"Porque es nuestro existir, porque es nuestro vivir, porque él camina, porque él se mueve, porque él se alegra, porque él ríe, porque él vive: el Alimento"



Códice Florentino, lib,VI, cap.XVII

jueves, enero 31, 2013

Cumpliendo el compromiso tamalero

 

Niños, levanten la mano ¿quién quiere tamales?

IMG_0422

–Yoooo

IMG_0423

¡Yo!

IMG_0425

¡Nosotros también!

IMG_0427

¡No nos dejen colgados, queremos nuestros tamales del día de la Candelaria!

Pero los queremos rellenos de flores

–Sí, de flores de colorín

IMG_0371

 

Y con un molito que no piqueee

Ahí está niños, sus tamales de flores de colorín

IMG_0433

 

Flores para consumir, flores que son fibra para ofrecer a nuestro intestino, flores para los vivos y los muertos. In xochitl, in cuicatl, que quiere decir: flor y canto.  Era lo que nuestros antepasados, los antiguos mexicanos entendían como un instante y una eternidad, llegar ahí donde se trasciende la efímera existencia humana. Correspondiendo al sonido musical y la belleza, la fragancia y por supuesto,-ellos también lo sabían-, al alimento que la flor por sí sola puede ser.

El colorín es un árbol perteneciente a la familia de las leguminosas ( Erythrina americana) que se le conoce de muchos nombres en el país: gasparitos, pichojos, poró, pemuche, patol, espaditas, zompantles (hilera de cabezas). Esta es la temporada de colorines y de tamales.

Tenía la inquietud de hacer estos tamales, son típicos de la región morelense de Tepoztlán. Hace un año publiqué las tortas de colorín y ahora voy con estos delicados tamalitos, fragantes y tiernos.

¿Qué necesito?

5 tazas de flores de colorín limpias

5 chiles pasillas

2 dientes de ajo asados

1/2 cebolla pequeña

2 cucharadas de aceite

1 kilo de masa de maíz nixtamalizada

200 gr. de manteca de puerco

1 cucharada de polvo de hornear

sal al gusto

¿Cómo lo hago?

Lo primero que necesito es limpiar los colorines. Se desprende la parte que viene unida al tallo, sólo un pequeño corte, porque eso también lo utilizaremos. nada más se desechan los estambres para evitar que amargue. Los colorines pequeñitos, esos los pongo completos.

IMG_0375

Ya limpios se ponen a hervir con 2 tazas de agua por 3 minutos. Se cuelan, se desecha el agua y se reservan.

El chile se hierve con 2 tazas de agua por 15 minutos. Luego se desvena,  y se muelen en la licuadora con el ajo, la cebolla y una taza de agua. En una cacerola se agrega el aceite y sobre este se cuela la pasta de chile y sal al gusto. Se deja sazonar y si queda muy espeso se le agrega otro poco de agua. Ya que está cocida se agregan los colorines escurridos. Se cocinan en la salsa unos 7 minutos, evitando que se resequen demasiado. Con esto se rellenan los tamales.

Las hojas de maíz se ponen a remojar.

La masa se bate con un poco de agua, manteca, sal y polvos de hornear. Batir hasta conseguir una consistencia uniforme y una pasta suave.

En cada hoja de maíz, previamente remojada y escurrida, se coloca una cantidad suficiente de masa y una cucharada del mole con los colorines. Después se envuelven y se doblan. Yo los amarré con una tira de la misma hoja de maíz y luego se ponen a cocer en una vaporera por espacio de una hora.

IMG_0438

El que para tamal nace

vive ajeno de congojas

le dan manteca fiada

y del cielo le caen las hojas

IMG_0440

 

IMG_0444

Ahora sí tamalito

habrá que medirte el agua

 

