país y de su música. En un aniversario del programa invitó a su público a los jardines de la estación de radio, me presenté y fue así que me puse en contacto con ella y nos hicimos amigas. Juntas a lo largo de todos estos años hemos compartido un montón de aventuras gastronómicas y hasta de cine.

Lourdes Hernández Fuentes, mejor conocida como La cocinera atrevida, ese era el nombre de su programa en el radio y de su diario público que escribió en diversos periódicos a lo largo de 10 años. Lourdes es una experta guisandera, gourmet, crítica gastrónoma, embajadora cultural de la comida mexicana en Brasil, traductora y hasta empresaria lanzando su propia línea de corsetería para la cocina.




Hablar de Lourdes es hablar de generosidad con los amigos, de pasión por la música, de sabores orientales, de novelas policíacas, de la Familia Burrón y el Libro Semanal, de telenovelas brasileñas, de noches interminables con amigos jugando dominó, de fútbol, de arte, y por supuesto de Felipe -ella está casada con Felipe Ehrenberg, artista plástico mexicano y neólogo-. Juntos son una excelente pareja que se enriquecen como el tamarindo y el chile, el atole y el piloncillo, o el aguacate y el cilantro, unidos son pura vida.

Desde hace 9 años Lourdes vive en Sao Paulo, Brasil y desde ahí tiene un pequeño restaurante (paladar) que abre para curiosos y conocedores de la comida mexicana. Diseña sus menús y hace las invitaciones vía correo electrónico, de esa manera ha hecho suyo el dicho aquél de A la mesa y a la cama sólo una vez se llama.

Pero no vayan a creer que es un correo con un menú común y corriente y ya, no señores. Los correos que envía mi amiga de verdad se esmera en ellos como en su comida, son amenos y seductores a los sentidos. En estos narra las aventuras que corrieron los ingredientes auténticamente mexicanos para llegar a esa parte del mundo; además de dar explicaciones sobre el origen de cada uno de ellos. Es por eso que hay lista de espera para encontrar mesa, muchos quieren llenarse de asombros y deleitarse con una genuina comida mexicana.
Lourdes y Felipe, sin ser nombrados por ninguna campaña turística a favor de México, ellos solos llevan en los genes el gusto y el orgullo de representar a México en Brasil.


Reproduzco aquí esta carta del blog de Felipe Ehrenberg:

Tomado de http://ehrenberg.ojoavizor.arts-history.mx/entrada.php?id=266

A casa dos Cariris de mi Cocinera Atrevida (¿artevida?)
Para recibir al 2009 limpié y reordené mi pequeño estudio. Por el momento, no necesito más espacio pues mis grandes instalaciones las hago in situ y con hartos colaboradores. Lo malo es que el WiFi no alcanza del tercer piso donde esta su base al primer piso, donde guardo mis (cada vez menos) archivos físicos. Entonces trabajo frente a la compu en el piso de enmedio, donde mi Lourdes y yo celebramos nuestro legendario paladar, archi réquete reconocido por tout le monde como A Casa dos Carirís.

Algunos capitalinos mexicanos recordarán el paladar que animaba ella en la colonia Portales, La Cúpula. Pues he ahí que hace 3 años abrimos otro en São Paulo, donde propios y uno que otro extraño pueden degustar 4 o 5 veces al mes de lo más granado de la gastronomía mexicana: el delicioso mole de queso con chile serrano y chile de árbol; el veracruzanísimo mole de Cavisnaba, que lleva un finísimo camarón seco de Escuinapa, epazote y chiles cascabel y pasilla; del Golfo de México también el badejo al achiote (que en Brasil se consume bajo el nombre de urucum), envuelto en hoja de plátano y con camarones frescos; los chilaquiles picantes en tomate verde con chile guajillo; el texmolli de carne con chochoyotes de Coxcatlán, Puebla, que lleva hierba santa (o acuyo) y chile ancho... ¡hmmmmmmm! (Este menú por cierto, fue un “pague de acuerdo a cómo le gustó”. Confieso que nos fue superbien.)