miércoles, enero 09, 2013

Yo voy a seguir comiendo

Siempre que comienza un año, entre abrazos y buenos deseos, brindis, despedidas de una era maya y el inicio de un nuevo baktún; resulta que me embarga además un terrible remordimiento: comí demasiado. Me encuentro entre los participantes que cumplieron sin dificultad el famoso maratón Guadalupe-Reyes. ¿Ustedes se encuentran en las mismas?
Pero no hablaré de propósitos, ni hablemos de dietas que seguramente no cumpliremos. Sólo nos queda aceptarnos y conocernos. En mi caso conozco mi gula, mi pasión por cocinar y por descubrir sabores nuevos. Sé perfectamente que no me voy a dedicar a sólo comer ensaladas, evitar grasas y excesos de azúcar. Tampoco dejaré de hacer panes, pasteles y por supuesto al salir de paseo no me voy a contener consumir los antojitos locales o los platillos típicos. No señor, nada de eso. Cocinaré, comeré, hornearé panes y postres. Cuando haya la oportunidad de pasear y comerme esas sabrosas Tlayudas con Tasajo de Oaxaca, claro que lo haré. Lo que sí ya no sé qué hacer con mi papada y mis cachetes. Ya no tengo la voluntad de hacer una rutina semanal que de verdad cumpla cabalmente. Algo me impide ser la mujer salvaje y vigorosa que antes era. Se va mermando la energía.
Al menos lo compenso un poco con la comida austera que preparo diariamente para Gonzalo, pero siempre se cuela por ahí algo más que saca de la rutina, me hace engordar y ayuda un poco a publicar algo en este blog.
saboreartentusiasma.blogspot.com
Hace muchos años, cuando era niña, en la casa de mi madre ella preparaba este platillo. Lo hacía pocas veces, sólo cuando conseguía un queso de bola holandés. En ese entonces se compraba solamente en la fayuca; es decir con gente que traía cosas importadas, sin pagar impuestos. No era como ahora que los quesos y las mantequillas danesas las venden en cualquier supermercado. Estos productos entraban por la zona libre de aduana de Chetumal, Quintana Roo; supongo que por eso se hizo un platillo que se consume en el sureste del país. Mi madre como buena campechana lo sabía hacer.
He visto muchas formas de presentarlo y sobre todo de ahuecarlo. Hay quien lo parte a la mitad o le hace un hoyo enorme. En casa mi madre tenía el cuidado de hacerle un pequeño corte en la parte superior, un cuadrito y luego guardaba esa tapa. No le quitaba ni el celofán ni la cera roja que lo cubre. Una vez abierto todos los hermanos íbamos ahuecándolo y sacábamos el queso con una cuchara. Así duraba varios días y el queso iba haciendo más seco y duro. Dejábamos únicamente el cascarón del queso. Luego había que echarle porras a mi mamá para que nos lo hiciera relleno, pues a ella no le gustaba cocinar. Nos lo servía con arroz blanco, yo recuerdo que era un platillo delicioso, con el queso derritiéndose sobre la carne. He visto que lo sirven con caldos o en sopa, a mi me gusta seco, con una pequeña salsa de jitomate si así se prefiere al momento de servir.
Así que en diciembre conseguí un queso de bola tamaño mini, eso me gustó mucho porque no era demasiada la cantidad de queso que me obligaba a mi sola a consumirlo. Lo rellené y disfrutamos mucho mi hija y yo. Aprendió a cocinar este platillo yucateco-campechano-quintanarroense que nos preparaba mi mamá.
Queso de Bola relleno
IMG_0286
¿Qué necesito?
1 queso de bola, Edam (en mi caso conseguí uno mini 850 gr.)
800 gr. de jitomate
1 poro
2 ajos picados
2 cucharadas de aceite
500 gr. De carne de res y cerdo molida, con una sola pasada.
1 taza de almendra picada y pelada
1/2 taza de uva pasa
1 taza de aceituna picada
¼ taza de alcaparras
Hierbas de olor
Una tela de manta de cielo para envolver el queso
Para la salsa:
800 gr. de jitomate asado y pelado sin semillas
3 ajos asados
1 chile serrano asado
Tomillo al gusto
Pimienta al gusto
Sal al gusto
¿Cómo lo hago?
Compre el queso, le hace un pequeño corte en la parte de arriba a modo de sacar una pequeña tapa. Guárdela y no la pierda como me pasó a mí. Dedíquese a irlo ahuecando a lo largo de varios días, consumiéndolo en lo que usted guste. No le quite la cera ni tampoco el papel de celofán en que viene envuelto. Tenga cuidado de no romper el queso en el fondo. Debe quedar un pequeño cascarón pero con un ligero espesor de queso alrededor.
Pique el poro en rodajas, déjelo sofreír con el aceite, el ajo. Incorpore el jitomate picado y sazone. Una vez cocido el jitomate agregue los demás ingredientes y la carne molida. Yo no le pongo sal porque la aceituna y las alcaparras le aportan la necesaria. Deje secar completamente, que no quede rastro de humedad en la carne (si le parece que le falta sal, rectifique en este momento) y deje enfriar.
Quite el papel y la cera que cubre el queso, si está demasiada pegada la cera habrá que rasparla con un cuchillo y agua caliente hasta que se retire totalmente.
IMG_0288   IMG_0289IMG_0293
Rellene el cascarón de queso de bola y cúbralo con una tela de manta de cielo,(yo la rocié con antiadherente para evitar que se pegue al queso) amarre y póngalo a baño María en el horno 180° por 1 hora.
Ponga en la licuadora los jitomates asados, el chile, tomillo, pimienta y el ajo. Cocínelos en una olla hasta que se obtenga una salsa espesa y rica para acompañarla sobre el queso relleno en cada porción individual.
Saque del horno el queso, retire la tela que lo cubre, corte con cuidado de no quemarse. La forma íntegra del queso depende mucho de qué tanto tiempo haya sido ahuecado y luego relleno. A veces si está muy tierno se derrite con mayor facilidad. 
saboreartentusiasma.blogspot.com

martes, diciembre 25, 2012

Delicioso y sencillo

Últimamente cocino de lo más sencillo y austero, no hago nada espectacular. Si esperan que esta entrada venga acompañada de una receta extravagante y lujosa para lucirse en las fiestas de fin de año, mejor pasen de leer lo que viene. Esta ha sido una de las principales causas por las que he tenido desatendido este lugar y he publicado a cuenta gotas. La comida que preparo se aleja de la sorpresa y descansa en la sencillez (a pocos les interesa visitar un blog con cosas así).

Y es así que se acabó el año, se acabó un ciclo y comienza otro. Pero no quiero dejar de agradecer el cariño y su compañía que siempre llena de entusiasmo e impulsa a seguir a pesar de los problemas personales, las fallas de mi computadora o la escasa imaginación para acompañar mis textos. Deseo con el alma que todo esto cambie.

Esta receta va muy bien para un almuerzo familiar. A mí me recuerda los viajes cuando visitábamos a la familia de Gonzalo y siempre había esa fruta omnipresente en la comida veracruzana y del sureste de México: PLÁTANO MACHO. Musa paradisiaca, utilizada por Linneo. Que el nombre viene de una tradición cristiano-islámica según la cual el plátano era la fruta prohibida del paraíso.

No conozco a nadie que no le guste el plátano macho. Este platillo me encanta porque es perfecto para acompañar los huevos fritos, una carne asada, unos chilaquiles, un café negro, o simplemente solos. Es delicioso y sencillo; virtudes que se agradecen. Es muy parecido a esta otra receta que publiqué hace ya tiempo, en este caso es más sano porque no va frito.

¿Qué necesito?

1 kilo de plátano macho maduro ( puede ser un poco verde, pero como me gusta más dulce lo prefiero maduro)

2 tazas de frijoles refritos

4 cucharadas de mantequilla

Queso fresco rallado

¿Cómo lo hago?

Los plátanos se cuecen con agua hasta que estén suaves, se escurren, se pelan, se machacan y se les agrega la mantequilla. Se forma una pasta suave con ellos y con la mitad ella se cubre una bandeja de horno o el fondo de un refractario engrasado.

 IMG_0107

Después se coloca la capa de frijoles y otra del queso rallado. Se cubre con la otra mitad de la pasta de plátano y se mete al horno a 180° C por media hora. Se puede poner cubrir sólo una pequeña capa o cubrir completamente. Les muestro las dos versiones.

   IMG_0110          IMG_0112

Podrán ver que una parte le puse queso y la otra no tiene por cuestiones de dietas austeras para Gonzalo

IMG_0115

IMG_0157

Felices fiestas. Sean felices.

sábado, diciembre 01, 2012

Seducir, fornicar, comer, morir


Primero. No hay enemigo pequeño y menos una mantis religiosa. Es desafiante y combatiente. Ella me mira molesta e irritada, no le he hecho nada aun y ya está a la defensiva, gira su cabeza y me busca. Es interesante su postura erguida parada en dos patas, parecida a la de un humano. Aquí podría yo hacer alguna proyección antropomórfica y decir que es una guerrera preparándose para una lucha cuerpo a dedos, con sólo el arma de sus púas que están dispuestas a cortar mi desnuda piel. Para evitar que lo haga prefiero azuzarla con una hoja. Podría decir que casi oigo el lenguaje pendenciero que me lanza, de alguna forma acuno dentro de mí pecho la mala vibra que irradia el animal. No debería hacer esto, sin embargo su ímpetu para la pelea me parece tan atrayente.

Segundo. Supongo que por esa seducción también engancha a su pareja. ¿Sabrá el macho que esa voluptuosidad sexual se equipara con su lujurioso apetito? ¿Sabrá el porqué del canibalismo de su compañera? ¿Sabrá el decapitado que de esa forma se prolonga un mejor y más largo espasmo durante el coito? Es así como la mantis además de agresiva y glotona es una sabia concupiscente. Nada mejor para nutrirla que su propia especie. Tal vez debería el macho haberla hecho comer algo antes de sus nupcias o quizá ese es el precio para pagar semejante placer.