Lourdes NUNCA repite un menú. Cada vez que abre ofrece nuevas sorpresas. No sólo eso, mi cocinera atrevida graba todo un I-Pod de música mexicana que a veces mezcla –como debe ser– con selecciones antillanas y de la América latina (en español, ‘latina’ se escribe con minúsculas, le pese a quien le pese).

¡Bueno pues! ¡Ni en México se pueden degustar estos platillos en un sólo lugar! Y los paulistanos ciertamente han venido refinando su paladar con el tiempo (aquí es donde aprenden a comer el tan aborrecido cilantro). La casa de los Carrirís aparece en revistas, en la TV, en noticieros y programas de radio, en blogs (gugléese buscando A casa dos Carirís o Lourdes Hernandez Fuentes, para darse una idea).

Sucede que atiendo mis negocios en el mismo piso que convertimos en paladar, donde también está la cocina. Soy testigo del trabajo que invierte Lourdes para preparar cada degustación. Cada 10-15 minutos me levanto y le lavo todos los trastos que va desocupando... En este momento ella salió corriendo para comprar epazote fresquecito, que aquí llaman mastruz, en el mercado municipal. Al ratito vuelve y entonces, mientras tecleo, la cocinera atrevida pasará horas y horas cocinando y al mismo tiempo seleccionando la música que acompañará a los comensales mientras prueban oleadas y más oleadas (ariles y más ariles del corazón) de nuestros entrañables y desconcertantes sabores. Y no hay quien salga insatisfecho. Es más, no sabría decir con precisión cuantos brasileros decidieron ir de visita a México, que vuelven con buenos negocios con México en cartera. Es aquí, en la Casa de los Carirís (así se llama nuestra calle... los carirís son uno de los pueblos originales del noreste) donde comen para matar saudades mientras regresan a atender sus asuntos.

Fue Lourdes quien me convenció de incluir a la gastronomía en mi proyecto cultural como agregado. Fue Cecilia Soto quien nos apoyo sin recato alguno. Fue entonces que me di cuenta que la gastronomía es, en realidad, una de las más importantes artes escénicas que existen en la actualidad: se interpretan recetas, llega el público que paga como si fuera en taquilla (¿taco? ¿taquilla? caray...) y sale aplaudiendo. Por lo menos así salen de aquí, que es prácticamente el único sitio en todo este país continente donde se puede comer comida verdaderamente mexicana. Porque no les sucede lo mismo en los restaurantes tex-mex que proliferan en las grandes ciudades de Brasil, restaurantes que se anuncian en inglés como “authentic mexican food” (¿lo creerán?).

¿Cuándo se le ocurrirá a la CámaraNacional de Restaurantes y Alimentos Condimentados (
www.canirac.org.mx) emular a Tailandia para proteger nuestra culinaria de los embistes y embustes del tex-mex? Aquel país de sabrosuras instituyó hace varios años el Thai Food Quality Certification, que reciben sólo a aquellos restaurantes en el mundo que cumplen con los estándares de calidad exigidos para autentificar los platillos que sirven. Un TFQC se consigue a través de embajadas y consulados tailandeses luego de pasar por una cuidadosa inspección. Bien podría la Canirac ponerse las pilas y convencer a la Secretaría de Relaciones Exteriores a apoyar una acción similar. Se podría otorgar una preciosa Tortilla de Oro y colocar el logo tras cada platillo genuino en el menú...