Comienza el mito matriarcal y un ciclo de vida en orden extraño: sexo, comida, muerte, reproducción. De tal modo se demuestra que los animales se parecen tanto al hombre que es imposible distinguirlos de este. El deseo y los temores de ambos entrelazados por el seno nutriente y devorador de la madre.

Lo cierto es que me acordé de la leyenda de la Coyolxauhqui. Sería interesante subir a la mantis en una pirámide del Templo Mayor y desde ahí mirarla decapitar a su pareja. Aunque ella no tendrá la intensión de arrojar escalinatas debajo de la gran pirámide a su víctima desmembrada, ella sabe que es mejor aprovechar cada partícula de su enemigo, pata por pata, antena por antena, es que los insectos se aprovechan completitos.

Tercero. ¿Cuándo se ha puesto usted lector a desollar un taco de chapulines de Oaxaca? Extirpar primero el corazón del enemigo ofrecerlo en sacrificio para luego devorarlo. No, ¿verdad? Es mejor comerlos completos, nada más no sean avorazados como lo fui yo el otro día cuando inocentemente iba a degustar por primera vez unos jumiles comprados en el mercado de Cuautla. Llegando a casa de mi amigo Luis calenté una tortilla, le puse salsa y así vivos me los comí. En el pecado iba la penitencia, el sabor de los jumiles nunca es para comerse de a montón como los chapulines, los escamoles o los shagues, no no no, estos animales sólo sirven de aliño. Su sabor es poderosísimo. Parecía que le había dado una mordida a un taco de wasabi (esa pasta verde que te acercan con el sushi). Los jumiles tienen un fuerte sabor como a clavo de olor. Los consejos y las maneras de comerlo me llegaron después. No Carmen, que atrevida eres, solamente se usan cuatro o cinco en un taco, de preferencia acompañados con guacamole o con cecina de Yecapixtla. O de otra manera pueden ser usados como condimento para una salsa molcajeteada. Pero es que ni siquiera se me ocurrió comer primero uno, uno solo para saber que me estaba metiendo a la boca. Ah, quedé escarmentada para no volverlos a comer en muchos años.

Todo esto rollo de insectos tiene un simbolismo. Por lo pronto me enteré que hay un libro sobre la manera de perder peso antes, durante y después de tener sexo. La mantis seguro que ya lo leyó.




Una disculpa: esta entrada la publiqué en 2009, sigo en reparaciones, regreso pronto

miércoles, noviembre 21, 2012

Pasar en limpio

1. Tengo tiempo que no sueño, parece que me han secuestrado ese mecanismo que se acciona para que al levantarse de la cama o el trascurso del día, pueda recordar lo que soñé. No, no hay más. Parece que se esfuman, se borran los recuerdos o de plano como me dijo un enigmático chamán: "estoy bloqueada". Así que tengo que ver de que manera recupero el recuerdo de mis sueños. Según él, al recordar nuestros sueños andamos más ligeros por la vida y nuestra creatividad se manifiesta: "La invención viene de la imaginación y la imaginación es un laberinto en el que lo difícil no es la salida, sino la entrada". Entonces ¿recordar los sueños es una puerta?

2. Parece que cada vez se alarga más el tiempo para que haya publicaciones, ustedes, mis asiduos lectores lo habrán notado. Pero ahora tengo un pretexto: se dañó mi computadora desde hace varias semanas. Espero pronto estar de vuelta y ver de que manera volvemos a las andadas en este camino de sabores.

3. Hoy comienza un nuevo ciclo en mi vida, después de muchos cambios, caminos sinuosos y demás vericuetos, hoy se establece pasarse en limpio y comenzar a trabajar de manera distinta.
Que así sea.


viernes, octubre 26, 2012

Negros recuerdos

Los mejores placeres en un viaje para mí son el deleite de la comida, conocer nuevos platillos, hacer descubrimientos con sabores extraños, nuevas formas de combinar ingredientes. (¿Qué quieren?, soy glotona y esa es mi pasión). Para luego llegar a mi casa y atesorar esos sabores en el recuerdo. Se quedan las fotos de los ingredientes, del platillo y del lugar, claro, aunque a veces conserve más fotos de comida que fotos de paisajes.

IMG_0018

La primera vez que fui a Uruapan, hace como 12 años, descubrí algo que me sorprendió: su atole negro. En seguida su sabor se fue a almacenar al cajoncito de recuerdos preferidos de los viajes. ¿Ustedes no tienen el suyo? Recuerdo perfectamente que lo vendían en un puesto ambulante enfrente del parque principal. Era en la tarde, hacía frío. Allá acostumbran a tomar atole y tamales en la tarde, no como en el D.F. que cuando más se vende es por las mañanas. Había atole de muchos sabores en grandes ollas cubiertas de servilletas bordadas que servían para guardar el calor. Pedí un atole de tamarindo y apenas estaba disfrutando su sabor cuando vi servir un atole tan espeso y negro como si fuera aceite de coche quemado. Para cualquier persona ese aspecto podría resultar desagradable o repulsivo. Pero para mí que soy una adoradora de alimentos de color negro resultaba tan atrayente. En seguida pedí uno, aunque todavía no me había acabado el otro. Recuerdo que tenía un ligero sabor como a chocolate y un toque muy sutil de anís. Me dijeron que ese color lo adquiría por ser hecho con cáscara de cacao. Pasó el tiempo y volví otra vez a Michocán, esa vez a Pátzcuaro y desde ahí me trasladé hasta Uruapan, solamente para probar un atole negro y regresarme. Hasta ahí la historia.

Este año volví a Uruapan, con la noticia que todos los vendedores ambulantes los habían retirado y metido en el mercado de antojitos. Los fui a buscar y encontré montones de puestos con venta de tamales y atoles, probé varios pero ninguno me pareció tan bueno como aquél que tomé en la primera y segunda visita. Muchos de esos vendedores tenían años de vender en ese mercado, así que no era ahí donde tenía que buscar. Entonces averiguando en dónde se había ido la persona que lo vendía en el parque llegué a otro mercado y por fin encontré esas ollas con servilletas bordadas que mantenían caliente los entrañables atoles y tamales.

 

IMG_0027 IMG_0034

IMG_0039 IMG_0035

IMG_0037 IMG_0038

Allí estaba la señora Doña Mari y su familia vendiendo el verdadero atole negro que tanto me gustaba. Tomé atole hasta emborracharme de color negro, al día siguiente fue lo mismo. Era tanto el gusto que tenía al tomarlo que la señora muy amablemente me dijo dónde comprar la cáscara de cacao y cómo hacerlo.

Pero tuvo que pasar mucho tiempo para que me animara a reproducirlo en casa. Lo primero que tenía que hacer era tostar hasta dejar hecho carbón esa cáscara de cacao. La señora me hizo énfasis que lo debía de cocinar al aire libre pues si lo hacía en mi cocina se iba a ahumar toda. Y como ya tengo experiencia en olores que se quedan aferrados en mi cocina por varias semanas preferí esperar. Esperar que bajara el calor y tener más confianza con doña Gloria para que me permitiera ir a su cocina de leña, donde hace sus tortillas y tostar ahí el kilo de cáscara de cacao que había comprado. La experiencia fue muy agradable, además de estar compartiendo la charla con su familia, los olores que sacaba la cáscara al tostarse eran deliciosos.

IMG_0410 IMG_0411

Atole Negro

¿Cómo lo hago?

En una cocina al aire libre se pone a tostar la cáscara de cacao, casi casi hasta que quede carbón.

Ya en frío se muele en metate o en la licuadora hasta dejarlo hecho polvo

Se toma 3/4 de taza de ese polvo y se licúa con 200 gr de masa de maíz.

Se agrega 1 1/2 litros de agua o más si no se desea espeso

semillas de anis y una raja de canela. Se endulza con un poco de piloncillo.

Se mueve constantemente hasta que se cueza el atole.

Se sirve y a disfrutar del sabor único de este atole.

Lo negro no se refiere a cosas malas, lo negro es atractivo, único y recuerden que la mayoría de los platillos negros son los que venden más caros. El color negro tiene un sentido ritual, y para esta época de Día de Muertos este atole negro estará en mi altar para agasajar a mis difuntos.