Por mientras, Lourdes no necesita certificado alguno para encantar y transformar a nuestros comensales... que en brasilero se llaman fregueses, palabra que proviene de feligreses. ¿Acaso no hay lógica en esto?

viernes, mayo 22, 2009

Porky Pig es inocente

En el libro de Paco Ignacio Taibo Breviario de la Fabada, reproduce una parte del poema de José Emilio Pacheco: Preguntas sobre los cerdos e imprecaciones de los mismos: “Nadie llora al morir más lastimero, interminablemente repitiendo: y pensar que para esto me cebaron. Qué marranos, qué cerdos, qué cochinos”

¡Qué cochinos los humanos que acusamos al cerdo de tantas cosas horribles!, los agarramos de puerquitos de todos nuestros errores: que si el cerebro estúpido de un expresidente se debe a una cisticercosis, que si la gripe porcina, que si el virus A/H1N1. ¡Nada!, la culpa la tiene la humanidad, por no limpiar los chiqueros y por no ir a votar. Por la avaricia en la cría masiva de animales, el hacinamiento y los métodos de matanza más salvajes que pueda haber.

No hay animal más noble y a la vez más martirizado que los cerdos. Todo su cuerpo y sus secreciones son utilizadas y explotadas por nosotros, seres aprovechados y hambrientos de carne y grasa. Glotones de tacos de maciza, de buche, de cachete, de trompa, de nana, de chiquita, de cuerito, de tripa, de pastor. Humanos carnívoros, ávidos de cecinas enchiladas, de chistorra, salchichas, chicharrón, chamorro, chorizo, longaniza, jamones, tocino. ¿Que tú no consumes carne de cerdo porque te da asquito? Pero eso sí, ahí va el presumido gentleman vegetariano caminando por la ciudad con mocasines, billetera y cinturón de piel de cerdo porque le gusta la comodidad, se encuentra con una joven modelo espiritifláutica que desayuna su gelatina light.


En cambio yo, que sigo perteneciendo a la tribu y acudo al rito alrededor del fuego, siempre soy convocada a cualquier lugar para promover, reivindicar y escribir bondades sobre la carne de cerdo. ¡Qué viva el festejo!, aquí no ha pasado nada, todo fue un susto y un descalabro que aun continúa sangrando en el sector porcícola, pero mira que hospitalidad, pero mira que de cazos con manteca hirviendo perfeccionando el sabor de la carne, pero mira las tortillas todas hechas al momento, acompañadas con las salsas de diferentes chiles, pero mira que nos vamos a reponer, pero mira que alegría es ver comer a la gente. Ah, y sí vieras que ricos saben los besos después de un atascón de carnitas, se alargan de manera inevitable, se pegan los labios en un beso dilatado, basto, prolijo, como el cerdo.
Los animales invisibles
Antes, a nadie le habría resultado fácil olvidar que las carnes de cerdo y de vaca eran el resultado de una intrincada asociación simbiótica entre los animales y los seres humanos. Eras improbable que uno olvidara que habían muerto cerdos y vacas para que la gente pudiera comer, porque los veía paciendo en los prados vecinos y visitaba con frecuencia los corrales y mataderos donde entregaban sus vidas al servicio de la comida diaria de uno (…) Con el paso del tiempo, pocos de los que comían carne podían decir que habían visto a la criatura viva cuya carne estaban masticando; y menos aún podían decir que habían matado personalmente al animal. En el mundo de los alimentos envasados, era fácil no acordarse de que comer era un acto moral, indisolublemente ligado a la muerte (…) La carne era un paquete pulcramente envuelto que uno compraba en el mercado. La naturaleza no tenía mucho que ver con ella.

William Cronon, Nature´s Metropolis; Chicago and the Great West, 1991

jueves, mayo 14, 2009

Mejore su vida sexual


1. Me encanta mentir.

Descubro fascinante ver como grito y grito pidiendo auxilio y la gente viene corriendo a mí.

Mi madre decía: No digas mentiras chamaca, porque después ya nadie te va a creer y cuando realmente te pase algo no vas a recibir ayuda. Mi padre en cambio mentía de manera más profesional (no en balde fue médico), le gustaba contarme cuentos. Como sabía que era una embustera me contaba aquel cuento aleccionador del niño campesino que tenía sus puerquitos en el cerro comiendo maíz. Ese niño se divertía de lo lindo gritando que venía el lobo a comerse sus puercos, llegaban los vecinos de las casas cercanas para ayudarlo y se daban cuenta que los habían engañado; los puercos estaban a salvo y no había ningún lobo por ahí. El final del cuento todos lo sabemos es del dominio público y no tiene caso que lo repita aquí.