IMG_0442

martes, octubre 09, 2012

Me acerco al sabor, pero no a ti

No me aburren las certezas, es más, celebro reconocerlas que están aquí como cada año. Es así que me alegro con el color amarillo del que se llenan los campos. Cempasúchil, flores de sorgo, la flor del amaranto, pericón, miles de florecitas silvestres y girasoles. En esta época la caída de la tarde se tiñe de melancolía, es que la luz del sol alumbra distinto y el aire es más fresco en este lugar del mundo.
IMG_0311
Además es época de recoger la cosecha amarilla aquí en la casa. ¿Cómo no estás para que las disfrutes? Los carambolos dieron frutos por vez primera, son tantos que además de regalarlos aprendí que puedo compartirlos con las mariposas inmaculadamente blancas que abundan en esta época. Las invito a que vengan aquí a saborear con sus patas los gajos de esta fruta. Son las almas de los guerreros; es la época de las ánimas, andan por ahí como fantasmas volando de flor en flor, de carambolo en carambolo. Mi árbol de las naranjitas de china o kumquats se llenó de frutos, tantos que hasta se va de lado y hubo que buscarle apoyo con un palo para enderezarlo. Los maracuyás ahora sí son amarillos, como yo quería. Las exquisitas flores de mastuerzo listas para ir a la ensalda.
IMG_0314 
IMG_0317IMG_0318
Instalada en esa añoranza otoñal me brota una inquietud que me impulsa a reproducir platillos de lugares que me quedan lejos y que me gustan tanto. El deseo es tan grande, sólo me queda el consuelo que si no puedo ir físicamente, al menos en el sabor estoy trasportada hasta allá. ¿Qué es toda esta gastronomía sino el deseo de acercarse a los recuerdos de los lugares que amamos?
Fue por eso que al ver brotar de la tierra tan bonitas flores de calabaza quise hacer aunque sea una pequeña cantidad de mole amarillito y acompañarlas con un poco de queso para recordar las:
Empanadas de amarillito con flores de calabaza y quesillo de la ciudad de Oaxaca
¿Qué necesito?
3 jitomates
1 tomate verde
4 piezas de Chile amarillo de Oaxaca (se habrán desvenado)
2 pimientas negras
2 Clavos de olor
½ cucharadita de orégano
Una hoja santa o acuyo
Una bolita pequeña de masa de maíz nixtamalizado (60 gr.aprox.)
Caldo de pollo o verduras
Queso Oaxaca
Tortillas de maíz
Hojas de Epazote
Flores de calabaza frescas
¿ Cómo lo hago?
Los jitomates y los tomates se cuecen y luego se muelen con los chiles que estarán asados y remojados. Se agrega también las especias y la hoja santa. Todo esto se sofrie en una olla con una cucharada de manteca de puerco, se deja sazonar. Luego se agrega un poco de caldo de pollo. Cuando está esto calienta se agrega la bolita de masa previamente desleída y colada en caldo o agua fría para darle espesor a la salsa. Se deja espesar al gusto.
Como no tengo las tortillas enormes con que se arropan este mole en conjunción con las flores y el queso, tuve que conformarme con tortillas normales que hace Doña Gloria con un maíz que ella misma siembra. Así que sólo faltó el tamaño familiar de las otras tortillas oaxaqueñas.
Las tortillas se calientan y se agrega el queso, el epazote, muchas flores crudas, el mole amarillo, se doblan y se voltean de lado a lado, cuidando de no quemar la tortilla.
IMG_0247 IMG_0246
El sabor de este molito es muy especiado, con un delicioso aroma especial para esta época.
IMG_0249
Pero por desgracia las certezas que domino se restringen solamente a las estaciones del año. Porque yo espero tus llamadas y llegan muy escasas, yo espero encontrar tu voz en el teléfono, una carta en el mail y no apareces. Yo quisiera saber cómo te está yendo, que nuevas cosas te despiertan el asombro, en qué idioma sueñas, qué es lo que te alegra, hacia dónde diriges tu mirada. Como quisiera acercarte reproduciendo un platillo, así como me acerco a los lugares que amo al cocinar.

miércoles, septiembre 12, 2012

Receta de huevos luchadores para comenzar la mañana y enfrentar la pelea de todos los días


IMG_0074
Mis mañanas son apresuradas. No es fácil detenerme con calma a desayunar y hacer el rito que me gusta tanto y que he aprendido con el paso del tiempo: disfrutar el líquido caliente que tomo y ordenar mis ideas para empezar el día. De lunes a viernes comienzo la mañana corriendo, los desayunos son rápidos y sosos. Por fortuna, existen días en que todo se puede dar de manera más amable, tener un poco de atención, reposo y paciencia para desayunar bien.
El desayuno más fácil para realizar es hacerse un par de huevos. La verdad hasta hace poco tiempo desayuno huevos, y es que antes no los conseguía frescos. Descubrí que esa era la razón por las que no me gustaba su sabor; porque eran huevos almacenados por semanas en tiendas. Hasta que me vine a vivir aquí y mi vecino me vende el huevo muy fresco pues tiene muchas gallinas.
Hará unas tres semanas que compré una gallina. La ví en una fonda y me pareció muy bonita. La quería más que nada para que comiera la cantidad de bichos rastreros que pululan por el jardín. Ha sido de gran ayuda, es muy trabajadora, hace su labor y por si fuera poco me regala un huevo diario. Unos días después de haberla comprado vino la crisis dizque por la gripe aviar y el costo de huevo se disparó por las nubes. Seguramente la señora que me la vendió se arrepintió después por dármela tan barata y porque su gallina es muy generosa.
http://www.youtube.com/watch?v=DWB06GXiPiQ&feature=plcp
IMG_0494
Esta es mi gallina, es chistosa, es muy tierna conmigo, muy mansa y super hambrienta. Y sí, ahora que tengo huevos frescos, comparto esta receta para prepararlos envueltos en hoja santa. La receta es la favorita de un amigo que tiene una profesión muy dura. Él me dice que come tres huevos de éstos antes de entrenar. Sí, porque mi amigo se dedica a la Lucha Libre.
También incluyo otro desayuno con casi los mismos ingredientes pero lo que cambia en la presentación. Es un chile en vinagre relleno y envuelto en hoja santa.
La hoja santa es una planta aromática, muy usada en las regiones de Oaxaca, Tabasco y el sur de Veracruz. Es el ingrediente indispensable en varios moles oaxaqueños y además va mucho con tamales. La hoja santa o también llamada: momo, hierba santa, cordoncillo. Esta hoja tiene el poder de restaurar las fuerzas perdidas de las noches por calores agobiantes, malos tragos, búsquedas fallidas de trabajo, discusiones infernales, pésimos tacos, insípidos poetas, amigos mentirosos y para aliviar las porrazos de la Lucha libre. Dicen que unas hojas de esta planta, arrimadas en cocimiento por las mañanas, hace hablar antes a los bebes y los inducen a avisar para ir al baño. El chocolate con agua aromatizado con hierba santa, si se les da de tomar a los ancianos, un estremecimiento recorrerá su cuerpo llenándolos de exquisito placer y sacaran de quién sabe dónde un montón de anécdotas y recuerdos olvidados, para que después su andar sea más ligero y ágil. Habrá que probarlo y comprobar los resultados. Jaja, no me crean tanto, recuerden que me gusta escribir e inventar historias. Eso lo sabe mi amigo el luchador y por eso dice que le gusta desayunar al menos 1 vez al mes esta receta.
Hace tiempo aquí  les mostraba mi cosecha en maceta de la hoja santa, para que vean que la pueden reproducir en la ciudad. Esta misma planta me la traje hasta acá y miren como está, crece con singular alegría en estas tierras.
IMG_0047
Comparen el tamaño de la hoja, y mi mano es bastante grande
IMG_0061

Huevos envueltos en hoja santa

IMG_0073

(2 porciones)
¿Qué necesito?
2 huevos
2 hojas santas grandes
50 gr. de queso de cabra
50 gr. de quedo Oaxaca deshebrado
2 cucharadas de frijoles refritos
½ cucharadita de aceite
Salsa de tomate verde.
¿Cómo lo hago?
Las hojas se ponen a sudar en una sartén amplia y se engrasa con la ½ cucharadita de aceite. Después de que se marchitaron un poco y son más flexibles se retiran. Luego se toma una hoja y se coloca sobre el sartén a fuego bajo. Se extiende 1 cucharada de frijoles refritos, una porción de queso de cabra y otra de queso Oaxaca. Encima se coloca el huevo.( Lo bueno de un huevo fresco es que este permanece perfectamente en su lugar y no se desparrama ni se rompe con tanta facilidad como los de almacén). Es cuestión de gusto el punto exacto del huevo: hay quién le guste casi crudo, con la yema tiernita, con la yema bien cocida o un poco revuelto, como es mi caso. Entonces se revienta con cuidado la yema, sin romper la hoja y se va doblando hasta hacer un pequeño envoltorio con la hoja. Se va volteando por todos los lados hasta que la hoja quede bien tostada. Se sirve con la salsa de tomate verde.
IMG_0063
El mismo procedimiento para el otro huevo.
La otra receta para el desayuno es