Aunque parezca mentira continúo gritando y siguen viniendo. Soy una tramposa, los asusto mucho, deposito el germen del pánico en sus oídos. El instinto de sobrevivencia es más poderoso que un poco de buena memoria. Es por eso que la respuesta social siempre se da primero con una sobre reacción, aunque no sean fértiles las semillas, todos queremos creer en algo, aunque sean tragedias prefabricadas.

2. Me gustan las historias narradas en primera persona. Es por eso que siento fascinación por los diarios o por las novelas narradas de ese modo. No me interesa escribir una historia de alguien que narra las entrañas de otra persona, de un país, dame datos de ti, toma datos de mí, no importa que sean sólo puercas mentiras.

3. Han llegado a mis manos unos libros de recetas de cocina, pero mejor sería llamarlos tratados de desinformación. Dejan sueltos varios ingredientes que mencionan, ¿en qué momento se utilizan?, ¿en qué momento se incorporan? y lo que es peor es que es el ingrediente principal. En otros casos el procedimiento está mal explicado y no quiero pensar en el resultado final. Es raro encontrarlos, sí, pero llega a pasar. Cuántas personas terminan todas frustradas y tristes frente a su intento de pastel diciendo: Pero sí seguí la receta al pie de la letra, hice las indicaciones y todo se volvió un chasco. No es lo mismo mentir a ser uno el engañado, depositar la confianza en una receta y encontrar una verdad a medias.

Aunque no sé, a veces hay que leer entre líneas y buscar más allá de lo que llega a ser una instrucción a seguir.

post scríptum: Creo que voy a descansar indefinidamente en esta bitácora. Es parte de los saldos que provocó esos gritos de alarma. Sean felices.





domingo, mayo 10, 2009

Los bebes aceitosos

Hay un ingrediente prehistórico, un ingrediente tan viejo como la humanidad misma. Los árboles que lo producen llevan más tiempo en el planeta que cualquier otra planta alimenticia.

Las nueces, avellanas, piñones y castañas, los llamados “frutos secos”, son tan prácticos que no necesitan cocinarse para poderlos comer, lo que si tienen es que son un fastidio pelarlos. De todos estos frutos mis favoritos son los piñones, pero son tan caros que después de comprarlos hay que correr a guardarlos en una caja de valores. ¿Por qué son tan caros? No sé si porque tardan varios años en reproducir el fruto o por toda la complejidad que representa pelarlos.

Últimamente he acostumbrado a comprarlos con cáscara para desarrollar mi paciencia, es como una meditación en movimiento. Y ahí estoy, dale que dale con la piedra del molcajete, equilibrando el impacto: ni demasiado fuerte que desbarate el fruto, ni tan ligero que no lo melle, así acomodo el golpe hasta que los rompo. Aunque fácilmente me gana la desesperación y el cansancio, luego los termino tirando sobre alguna maceta. Cuando menos lo espero tengo decenas de pequeños brotes de pino. Tres de estos brotes sobreviven en mi azotea deseosos de ser trasplantados. Por eso es mejor comprarlos limpios, me gustan los piñones rositas, los mexicanos. Hay otros piñones de color blanco, europeos o gringos con mayor cantidad de aceite y el sabor es menos resinoso.

Me he dado cuenta que son pequeñas matrices que albergan unos bebecitos aceitosos bien delicados. Son cavidades herméticas que protegen adecuadamente todo el cuerpo de la semilla. Así abiertos, asomados desde su cuna de madera no puedo evitar que me gane la ternura con ellos.

martes, mayo 05, 2009

Salud

Recibí un correo en el cual había una encuesta para saber que tan arraigado y conocedor puede ser uno de esta ciudad de México. El correo tenía por título: ¿Qué tan chilango eres?