Chile encurtido en vinagre relleno de quesos y frijol envuelto en hoja santa
IMG_0078
¿Qué necesito?
(dos porciones)
Chiles en vinagre (Mi amiga Nora  en su  blog tiene aquí una deliciosa receta de cómo hacer chiles en vinagre, visiten su página)
2 chiles en vinagre.  Lo ideal es conseguir chiles cuaresmeños en un curtido casero, si no se tiene a la mano pues serán de lata.
2 hojas santas
½ cucharadita de aceite
2 cucharadas de frijoles refritos
4 cucharadas de queso de cabra
50 gr. de queso Oaxaca deshebrado.
Un poco de guacamole para acompañar.
Los chiles se rellenan con los frijoles, el queso de cabra y el queso Oaxaca. Las hojas se ponen a sudar en una sartén amplia y se engrasa con la ½ cucharadita de aceite. Después de que se marchitaron un poco y son más flexibles se retiran. Luego se toma una hoja y se coloca sobre el sartén a fuego bajo. Se coloca el chile relleno y se procede a hacer un envoltorio con el chile. Se deja que se tueste perfectamente la hoja por todos lados. Queda crujiente y muy rica de este modo. Se sirve acompañada de guacamole, y como me gusta tanto la granada y es la época le puse un poco. Queda muy rico.
Con esta entrada participo en la  entusiasta convocatoria que ha hecho mi querida Pilar en su blog La cocina mexicana de Pily Ella a través de su blog en esta invitación intenta mostrar lo bonito de nuestro país y para celebrar la Independencia de México. Es por eso que convoca este mes a todos los que quieran a participar; sean mexicanos o extanjeros, con blog o sin él. El blog de Pily es un digno ejemplo de la comida del país y acostumbra ilustrar sus recetas con hermosas fotos de varios lugares de México.
http://cocinamexicanadepily.blogspot.mx/
http://cocinamexicanadepily.blogspot.mx/

Así que aquí se quedan estas recetas para celebrar un desayuno muy mexicano
IMG_0066

sábado, septiembre 01, 2012

Ideas verdes para envolver su comida

Mi actitud verde ante la vida es ampliamente conocida en este blog.

Ojalá todos entendiéramos que lo que elegimos comer influye en el medio ambiente, y aunque no tengo la intención de modificar formas de vida, sí deseo comunicarles otras alternativas para cocinar sin utilizar papel aluminio cuando se requiere cocinar algo al vapor. No entiendo de dónde salió esa moda de usarlo tan indiscriminadamente. Incluso en los restaurantes de lujo, ¡qué poca sensibilidad señores!. No soporto que me lleven un plato con algo cocinado en papel aluminio, me parece una aberración. ¿Donde quedó el sentido rústico de la comida mexicana? Ahora hasta para comerse un antojito en la calle el plato te lo dan forrado de plástico para evitar lavarlos. Esto sólo ocurre en México. 

En esta entrada anterior había presentado varias formas de cómo envolver tamales además de las hojas de maíz están: las hojas de chaya, hojas de plátano, hoja de aguacate y hoja santa, otras alternativas para envolver tamales o para abrigar lo que se va a cocinar al vapor.

IMG_0010

A ésta planta le llaman “platanillo”, crece hasta en los camellones de la ciudad de México, su flor es roja o amarilla, como ésta. Cuando vivía allá la tenía sembrada en un pequeño arriate y puede crecer incluso en macetas, sólo requiere bastante sol, así que no se preocupen si no tienen jardín. Aquí donde vivo, el clima ayuda a que el tamaño de sus hojas sea muy grande. Pero recuerden, incluso en la calle están estas flores.

Envolví con las hojas una receta sencilla con filetes de pescado. Simulando el envoltorio de un tamal.

IMG_0003 IMG_0007

¿Qué necesito?

4 filetes de pescado

1 toronja

dos cucharadas de pasta de achiote

hojas de epazote

rebanadas de calabaza, pimiento y rajas de cebolla

¿Cómo lo hago?

La pasta de achiote se deshace con el jugo de una toronja o limón sin semilla.

(Yo hago mi propia pasta de achiote porque no me gusta ninguna que venden comercialmente) pero si desean una muy rica les cuento que en el Mercado de Medellín con el señor que vende productos yucatecos, vende una pasta de achiote a granel muy sabrosa. Nada que ver con esas marcas de nombre: Anita, Mérida, el Yucateco, etc.)

En esta pequeña salsa se dejan reposar los filetes media hora, a que queden bien impreganados con ella. Después se colocan sobre la hoja limpia de platanillo, se le ponen las verduras encima, junto con la hoja de epazote. Se cierra con la ayuda de un pequeño atado de hilo y se colocan al vapor por 20 minutos.

IMG_0016

Este es el plato de la golosa de mi madre, a ella le gusta la pasta para acompañarlo.

Aquí hay otras ideas de utilizar hojas para envolver comida. Sólo que esta  forma es horneada. Además de llevar un abrazo de masa de trigo. Pero se puede utilizar simplemente así y cocinarlo a la plancha. Estas son hojas de albahaca, son muy grandes, con queso de cabra y jitomate.

junio 108 junio 109

 junio 111