Había preguntas como: ¿te has subido a las trajineras?, ¿conociste el Cine Lindavista (hoy templo de Juan Diego)?, ¿te has subido a la montaña rusa?, ¿has participado en algún mitin político o peregrinación?, ¿conoces el Túnel de la Ciencia?, ¿has asistido alguna función de Lucha Libre?, ¿conoces por lo menos un hotel, motel en las zonas sur, norte, centro de la capital?, ¿has ido a alguna tocada en la calle?, ¿conoces tres taquerías que abren de madrugada?

Hay más preguntas en este sondeo para reconocer y calificarse como un verdadero chilango. Pero faltó una que yo acabo de realizar el día de hoy: SUBIRSE A LAS CAMPANAS DE CATEDRAL.

Esos son los santos que cuidan la ciudad, el remate de la torre también
tiene forma de campana

Hay 35 campanas en uso

Las torres se construyeron entre 1787 y 1791. Estas vigas son de una sola pieza y miden más de 13 metros.

Esta campana le dicen la castigada porque mató a un campanero inexperto. Le quitaron el badajo y la silenciaron más de 50 años.

Hace varios años, en un festival del Centro Historico de la Ciudad de México acudí a un concierto de campanas, nunca me imaginé subir y disfrutar asomada desde ese punto. La visita cuesta la asequible cantidad de 15 pesos y hoy fue el mejor día para subir: poca gente y un sol abrazador.

la foto no es mía, es de internet
Y sí, está haciendo mucho calor por eso había que hacerse un buen coctel:
hielo
peras peladas
vodka
jugo de limón
1 ramita de romero fresco
1 pizca de romero seco
azúcar
Se licúan los ingredientes se sirve con una rebanada de pera o limón en copas de martinis, con una pizca de romero seco. Conste que desde ahora quiero que me regalen copas especiales para martinis porque no tengo.
Y ya por favor, brindemos porque esta ciudad recupere su ritmo.
S A L U D

viernes, mayo 01, 2009

A encerrarse y a comer

(..) Ladrillo esta en la cárcel,
el barrio lo extraña,
sus dulces serenatas ya no siguen más.

(…)De vuelta la viejita,
los chicos preguntan:"Ladrillo cuando sale?",
solo Dios sabrá.

Yo no sé ustedes pero hoy que salí en la tarde de mi arraigo domiciliario para irme al Sanborns a comprar el periódico que no respeta a sus empleados y hace que trabajen hasta el día primero de mayo, me di cuenta que la gente está más relajada y harta de usar tapabocas. A menos que los hayan hecho de tela con la trama más cerrada ningún tapabocas funciona más de 7 días.

Los niños y los jóvenes estaban afuera de sus casas ventilando su boca cansada de estar embozada, se les veía harto aburridos. Uno de mis longevos vecinos de 90 años que vive en este callejón me dijo “Estos mequetrefes están jugando con nosotros, mira como estoy temblando, ja”
¿A quiénes se referiría? ¿Al sepulturero que da conferencias de prensa en las noches y no sabe contar? Lo que sí es seguro que mi vecino está re-lucido. Que por cierto todas las mañanas él se iba al Sanborns a tomar su café y yo me iba al gimnasio, por eso mañana va a venir a desayunar y yo voy a darle unas clases de Tae-bo. Quién sabe quién aguante más, si yo tomando café y sufriendo sus consecuencias o él pateando y brincando.

También hoy se vinieron a refugiar aquí otros vecinos y les di de comer porque venían llegando de Francia, cansados y no tenían dónde comer. Tenía 1 arrachera y la hice rendir para que alcanzara a 5 personas, un caldo de alverjones con hoja de aguacate, unos jitomates con pesto y aceitunas, ensalada, xoconoxtles en almíbar y hartas, hartas cervezas. No me envidien, porque sin gimnasio, arraigada y comiendo voy a subir de peso. A ver si no me pongo muy loca mañana con el café.